GUERRA, DESPLAZADOS Y EL AMOR QUE TODO LO SALVA. Arístides Vega Chapú.

El narrador cubano Antonio Álvarez Gil (Melena del Sur, La Habana, 1947),  ha escrito una novela que bajo el sugerente título de A las puertas de Europa, publicada por la madrileña casa editorial Ediciones Huso, 2018, tiene como escenarios a la amplia y compleja geografía europea y a Siria, en el terrible contexto de una guerra devastadora, como lo son todas y específicamente la que ahí ocurre y sirve de inicio a su historia.

Lo hace con el marcado interés de profundizar sobre una realidad que es tan cruda como perturbadora y que para nada quiere exponer de manera superficial. El autor de esta novela visualiza y cuestiona asuntos inquietantes de la actualidad internacional, como los ocultos motivos que provocan un conflicto bélico, las consecuencias de vivir una guerra, el desarraigo que deben resistir quienes se ven obligados a abandonar su tierra y por tanto alejarse nadie sabe si para siempre de su familia o parte de ella, de su cultura y de  todo cuanto ha logrado y edificado hasta el momento, para enfrentar el prejuicio, la intolerancia, en un mundo marcado por la desigualdad, la discriminación y la xenofobia. Un mundo descarnado y difícil para el desplazado, tal y como lo es en la vida real y aquí se muestra con agudeza.

Siempre escuché decir que vista hace fe, y Alvarez Gil,  logra con esta novela, escrita desde una sinceridad y honestidad extrema, poner ante los ojos de sus lectores un drama que estamos llamados a conocer a profundidad, porque cada día aumenta su impacto y consecuencias.

Es decir que él trabaja su narración desde el compromiso de hacerla fiel, a pesar de que se trata de una ficción y para ello expone sin tapujos los múltiples efectos de un conflicto bélico como el que está ocurriendo en Siria. Y esto lo junta a un paneo acucioso y veraz, revelador y profundo de un continente como Europa, rico en singularidades, para desde una sabiduría y un real conocimiento de las técnicas narrativas deslizar una historia de amor, que se hace compleja por el contexto escogido, el cual es verdaderamente el que lleva el interés mayor de su historia.

Lo logra, sobre todo, a través de personajes muy bien estructurados sicológicamente, pese a que la diversidad de estos: algunos víctimas de una guerra, otros parte de una familia de clase media alta, personas de bajo y un alto nivel intelectual, de orígenes y culturas muy diversos y por tanto con reacciones muy disímiles, le pone el difícil reto, que él sabe enfrentar. Logrados también físicamente, de  estatura específica y complexión física determinada. Personajes que alcanzan un tono de voz, una manera muy singular de desplazarse y dialogar, muy diferentes unos de otros.

Como si siguiera la advertencia del genial francés Alfred de Musset, la cual asevera que la única verdad del mundo es el amor, Gil, logra exponer todo cuanto quiere revelar y juzgar, penetrar y enjuiciar a través de una hermosa, creíble y apasionada historia de amor. Sus protagonistas son un joven sirio de origen armenio; Maurad Sarkissián, a quien los extremistas islámicos le han matado toda la familia en un pueblo llamado Latakia y Lucía, una atractiva muchacha proveniente de la familia Mancini, dueños de un próspero viñedo en Riva del Guarda, Italia.

Antonio Álvarez Gil, estructura su novela en tres momentos muy bien delimitados; la llegada del joven sirio, que estudia en Damasco la carrera de Medicina, a su pueblo natal y encuentra que está completamente devastado y que ha perdido a toda su familia, el viaje que este enfrenta junto a un amigo desde su pueblo hasta el puerto de Famagusta y de este al Puerto de Marguera, en Italia y finalmente la inserción de estos dos jóvenes sirios en el viejo continente. Estructura que logra porque está trazada desde emociones muy bien respaldadas que llevan a cualquier lector no solo a mantenerse atento a la historia, sino deseoso de saber más de lo que con habilidad le van revelando, teje con soltura dos historias que en algún momento se entrecruzan; la de los jóvenes sirios y la vida de la familia italiana Mancini, propietarios de un viñedo.

Contradictorios, como son las verdaderas reacciones humanas, los personajes principales de esta novela revelan a través de sus historias más íntimas el enrevesado y desigual mundo al que estamos todos expuestos en estos principios de nuevo siglo. Muestra, en este sentido, la novela de Alvarez Gil, la complejidad de los prejuicios, que vienen no solo de los europeos hacia los árabes, sino también a la inversa. Cuánto marca la información, mal intencionada y elaborada, de los poderosos medios en la mente de las personas para lograr que aún seres humanos sensibles no reaccionen de manera consecuente con los más necesitados; las víctimas de una guerra que ha sido provocada por intereses muy mezquinos.

De manera fluida cobra vida aquí el testimonio de personas comunes, que aparentemente no tienen una historia que contar, o al menos una gran historia; dos jóvenes que no han participado de una guerra, sino que son víctimas de ella; una familia de clase media europea tradicional, y algunos otros que de igual modo aparecen con una excelente elaboración sobre todo de su perfil sicológico, aportan a ese gran  suceso que finalmente cuenta Alvarez Gil.

Algo muy disfrutable en esta novela son los paisajes, descritos sin apasionamientos, pero con justeza. El contraste de unos con otros, la geografía devastada por una guerra con el exuberante paisaje europeo, cuya belleza contrasta con la dureza de las historias que aquí se cuentan, quizás como manera de hacernos saber que, pese a todo, vivimos en un hermosísimo contorno, lo demás depende de nosotros, parece ser la máxima que deja esta novela. Por ello y pese a la guerra y a la muerte, a disgustos, discriminaciones, infidelidades y otras perversidades humanas y sociales en esta novela el amor todo lo puede.

Arístides Vega Chapú.

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