LOS DICTADOS DEL FUEGO. Guión Ulises Calá. Dirección Yoshvany Medina

LOS DICTADOS DEL FUEGO

Artspoken: 1167 SW 6th ST 

Escrita por Ulises Calá y dirigida por Yoshvany Medina

Elenco Adela Romero y Scarlet Gruber. Foto Ulises Regueiro

Historia de un amor prohibido

Sinopsis

Sor Ángela de Jesús es la inflexible madre superiora del convento de San Jerónimo. La rutina del convento y el equilibrio emocional de Sor Ángela serán sacudidos con la llegada de una novicia, Sor Juana Inés de la Cruz. “Porque va borrando el agua lo que va dictando el fuego”. Yoshvany Medina.

El “Ave María gratia plena”  de Schubert abre la obra, pero no hay ninguna boda en el convento. Sor Ángela sale lentamente de sus aposentos y se dirige hasta el oratorio mientras canta a capela la pieza. Recorre el pasillo central y llega hasta un altar con un lucerito. Una voz ronca y decrépita de anciana inicia el relato de un amor “dulce y agrio” con una mujer de su congregación: Sor Juana Inés de la Cruz, la autora de Amor es Laberinto. “Ella sabe lo que hay más allá del bien y del mal¨ A continuación vestida casi bajo el impoluto del blanco, hace su entrada triunfal en el convento ”Quiero un rincón y un poco de luz…gracias madre”. Esta comunión de inicio, se convertirá en una dicotomía a lo largo de la obra entre la pasión, la dulzura y hasta la propia repugnancia hasta que Ulises Calá les de sepultura al final, o hasta que la misma puesta en escena del director cierre de nuevo con la cantata de inicio.

Obra freudiana, sin duda. “Imagino tu cuerpo bajo tu hábito” le dice sor Ángela. Muy bien escrita y sospechando lo posible en lo incierto. Planteando detalles bajo el signo del morbo mayoritariamente y, en algunas ocasiones, apareciendo el lado rosa de la supuesta amistad “Hablas como las manos que me llevaron hasta ti” le dice sor Juana. El odio y el resentimiento no sólo nos cautiva como espectadores con una interpretación sin apenas fisuras de Adela Romero (Sor Ángela) o Scarlet Gruber como Juana, sino que Ulises la acentúa con diálogos como éste de Sor  Ángela : “Eras tan distinta que dabas miedo…por eso tengo ganas de que sufras” o más adelante en un momento de desespero amoroso “Clávame las uñas…mátame…sácame el corazón y cómemelo” . La relación sexual entre ambas,  “platónicamente” bien sostenida en escena por ambas actrices (hay una escena erótica de sor Juana en el altar memorable) llega a puntos donde el Marqués de Sade no tiene nada que envidiar ¨Beberé tus lágrimas …seré tu perra…tu perra mansa”. Y otra donde Sor Ángela, más cerca del orgasmo que de la mística, mientras abre sus piernas y levanta sus hábitos le dice “Arrodíllate…bésame mis pies”. En esta escena, Adela borda la desfachatez necesaria que exige el personaje… a puntos de genialidad interpretativa.

La puesta en escena (comenté algunas observaciones con el director, me imagino hoy ya resueltas, con  respecto  al ruido de la tarima central, o las rodilleras de Ángela) es  sencilla, práctica e inteligente. La idea de intimidad que requiere un convento del Barroco en México está conseguida. A destacar la multifuncionalidad de un banco que resuelve cantidad de situaciones en el escenario, desde un atril hasta un camastro. Bien coreografiada y bajo la dirección de un trabajo corporal muy digno, todo y la densidad metafórica e imaginaria del texto (… no es una crítica), la obra fluye bajo una constante intensidad emocional hacia el espectador.

La polémica está servida: las fervientes católicas de Miami que no acepten interpretaciones sobre La Décima Musa (sobrenombre de Sor Juana) absténgase de ir, o lleven el rosario ante los pecados que puedan ver en Artspoken. Las feministas o las auténticas mujeres liberales que crean en lo que representó esta mujer en su época, tienen la obligación de ir. Los hombres no tienen otra opción, sí o sí,  al menos que la misoginia les pudra por dentro. El 2 de noviembre la vuelven a reponer…no falten. ER

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