DEL FUEGO, LA ANTORCHA Y LOS ARQUETIPOS. Orfebrería y Diseño de Natasha Perdomo

El arte de Natasha Perdomo cabalga al mismo tiempo sobre los lomos ardientes de la orfebrería, la escultura y el arte contemporáneo. Ese viaje desde una joya de plata y gemas a estas piezas híbridas en bizarra interacción de metales preciosos e industriales, traza una parábola de arco iris entre lo alto y lo bajo, lo noble y lo vulgar, subrayando esa tendencia de la naciente cultura del Siglo XXI a fusionarlo todo y homogeneizar las diferencias, aunque sólo sea de modo simbólico. Los metales se funden en lava que avanza ineluctablemente sobre tornillos, clavos y desechos industriales (materiales heteróclitos le llamaban los críticos en tiempos del Arte Matérico) y este flujo piroclástico llega a devorar y derretir un USB de Macintosh dando pie a una edénica metáfora que nos regala una flor de manzana, traslúcida como un cristal de cuarzo.

A diferencia del creador dadaísta que se encuentra el objeto y lo resemantiza de acuerdo a sus necesidades expresivas, Natasha busca estos objetos y los guarda, los organiza y luego los escoge cuando les llega su momento de ser reinventados, reencarnados en otro objeto que posee una frecuencia vibratoria más elevada: un artefacto, una obra de arte. Ella fija su mirada en la civilización post industrial, mientras la mente cósmica materializa una idea en el magma que se enfría lentamente sobre la mesa de la orfebre, como una taza de café. Sinécdoque de una cultura frenéticamente entregada a esa nueva alquimia que transforma bienes de consumo en desechos; Natasha Perdomo atesora algunos de esos vestigios civilizatorios (un botón de camisa, la cadena de un llavero, la bolita de acero de un rodamiento de auto), los injerta en sus piezas junto a piedras semipreciosas o algún colmillo animal encontrado en el campo, para crear estos ambiguos objetos a medio camino entre el instrumento ritual, el producto suntuario y el elemento de reflexión estética y filosófica.

Finalmente entran en escena Jung, el inconsciente colectivo y sus arquetipos, engarzados desde siempre en nuestros genes. En ellos sobrevive esta civilización orlada de símbolos y mitos que sirven de telón de fondo a un escenario por donde vemos pasar de refilón a una mujer que corre descalza, con los lobos de Clarissa Pinkola, sin dejar huellas sobre la nieve que se derrite, como un glaciar o un trozo de bronce coagulado en forma de pectoral fenicio, fundido con el vidrio verde de las cervezas y el cobre oxidado bajo el sagrado fuego de una antorcha de gas propano.

Rafael López-Ramos 

Publicado originalmente en Nagari #3 Ceci n’est pas Mexique

NatashaPerdomoNatasha Perdomo, Cuba 1962.Es pintora y orfebre, autodidacta. Ha participado en las colectivas A Woman’s Perspective, Miguel Rodez Art Project Space, Miami, 2012; y CAFÉ XII, Sangre de Cristo Arts Center, Pueblo, Colorado, 2011. http://natashaperdomo.wix.com/natasha-perdomo

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