ADRIANA BARRAZA BLACK BOX PRESENTA: Me doy el gusto

Adriana Barraza

Me doy el gusto.

Autora: Erika Halvorsen. Interpretado por Adriana Barraza

…el gusto es mío Adriana.

Un espacio en negro nos recibe. En el escenario un pequeño altar con tres peldaños.  Una melodía de caja musical con bailarina suena. Se enciende un foco en oblicuo y aparece el personaje de Lady Macbeth con un cuchillo imaginario cortando el aire y la culpa. Acabada la escena y despojada de sus hábitos nos encontramos de repente en Dubái, dentro de su aeropuerto: El personaje ha viajado. De hecho, lo hace bajo la metáfora, durante toda la representación. Lleva una maleta con diferentes stickers. Una valija que, en más de un momento, le pide que sea su caja negra de seguridad. Aquel objeto  donde las aeronaves guardan los secretos del horror y los procedimientos habidos antes de cualquier ocaso.

Una historia se va a contar en este monólogo. Comprimido, lleno de aliento y sencillez una mujer va a hablar de la trayectoria vital de su acontecer. Un pasado lleno de personajes, amores confesados, mitos, promesas incumplidas, sinsabores, sueños… y al final, incluso de juguetes.  Esta mujer  que no se arrepiente de llevar la niña en su interior “se da el gusto “de llamarse Adriana Barraza y me atrevería a decir que no actúa, más bien utiliza dos verbos copulativos con el público: ser y estar.

“He ido a universidades, junto a profesores e intelectuales y más de un periodista me ha preguntado  qué tal guapo era Brad Pitt en Babel”. Lo dice como parte del monólogo y mirándome fijamente mientras yo estoy apuntando, como observador atento, unas notas en borrador como éstas que vienen a continuación en mi libreta:

*Habla de su tierra natal, México…Siento el  pánico del terremoto cuando me lo cuenta. Su rostro entristece y se dobla ante el dolor. Da un giro emocional y pasa a otro plano.

 

* La fonética de la “rr” en su apellido forma parte de la sorna cuando los americanos pronuncian su nombre. “Adriana Barrrraaaaaazza” al trabajar en Hollywood.

 

* Homenajea a sus maestros. Aguilar, Ramírez, Jiménez “yo puedo ser otra gracias a ellos”. Cuando sale el nombre Sbon, uno de sus mentores,  sostiene una chaqueta en un perchero y le habla como si allí mismo estuviera…Lo acaricia….Lo revive como si de un sueño se tratara.

 

* Un mimo de manos blancas le entrega unos zapatos detrás del escenario. Ella lo coloca sutilmente en medio. Ahora está mencionando al padre.  Sin duda, que la ausencia del mismo se transforma en figura presente. Me gusta la soledad y el olor – imaginario por supuesto- del calzado. Me recuerda cuando de pequeño yo mismo los dejaba para que los reyes Magos vinieran a traerme regalos.

 

* Acaba de entrar la muerte en escena. Hay una lápida de porexpan. Sale el personaje de Casandra de las fuentes del teatro clásico griego. Ahora un poema de Sor Juana Inés. Cierro mis ojos y la escucho. Va en busca de un epitafio que no encuentra.

 

* “Mi hija es el espejo donde me miro”. Esta frase me hace pensar…yo no puedo decir lo mismo de mi única hija. (…queda claro, en este ejemplo, que el teatro es cosa de “dos”: el interior del actor y el del público). Sale la familia…los suyos. “Durante un tiempo, la familia no fue importante para mí”.

 

* Sale desde Calderón en “La vida es sueño” hasta la película de Carlos Saura Cría Cuervos

 

* Otra frase para la almohada de esta noche “Me gustaría que el que estuviera plantado ante mi tumba no supiera si me vio de verdad o en la ficción”.

 

* Du Blanche de “Un tranvía llamado deseo” se apodera de ella como también el hambre. Toluca, su pueblo natal, está a su lado como también lo está el ron Pope o sus “momentos feos”.

 

* “El mago de Oz” es la primera película que vio. Los zapatos rojos de Dorothy están en sus pies ya cansados. Llevamos más de una hora de representación.

 

* En sus manos un discurso: el que no pudo contar en el teatro Kodak porque no fue la elegida en aquella emotiva noche mejor actriz de reparto. “Todos me dijeron que me lo habían robado…si claro”. No obtuvo la preciada estatuilla.

 

* Un emotivo homenaje a los padres. La resolución escénica… touch me.

 

* La maleta, su caja negra, se convierte de repente en otra metáfora  y al final es un baúl de objetos de la infancia. Juega como una niña grande.  Nos da un consejo en el sumario: “ En los peores momentos de su vida: juegue”.

 

Yo le he seguido sus pasos. Este artículo es un ejemplo: la mitad es un draft: un juego; un borrador. De todas maneras sentido y transcrito casi al milímetro. Cambiando sólo alguna palabra por la sintaxis y alguna reordenación para una lectura más apropiada. Pero aquí está todo lo que anoté. Si bien le hice una objeción al título de la obra porque consideraba que era poco para lo que había visto “ …es una expresión que utilizamos en México”. Yo confirmo en mi propio lenguaje que “me di el gusto” de apuntar y valorar todo lo que viví allí. ER

Leave a Reply