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Septiembre 2026

El yo …cuando se halla camino del crepúsculo. Sobre HALLARSE EN LA NOCHE de Gloria MiládelaRoca. Eduard Reboll

Hallarse en la noche. Gloria MiládelaRoca.

katakana editores  2026

 

 

A mis ancestros y descendencia. Cada palabra es un paso

hacia el instante íntimo y cada metáfora un espejo.

 

 

Pues bien, seamos éticos; esta dedicatoria no es de quien escribe y acostumbra a iniciar en sus artículos. Estas palabras son las que inauguran la primera página de este admirable poemario y que su autora, desde su espíritu iluminadamente noctámbulo, dedica a sus predecesores y a los que, en vida, ha procreado. Pero bien, hoy se la hurto a conciencia esta dedicación porque, una vez leída y analizada, me doy cuenta que bien podría ser un complemento de “autoayuda” para abordar los desafíos que la existencia te invita a afrontar, en aquellos momentos donde la luz fenece en ti, ante quien seduces o amas. Aunque tu existencia, te obligue a seguir y tu figura desaparezca lentamente de este universo que habitamos todos juntos…

 

Quiero un vestido color noche, usarlo

y confundirme como sombra.

 

Tres partes componen esta obra…vamos allá. Según palabras del prologuista y editor de katakana, Omar Villasana, este libro: “Está concebido a manera de tríptico: aforismos, haikus y poesía, cada una de estas secciones genera una estructura que en su conjunto mantienen un bello equilibrio para sostenernos a través de la oscuridad”.

1 Sentencia imperfecta, una forma de hallarse

 

La noche perfecta es un baile nocturno.

 

En esta sección, aparece el sueño durante el despertar y los sueños como mensajes hacia a ti y al mundo: el llanto, el vacío, el insomnio, la conciencia de existir, el desvelo, la materia de la piel y el espíritu, la pasión según el deseo que despierta la oscuridad. Los sentimientos de pureza y alegría. Un canto, piel a piel, a la figura en movimiento. Un entusiasmo por el viaje sin rumbo …la partida. El olvido. Lo prohibido sobre el recuerdo sinuoso en los labios. Lo que dejamos en la nada, o simplemente lo que le substraemos al cosmos para seguir en el día a día. Las distintas miradas versus lo lóbrego o el silencio … también están presentes. La búsqueda de momentos a través del recorrido fluvial de la vida. La oración como refugio en distintas plegarias que surgen mediante la creación poética. La muerte, en medio de una ausencia o bajo el reposo merecido. El ocaso o la vida, cuando el amanecer despierta de buena mañana; sea ante las nubes del temporal o los destellos del sol emergiendo del mar. La ambivalencia, a lo largo del atisbo hacia la luna, al contemplar su crecimiento y el simbolismo que encierran sus fases. En fin, jaculatorias que hablan de una mundología frente a pensamientos subterráneos que conversan de forma clara, rápida y desde la reflexión.

2 Haikus, para hallarse en la noche

Y en este cuenco

solo el agua he guardado

para ofrecerla.

 

Aquí, los haikus abordan la búsqueda íntima; la filosofía del ser, interpelando a la realidad. Y los forja a partir de metáforas donde el océano, los fenómenos temporales y los seres que habitan en su interior, permiten crear imágenes para entendernos como sujetos en este universo que -…desequilibradamente- yacemos como parte de él

Somos naufragio,

nos forjamos tormentas

en nuestras costas.

En distintos versos, la poeta nos transporta del mar a la tierra. A la naturaleza que, desde el inicio de la primavera o el otoño, emite su don a través de un fruto en nuestro interior: la lluvia que moja la esencia en ti desde el estigma, o el pétalo de una flor olvidada. Sin dejar de lado, el tema central en su haber: el final del día.

 

 

3 Hallarse en la noche. Poemas

 

En esta última etapa, la poesía camina bajo las estrofas libres en su composición. Hay un tu y un yo. Un deseado o un desaparecido. El miedo y la culpa desde el silencio …en un quimérico encuentro entre dos. La dermis del codiciado o el “abrazo de la sed”. En fin, el querido y el amante según el apetito que se emerge desde la piel o las turbulencias del deseo. Si bien el “tú” puede ser el mismo “yo” en variadas circunstancias. O simplemente, ser una consecuencia hacia los sentimientos vividos bajo la pregunta ante el anhelado amor -…hoy retirado o ausente- de la voz poética que nos habla bajo la sinceridad que le ofrece la noche.

 

de dónde vienes

qué asteroide te ha dejado en mis brazos

convirtiéndome en elemento que agitas

anulando mi voluntad

turbando con tu pócima mis reflejos

por qué te vas

qué cielo podría desearte hasta un latido final

no existe materia más dócil

que pueda albergar tu avidez

permíteme ser yo quien lo confiera

quédate aquí.

 

Dejemos entonces que, esta odisea íntima, ya plasmada previamente en su registro como artista a partir del trazo en blanco y negro en sus telas, nos certifique nuestro destino como especie mamífera y humana que somos. Confirmo entonces que, este poemario, ha sido leído bajo la soledad y una luz quimérica que ofrece la luna a punto de finalizar su ciclo en mi estimado Mediterráneo.

En cuanto a los dos infinitivos hallar o hallarse pregúntenle a la noche su resultado …sólo ella tiene la respuesta.

Por cierto, me olvidé de decir lo más importante: ¡Buenos días Gloria!

Eduard Reboll

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