VOY A HABLAR “LITERARIAMENTE” DE UN ESTÚPIDO… Eduard Reboll

Al pueblo de México y a los hombres y mujeres que, cruzando ilegalmente la frontera, se han establecido como un ciudadano más en EE.UU. A estos 11 millones de personas.

Y lo voy a hacer desde mi perspectiva de payaso -igual que él- abandonado a su suerte frente a un escritorio. Desde la óptica del hombre soez. Los términos intentarán ser mediocres. Mi pluma digital más ligada a la divulgación de hechos banales que a lo importante. Es la mejor manera de equiparar su literatura desde la ofensa y la ironía. Es como sentirse parte de un público de su misma condición que escucha sus discursos y le vitorea allí donde acude. Ambas cabezas, la mía y la suya, están ahora protegidas por una gorra de béisbol roja con su lema frontal que dice: Make America great again. Yo lo he escrito con esta intención.

El primer recuerdo que tengo de este sujeto es una foto del New York Times hace ahora cerca de veinticinco años aproximadamente. Aparecía como un exitoso realtor nacido en Queens ido a menos en su negocio familiar. Los bancos incluso llegaban a regular sus depósitos si quería continuar con sus empresas inmobiliarias. Estaba en bancarrota. Al poco tiempo se casaría con una checoeslovaca que, inteligentemente, nunca se ha quitado el apellido marital -traducido a nuestra lengua significa “triunfo”- para seguir la misma estela de supuestos logros. Tuvieron una hija. Le pusieron un nombre que en hebreo significa “Dios es misericordioso”. Después se divorciaron. Hoy se relacionan bien como contrincantes separados. Igual que los buenos empresarios que se odian a muerte en privado para mantener su estatus. Su sonrisa siempre es de nieve ártica y el color de su cabellera, es el oro. Sus brazos a menudo abiertos a la pasión de lo insulso y el laurel. Ya sea para abrazar a Miss. Universo al colocarle la banda, para promocionar un negocio de golf en Palm Beach o Miami , o inaugurar una tower bajo su nombre en Panamá.

El susodicho ama los cañones de vidrio electrónico. Su imagen es absorbida por millones de pixels a través de las cámaras para ser expuesta en la televisión. Lo hizo, y muy bien, investido de Calígula en The Apprentice, en la NBC, para decirle a los jóvenes que desean ser sus discípulos que, ser hijodeputa, es imprescindible para tener éxito en la vida. Por eso como autor de varios libros sobre negocios, hay uno de 2007 que le honra Think Big and Kick Ass in Business and Life  que en español, después de la traducción literal, tiene un elegante y prestigioso título: Piensa grande y patea traseros en negocios y la vida. Un libro que recomiendo sin lugar a dudas leer, para llegar a ser presidente de EE.UU junto a Time to Get Tough: Making America   No.1.

Un hombre que respeta a las mujeres sin distinción ofreciendo lo mejor en sus palabras. Sobre todo cuando en una contienda con la presentadora Rossie O´Donnell, le dijo en su propias narices “La demandaré porque puede ser divertido. Me gustará sacarle algo de dinero del bolsillo de su gordo culo”. Y un excelente caballero medieval al contestar en una entrevista del Norwegian talk show en 2003, esta frase tan tierna como igualitaria para el género femenino: “Amo las mujeres bonitas, y ellas me aman a mí. Tiene que ser en ambos sentidos” . O sin ir más lejos, en un debate el otro día con sus contrincantes republicanos, a petición de la periodista Megy Kelly de la cadena Fox (que cumplió su deber inquisitorio como buena profesional) no duda en calificar el tono de sus preguntas como la de una mujer que  “le brotaba sangre de los ojos…le brotaba sangre de cualquier parte” haciendo referencia al periodo menstrual de la presentadora. O no tener problemas para aceptar preguntas sobre la inmigración en una rueda de prensa y contestarle a Jorge Ramos con un simple “Sit down sir…sit down”

Un hombre hecho a sí mismo, sin duda, que no tendrá ningún reparo en ponerse el casco de obrero de la construcción y remangarse los puños de su camisa blanca e impoluta para que, ladrillo a ladrillo y bordeando el margen del río Bravo, edificar un muro a cargo del bolsillo de Peña Nieto. Esto permitirá que estos “ilegales no traigan más droga, crimen, ni violen” a nuestras mujeres americanas. Aunque asuma que “hay algunos que son buenos”.

Pues bien, quiero agradecer al aludido tres cosas:

Una. Estas magníficas declaraciones públicas que sostienen esta columna herculiana, hoy más que nunca, bajo la luz de mi lámpara de Ikea a las doce de la medianoche. Dos. Que me haya concedido el derecho, público y compartido por él mismo ante las cámaras, de hablar politically incorrect sobre su persona. Y tres. Que debido a la Energía del Universo, haya sido suficiente estúpido como él para no citar su apellido en ningún momento (1).

© All rights reserved Eduard Reboll

Eduard RebollEduard Reboll Barcelona,(Catalunya)

email: eduard.reboll@gmail.com

 

(1) Este escrito no pretende ser político, sino defender los derechos humanos. Mi máximo respeto para los candidatos honestos que se postulan en este país, se ubiquen en el bando republicano o demócrata. Solo les pido que sean inteligentes para no hablar “literariamente” sobre los que no lo son. Nagari mantiene, como siempre, su neutralidad al respecto y el amor por la cultura en pos del entendimiento entre los pueblos.

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