LARGO ALIENTO (FRAGMENTOS). Ernesto Olivera Castro

I.

Tú desvanecida

¿Qué puede separarnos? Ni la hemorragia del mar

en mis ojos. Mis ojos que conocen tanto de tu cuerpo

Ni esa Isla de los olvidados de Dios. Qué puede entonces

Más escándalo es cuando abres tu boca

Luna como ninguna. Como luna muda de Güines

Hazme callar con tus besos, y dejar a un lado los discursos

del bueno

Bocaciega esconde el salitre en tu vientre,

amor de lado al amor, detrás del amor

en la cocina quemando, contra el amor de otros

en las caletas, donde la brisa es más suave

que la misericordia

y olvidamos por un rato estos ojos de guerra

II.

Tú desvanecida

dando aliento al barro. Y tacho donde hablaba de la tesura

de sus nalgas, que parte en dos cualquier farsa de amor,

descanso en la verdad de su beldad

la ternura vuela entre las mentiras vuela. Estar lejos de ti me da vergüenza

III.

No te das cuenta cuando cruzas la bahía,

y recorremos sin parar todas las iglesias

y picoteo de tu mano, también pizzas. Y porque eres honesta

andamos la soledad. Tú haces que esconda el rencor

Tú cauterizas la nostalgia

IV.

Luna blindada blindando besos. Luna en la luna

Más que el atraso de los aviones. Más que un cuarto en divisa

y el tiempo cortando el aire. Más que lo dicho fueron besos

Por encima de la vida que separa. Del rumor humor tumor de los otros

simulan su patinaje sobre el miedo. Y fueron más los besos

V.

Tú cabalgas y estrujas los versos

se hunden en la carne bendita seas en cualquier anfibología/ bajo las patas de los caballos

sobrevive mis versos, en esa libertad individual de tu pelo

en esa bondad intrínseca/ más turbada es mi pasión/ stream of consciousness

y la muerte se enamora. Salva el romance de esta lengua y sálvame

VII.

Hemistiquio que muerde atroz sin ser más fuerte

De cerrar los ojos en frío

con salitre/ en los ojos el sol bárbaro/ en tu abrazo

¿De qué sirve esculcar en lo invisible, el pataleo de los finales?

Nada es más coloquial que tu aliento en la madrugada robándose el verso

y nada es más bello.

IX.

Amo tu desnudez

Tu desnudez tu valentía

Tu desnudez tu valentía esos pájaros sobre tu boca

Tu desnudez tu valentía esos pájaros sobre tu boca derramados

uno sobre el otro

Dalton, tu vientre y yo.

X.

Y de repente

cae la noche sobre mi sombra, esa postilla vieja de la nostalgia, el silbido en

los oídos, vicio de gerundios, disgustos que no puedo cambiar, estrías de las

deudas, hondos ríos, con el olor de los pomos de compota rusa, y resbalar por

por las tejas del barrio ¡Árdeme Corazón! con todas las fuerzas de tu vida

(bestial

castiga esto reprimido que no deja dormir

y antes de expulsar bilis del alma, tales demonios, que ciegan el amor y los

recuerdos inútiles, Ella, con derroche de inocente obscenidad no deja

que maldiga las horas mordiendo mis labios

XIII.

El mar separa los inviernos

sin aflojar los huesos/ Eres callada como el relámpago/ abriendo los ojos

(y las puertas

Emigrar es como la corrida de toros, sales a embestir, pero ya estás muerto

XVI.

Tus ojos me despiertan. No habrá otro entonces,

ni otra luna callada. Ya es mañana, el tacto engaña menos que la vista

y quedaré ciego, mientras crece en mí el deseo de tocarte

Cuando lo nuevo penetra sutil en lo viejo se ilumina

y no hay otras cosas que decir, Tú cayendo.

© All rights reserved Ernesto Olivera Castro

Ernesto Olivera Castro, La Habana 1962. Ingeniero Forestal. Diseñador de jardines. Escritor, poeta, editor, promotor cultural. Tiene publicado seis libros de poesía y una novela en Amazon, aparece en varias antologías y en docenas de revistas y periódicos, en países como Cuba, México, España, USA, Italia, Argentina, Brasil, Noruega, etc. Ha obtenido Mención Caimán Barbudo, La Habana 1989, Premio Nacional de Poesía Paula Allende, Universidad de Querétaro 1991, entre otros. Tiene estudios en técnicas de guion cinematográfico en el College de Miami Dade. Editor de Los cínicos editorial.

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