El Miami Book Fair y los poetas. Eduard Reboll

No recuerdo fechas precisas y se funden años anteriores. El hoy, en un mismo plano. El ahora, en un mismo piso, el 8. Varias aulas en el MDC del downtwon repletas de aficionados y lectores. Yendo…llegué.

El ayer ( perdón mi “ayer”)

Los años circulan con aceleración desde que vine a esta ciudad. Pero ahora aterrizan en sí; unas imágenes difusas de Orlando González Esteban junto a Octavio Paz hablando del dominio de la preposición del primero. El bullicio, un mediodía de otoño entre los pasillos de la feria mientras Vargas LLosa signa libros en la acera. Las editoriales de medio mundo arremolinadas en estas tiendas árabes llamadas booths. El olor a plátano en la cubierta de un libro de José Kozer publicado por el poeta Germán Guerra. Los ademanes de Néstor Díaz de Villegas en la tarima y frente al micrófono invocando el pecado. El público fan desde el silencio cómplice. La presentación primero de Vicio en Miami y después bajo las Confesiones del estrangulador de Flagler Street. Carlos Pintado junto a Daína en su llegada, o con su Unicornio y otros poemas en su presentación; su calvicie lúcida y brillante. Mi admirada madrileña, Ana Merino con su obra Juego de niños.

Vivencias junto a Leopoldo María Panero, Poesía completa 2000/2010, agarrado a su lata de Coca-cola-coca mientras recitaba versos escritos en el manicomio. Su mirada se perdía como la de un niño frente a un tren eléctrico, cada vez que vio pasar el metromover a través de una ventana del Wolfson Campus. A Alcides Herrera, vestido de Jesucristo en el monte de los olivos con su irreverencia de genio-sin-duda, dominando haikus y asonancias. Escuchar la voz de Larios en la lengua de Whitman durante la feria del libro del año pasado.

Momentos de ahora

En la tarima, Legna Rodríguez con su verso distinto y hermosamente odioso; martillos de acero pulido contra la nada. Versos impunes bajo un cilicio de yogurt o la saliva sublime de la sorpresa: “Ahí no pude y me fui a un museo…/ Disparé maté a uno que debía de pasar de los cincuenta/ Volví a disparar y maté a otro (Caracteres) de Dame Spray. 

Rodolfo Häsler soñando ser un ave blanquinegra mientras vuela por la ciudad de Sao Paulo  “…la urraca insiste en un vuelo sin laberinto/ atraviesa el éter y anula el deseo yéndose por el costado…/  de Página 1: lunes. La urraca lúcida. de Diario de la Urraca. Posiblemente un homenaje a Ted Hughes en Crow (Cuervos).

Ver circular y leer a poetas como Félix Anesio, Joaquín Gálvez, Luís de la Paz mi amado (repito el posesivo “mi”) José Abreu a Vázquez Portal, Tinito Díaz, Chicho Porras ( I miss you my friend), Ena Columbié, Lizárraga, Rodolfo Sotomayor, en funciones de editor de Silueta, Lizzette Espinosa, Yosie Crespo, Ximena Giménez…

Ad hoc un paralelo desde otra órbita espacio-temporal: la hondureña Denise Vargas en la librería Altamira. Sábado pleno y contradiciendo el título de su obra Martes como toda la vida con composiciones tan crudas y deliberadamente quiméricas… “Hay un tipo de fuego/que no nace al frotar dos ramas/ o dos piedras,/sino dos imposibles”.

Alrededor del Miami Book Fair y los poetas

Un helado de chocolate derritiéndose en la mano de un anciano. Tres booths bajo el velo islámico de varias mujeres mientras sostienen El Corán junto a sus pechos. Un clown con zancos de aluminio y dos niños con una misma lágrima. Un distribuidor de cómics exclusivo para perros. La fe bajo una Biblia liliputiense que anuncia un pastor cristiano con gafas oscuras. Café expreso y una conversación gratuita con el ganador del Rómulo Gallegos 2015, el colombiano Pablo Montoya. Un silbido. El atardecer a través de los rascacielos del downtown. “Hagan el favor de circular…muchas gracias por venir…hasta el año que viene” palabras del capitán de los sequiuritis. El parking…

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Eduard RebollEduard Reboll Barcelona,(Catalunya)

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