ORBITANDO LONDRES CON GUNTER SILVA PASSUNI. Jorge Coaguila

Gunter Silva

Crónicas de Londres  (Lima, 2012) es una colección de textos literarios breves, donde su autor se dispone a recorrer ese circuito de asfalto y migración del viejo continente. Tropezando con lava platos, mujeres adineradas, poetas, chulos, artistas, ilegales, prostitutas, individuos pintorescos y excéntricos. En ese trayecto, el autor descubre una Gran Bretaña de los extramuros, un paisaje consumido por inmigrantes latinoamericanos en pleno siglo veintiuno. Crónicas de Londres es una extraordinaria caminata de ida y vuelta del alma, revelando la capital Londinense con ojos inquisitivos y peruanos. Es sábado por la mañana y me encuentro con el escritor en un café de la mítica área de Soho.

¿Cuál es tu peor miedo?

Cambiar mis soles peruanos a libras esterlinas. También, la muerte, la nada, la violencia brutal a la que nuestras sociedades parecen dirigirse.

¿Qué es lo que más admiras en un hombre?

La capacidad de pagar su ronda de tragos y la de devolver los libros prestados.

¿Qué es lo que más admiras en una mujer?

Su belleza y la capacidad de salir adelante en un mundo machista.

¿Qué es la felicidad?

La felicidad se reduce a un puñado de amigos y a un buen ron con coca-cola.

¿Por qué le dedicaste un libro entero de cuentos a la ciudad de Londres?

Londres es una tentación muy grande, una ciudad llena de historias y tradición, algunas verídicas otras falsas. Eso ya la convierte de por sí en una especie de mito, de ciudad Olímpica. Además, Londres está rodeada de un aura mágica, casi hechicera. Y la gente quiere descubrir esas historias, esas leyendas; vienen a la ciudad justamente atraídos por esa energía eléctrica, a desenterrar sus misterios, que por supuesto, tiene toda metrópolis. En ese sentido, Londres es también una ciudad de inmigrantes y yo siempre me he interesado por la identidad y las ciudades. Eso es lo que trato en el libro, “Crónicas de Londres” es de cierta forma un tributo a la ciudad, un retrato de algunos de sus individuos que la pueblan.

¿Crees que “Crónicas de Londres” tiene esa energía eléctrica de la que hablas?

Espero que sí. Crónicas de Londres es una colección de textos literarios cortos donde el lector va a encontrar una variedad de voces. Las historias se extienden desde las calles más marginales, los extramuros de la ciudad, hasta las calles más adineradas de Chelsea.

¿Qué otros libros que traten sobre Londres recomendarías a nuestros lectores?

La ciudad de Londres ha proporcionado material a una cantidad de escritores a través de varias generaciones. A los jóvenes les recomendaría que empiecen por Hanif Kureishi “El Buda de los suburbios”, que es una novela situada en Londres y tiene mucho que ver con la inmigración, la identidad. Karim, el personaje principal, es un muchacho anglo-pakistaní que se encuentra metido entre dos culturas: la pop-punk británica de los años setentas y la místico-religiosa de la familia paterna.

Noto que en tus cuentos se incrustan muchos elementos de cultura popular, por ejemplo: la Cadena McDonald en “Vino Tinto en McDonald” o los “Stone Roses”, “K.T Tunstall” en tu cuento “Lottie”, por citar algunos.

Claro, Lottie huele a Canela y Sándalo, ahí los Stone Roses están muy presentes. Ellos tienen entre sus canciones a un personaje que se llama Sally Cinnamon, una mujer que huele a Canela y sabe a “cherryade”, una bebida carbonatada.

Por otro lado, el pop culture siempre ha sido consumido por las mayorías y como escritor uno siempre desea que su obra se convierta en “mainstream”, que llegue a las masas.  Paradójicamente, “Crónicas de Londres” está siendo aceptado más dentro de la academia que entre los lectores de a pie. Quizás por que el libro permite a la academia tratarlo desde muchas formas: inmigración extraterritorialidad, identidad, pertenencia, realismo urbano, cosmopolitismo, desarraigo, frontera, cuento, crónica, relato, etc.

¿Crees que el escritor debe salir del país para ponerse a escribir?

