BARILOCHE. Andrés Neuman. Editorial Anagrama

BarilocheFinalista XVII Premio Herralde de Novela, 1999

El libro de poemas “No sé porqué/ Patio de Locos “ yace virgen  en un armario, protegido por el papel de seda azul  que Él desgarrará el día de su cumpleaños. Le gusta Neuman. Recuerda aquella antología de Hiperión y el arranque del poema “El tobogán” . Ya comienzo a notar/ una aceleración ajena de los años/ No digo que presienta la vejez/ -aunque la veo-/…/ para ir al encuentro del hombre que me espera/ familiar, con los brazos abiertos.

Bariloche. Novela que fue finalista del Premio Herralde de Novela en el año 1999. Augurio de un gran escritor: Andrés Neuman. Descubierta en abril del 2013 por una mujer ajena al panteón de los escritores consagrados y adicta a los personajes sin futuro. Leí Bariloche mecida por el vaivén de un metro obscuro por el que deambulaban zombis urbanos que todavía conservan el privilegio de ser productivos: especie en peligro de extinción.

Demetrio Rota, el  protagonista de la novela tenía cierto parecido con el hombre de mediana edad sentado frente a mí. El vestuario de ambos identificaba trabajos de baja cualificación laboral: un traje fluorescente para el  basurero y un mono blanco para el pintor de brocha gorda. La comparación consciente  entre el personaje de ficción y el hombre de carne hueso movió en mí el respeto ante el texto que devoré en tres días.

Demetrio, el Negro, Verónica, el mendigo de Tacuarí, el Petiso… personajes de la novela a los que intenté buscar su alter ego en la realidad lúgubre de la ciudad en la que trabajo: Badalona.

Bariloche versus Badalona.

La lectura de cualquier libro nunca es ajena a la realidad que nos circunda y yo me enfrentó cada día a la desesperanza de hombres y mujeres a los que corroe la pobreza y el desempleo. Personas que describirían la importancia de tener un empleo como lo hace El Negro, el compañero de trabajo de  Demetrio:

  “ El laburo es lo más importante queay cinco veces por semana, sí señor porque al final lo que te da de comer es eso, no es ni la siestita los domingos ni el fulbo ni la familia, y además resulta quellos son los primeros queay que alimentar”

Leí dos veces este texto pensando en Antonio Flores, gitano, padre de tres hijos, sin trabajo. Los dos dirían lo mismo con leves matices lingüísticos y culturales:

“El curro es lo más importante porque mire usté es lo que te da de comer y sin eso estás vendió porque un hombre que no da de jalar a su familia ha perdio el respeto”

El Negro y Antonio Flores.

(….)

Neuman es un observador” fino” de la fauna humana que habita en una ciudad y una muestra magnifica es la descripción del mendigo de la calle Tacuarí:

“El viejo-bien es cierto- no olía a agua de rosas; la raída tela de su gabardina despedía un polvo condensado por la humedad, esa ligera ceniza blanca que es el aliento de la gran boca del tiempo “

Si miran, sin ofender, a los “sin techo” que dormitan en las sucursales bancarias descubrirán la ceniza blanca que les mostrará que esos hombres tuvieron un pasado y vivieron otros tiempos. La descripción sutil de Neuman recupera la dignidad de unos hombres condenados al ostracismo.

(…)

¿Quién no ha visto a una mujer “de mediana edad y aspecto de renuncia”?

Yo entrevisté a una desempleada hace dos semanas. Una mujer de 57 años que malvive con una ayuda de 432 euros mensuales, mantiene a su hija y nieto y nadie la contrata porque “soy una vieja triste”.

(…)

Neuman  me ha devuelto la curiosidad por saber qué vida han tenido las personas que entrevisto a diario. Cuando les miro recuerdo detalles del pasado de Demetrio Rota, el basurero, pienso:

  • ¿Sueñan todavía con su amor adolescente?
  • ¿Habrán tirado piedras en un lago?
  • ¿Tienen un lío con la mujer de su compañero de trabajo?
  • ¿Desearán suicidarse?

La semana pasada observé al hombre que acababa de entrevistar y me estremecí. Un pensamiento negro cruzo por mi cerebro y pensé que podría quitarse la vida con la misma naturalidad que lo hizo Demetrio.

Si leen esta burda reseña pueden pensar que Andrés Neuman se merece una crítica erudita que valore todas las virtudes de su novela. Lamento la vulgaridad de mis comentarios pero sé que continuaré leyendo a este escritor porque, gracias a su novela y a sus personajes, he recuperado la humanidad en relación con los parias de esta sociedad injusta. Las personas que nos dedicamos al trabajo social nos cubrimos con el caparazón de la distancia para no sufrir en exceso las situaciones dramáticas que nos explican a diario.

Ángels Martínez

Leave a Reply