FRANZ AND ALBERT. Autor Mario Diament. Director Ricky J. Martínez. South Miami-Dade Cultural Center

FRANZ AND ALBERT

Autor Mario Diament. Director. Ricky J. Martínez. Traducción a la versión en inglés. Simone Zamati. Elenco. Daniel Leonar (Fran Kafka) Zack Myers (Albert Einstein). Teatro South Miami-Dade Cultural Center

En una terraza de Praga -el salon literario de Berta Fanta- dos personajes eminentes del siglo pasado, Franz Kafka y Albert Einstein, tienen un encuentro. En escena y escondido tras unas plantas, Franz, esta a la espera de ver a Albert. Seguro, decidido y con un aire campechano y relajado entra Einstein con su pipa de tabaco en los labios.

Erguido y maníaco, Kafka tiene cierta vergüenza de estar presente. No sabe qué le va a deparar esta visita inesperada. Algo de incertidumbre en su discurso y una breve explicación sobre su trabajo de oficinista, pone en atención a las disquisiciones de su amigo. Albert con su aire hedonista, cordial y siempre desde aquella reflexión de científico apasionado por el conocimiento, entabla un interesante y filosófico diálogo con su interlocutor.

Los temas que van a aparecer en sí serán infinitos conflictos donde se enfrenten estos dos personajes. Asuntos que van desde la propia teoría de la relatividad, la concepción del tiempo –una simple baraja de cartas va a ser su herramienta para que Einstein pretenda demostrarlo-, hasta el antisemitismo, la ideología nazi o la que emana desde vertiente más genuina de la comunidad judía en su época: el sionismo.

Dios será otro asunto a dirimir: “Qué quieres que te diga …un hombre que se encuentre allá arriba sentado en un trono…pues la verdad” dice Einstein a la pregunta de su amigo respecto a sus creencias con el Supremo. Franz se define como vegetariano, algo misógino y un hombre lleno de culpa por razón de su progenitor:“Mi padre siempre está presente en todo”. Se obsesionará con la creación de una máquina que pueda impartir justicia. Y nos dará a entender que tiene todos los preparativos para su novela cumbre: La metamorfosis: “¿Qué pasaría si mañana te convirtieras en un insecto?” le dice a Albert. La guerra europea que se acerca, el poder de destrucción de la tecnología del cual Einstein es consciente, o la belleza o el caos de Praga ciudad natal de Franz, aparecerán de trasfondo. El sexo y las relaciones de pareja serán una excusa conversativa para que cada uno defina su situación con respecto al género femenino y la posición sobre el matrimonio quedará bien clara y abierta ante nosotros.

Finalmente, un intento de suicidio por parte de Kafka -iniciado desde la barandilla del balcón donde se atisba la calle- propiciará un diálogo entre el drama por la situación personal que vive el escritor y el humor negro del hombre que dijo “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”. Ambos ponen en cuestión un tema existencial: la razón por la cual vivir.

Un baile juntos a dos manos mientras la ciudad – …el espectador- observa el transcursso de aquellos hechos, apagará las luces de esta interesante obra en un acto.

Mario Diament, (Tierra de Fuego, El Libro de Ruth, Cita a Ciegas…) ha sido inteligente al propiciar este encuentro que, según investigaciones suyas, se dio en esta ciudad del imperio Austrohúngaro en su época, sin que nadie sepa de qué hablaron. Desde la didáctica, el entretenimiento y cierto humor negro… es evidente que ha elaborado una pieza llena de reflexión sobre lo humano y el impacto de lo científico desde el puntode vista pragmático.

Si bien considero que su puesta en escena está poco elaborada, tanto en sus elementos escenográficos como de sonido, si quiero mencionar de Ricky J. Martínez su dirección actoral y el ritmo que le otorga, traduciendo fielmente el espíritu original del libreto. Con una gran interpretación por parte de Daniel Leonard, sostenido y tortuoso en su decir como Kafka, y un Zack Myers pletórico de entusiasmo y bondad en el papel de Einstein. Ambos consiguen atraer nuestra atención, no sólo por el diálogo establecido, sino por su aporte personal como actores y cercano a sus personajes originales.

Franz and Albert es sin duda recomendable, entretenida en su misión y seguro que va a dar que hablar en los círculos más académicos sobre esta supuesta hipótesis que el autor plantea. Aunque solo sea para preguntarse: ¿porqué propicia al final del acto que sus “egos” se enamoren desde la metáfora de un vals de despedida?. Les dejo con su respuesta para más tarde….después que la hayan visto.

Nagari

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