Sé que muchos escritores de mi generación tienen un pasado migratorio por varios motivos: han sido becados por universidades Norteamericanas o radican en algún país Europeo. Creo que el hecho de salir del país se ha vuelto una tradición, desde los tiempos de Julio Ramón Ribeyro, Alfredo Bryce, Luis Loayza o Mario Vargas Llosa, sin embargo, no creo que sea una condición sine qua non para escribir. Conozco escritores peruanos que no han radicado en el extranjero, que ni siquiera han salido del país, pero que escriben muy bien.

¿Qué escritores peruanos jóvenes has leído últimamente?

Las listas son una pregunta injusta, por que uno siempre termina por olvidar alguien, pero me gustan mucho Pedro Novoa, Daniel Alarcón, Carlos Yushimito. Hace poco terminé de leer unos microrelatos de Félix Terrones.

¿Por qué Fernando, en el cuento “Lottie”, lo vemos trabajando en un súper almacén cuando mejora su condición económica?

Hay que recordar que Fernando es un inmigrante que subsiste trabajando de camarero a pedido, de freelance. En el almacén él se convierte en un empleado estable con el puesto de supervisor. Para el personaje tener esa seguridad, determinadas horas de trabajo, una mínima cantidad para el ahorro, eso ya es un gran logro en su vida.

El mismo Fernando dice en el cuento, “en el cuarto se respiraba un aire a tristeza, pero no hay nada mejor que amar cuando se esta triste”. ¿Tú crees que no hay nada mejor que amar de esa manera?

Ah claro, estoy convencido que no hay nada mejor que amar cuando se está triste o alegre.

Uno de los cuentos de gran factura es el “Artista”, ¿cómo nació la idea?

Recuerdo un artículo periodístico donde cuatro alemanes protagonizaron una de las historias de falsificaciones de arte más escandalosas de los últimos años. Engañaron a reconocidos expertos y vendieron obras por varios millones de euros. En ese momento, yo tenía un amigo que estudiaba arte en la universidad de Goldsmith en Londres, por varias noches discutimos el evento en un pub cerca a su casa. Estos alemanes inventaron una historia para justificar su amplia colección de pinturas. Hicieron agujeros de gusano en la madera para fingir antigüedad y putrefacción, consiguieron clavos oxidados para darle credibilidad a sus trabajos. Hacían copias perfectas del expresionista alemán Heinrich Campendonk y varios otros pintores alemanes, así fue como salió la idea.

Si tienes que recomendar siete novelas a nuestros lectores ¿cuáles serían?

“El Sexto” José María Arguedas.

“Conversación en la Catedral” Mario Vargas Llosa.

“Los Detectives Salvajes” Roberto Bolaño.

“El Guardián en el Centeno” J. D. Salinger.

“La Vida Exagerada de Martín Romaña” Alfredo Bryce.

“Demian” Hermann Hesse.

“Brooklyn Follies” Paul Auster.

© All rights reserved Jorge Coaguila

Jorge Coaguila es licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En esta misma casa de estudios siguió la maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana. Ha publicado “La palabra inmortal” (1995, 1996, 2008), conversaciones con Julio Ramón Ribeyro. También “El color de la tierra” (2005) y “El asombro constante” (2001), comentarios a novelas peruanas y extranjeras, respectivamente. Algunos de sus artículos periodísticos se encuentran en “En el bosque infinito” (1996), “Archivo periodístico” (2004) y “Una búsqueda infinita” (2006). Además, ha editado “Las respuestas del mudo” (entrevistas escogidas a Julio Ramón Ribeyro, 1998, 2009, 2012), “Mario Vargas Llosa: entrevistas escogidas” (2004, 2010, 2010) y “Alfredo Bryce Echenique: entrevistas escogidas” (2004, 2006). Actualmente es comentarista de opinión en el diario El Comercio.

2 responses to “ORBITANDO LONDRES CON GUNTER SILVA PASSUNI. Jorge Coaguila

  1. …a pesar de ser un “analfabeto” literario, pude leer un poco de tu trabajo Gun; me agrada saber que dentro de lo que recomiendas como lectura “obligada” como los primeros siete esta y coincidentemente primero, “El Sexto” de Arguedas, que no se como lo leí cuando tenía 14 después dos o tres obras y no mas en mi vida literariamente – a ver si me engancho con tu chamba jajj -; whatever, veo con agrado lo que viertes en esta entrevista como parte de el conocimiento del trabajo literario en el que estas inmerso y es tu oficio principal. Grande Gunter.

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