SILVIA RIGENERATO, un alma en la búsqueda de la luz

Alfredo Palacio: Contanos Silvia, ¿adónde naciste?

 

Silvia Rigenerato. Nací en Buenos Aires y crecí en Barracas, un barrio atravesado por el trágico amor de Felicitas Guerrero, y lindero a La Boca, cuna de colores del impresionista Benito Quinquela Martín.

Esa infancia llena de colores y golpes de espátula coronados por salidas a la Vuelta de Rocha para pintar al aire libre.

AP: ¿Cuándo y cómo descubrís tu inclinación hacia la expresión artística, más precisamente la pintura, y cuándo comenzó tu contacto con los materiales y herramientas para comenzar a pintar?

 

SR: Mi primer maestro fue Zulema Pacheco a quien hoy todavía agradezco el aprendizaje de la proporción y la composición, tenía 12 años. Ahí comenzó mi contacto  con el óleo, el aguarrás, el aceite de lino y las veladuras.

Lo que despabila en mí Mauricio Flores Kaperotxipi y su arte vasco con paisanos ajados y apacibles, creo es por primera vez la búsqueda de lo diferente.

La explosión, el descubrir la búsqueda de la luz en Sorolla,

También mis viajes desde muy joven me fueron conectando con el Prado, el Louvre, Musèe D’Orsay y conocerlos in situ marcaron mi mirada estética del arte, en especial de la pintura.

 

 

 

AP: ¿Qué obras y pintores sentís que te hicieron descubrir el arte y pensás que te han influenciado o lo siguen haciendo?

 

SR: Monet, encuentro de luz y color, con sus 9 obras de ‘El parlamento ingles’ trascendido en los colores, según las diferentes horas.

Henri Matisse, sentimental y sobre todo libre cuando realiza ‘La raya verde’, retrato de su mujer con colores puros.

La pasión en Van Gogh me impresiona con lo simbólico de los colores en “El campo de trigo con los cuervos”, o la libre esencia de la luz en ‘Los lirios’.

Sin embargo, el dramático expresionismo de Modigliani atraviesa mi obra.

 

 

AP: ¿Por qué pensás que te volcaste activamente a pintar ya de grande?

 

SR: Y pinto tardíamente. porque siento que lo que tiene de bueno el árbol lo tiene de sus raíces, por eso vuelvo a la esencia de la infancia, donde nada y todo atraviesa la pureza.

 

 

AP: ¿En qué técnica y materiales sentís que te expresás más a gusto?

 

SR: He tenido buenos maestros que me ayudaron a descubrir lo maravilloso del óleo, lo sutil de la carbonilla y  del acrílico, y con todo esto puedo decir que hallé mi estilo.

Una mezcla de materiales con texturas, espátulas de metal y caucho que traducen la expresión de mi modesto arte.

 

 

AP: ¿Y qué buscás?

 

SR: La búsqueda existencial humana del ser, atravesado por sentimientos, emociones y pasiones.

Y un alma en la búsqueda de la luz.

 

 

Entrevista realizada por: Alfredo Palacio, en Buenos Aires, Argentina, mayo de 2017

 

 

Leave a Reply