EL ERROR DE LA JAURÍA. Andrés R. Rodríguez Rodríguez

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“La historia se repite. Ese es uno de los errores de la historia”.

                                                                                             Charles Darwin

 

La enorme jauría habitaba su estrecha y oscura madriguera. Allí, amontonada, la masa lobuna rumiaba su hambre individual y colectiva, que envuelta en papel de regalo pudiera parecer otra cosa pero que llevada a su hueso era sólo un enfermizo deseo de dar muerte a todo lo que oliera a carne y sangre, una ancestral necesidad de lacerar, degradar y engullir. Algo les impulsaba a juegos de muerte en su infancia, luego hasta a morderse la cola, al final a usar al hermano caído como pobre carne. Morder, esa era la obsesión y tótem sagrado en medio de aquella madriguera, alrededor del que bailaban sus juegos de vida y muerte los lobeznos, por los siglos de los siglos….¡Auuuhhh!-

Nada hacía cambiar a los canes de su determinación de lacerar carnes, triturar huesos y emborracharse con la sangre del caído. Nada. Si alguna vez llegó hasta la entrada de la madriguera el canto del ruiseñor llamando a la armonía y la concordia, alguno más obtuso o vicioso que los otros los retenía en su viejo orden, en su vieja danza alrededor del tótem que machaconamente pedía carne, huesos y sangre. Nada les impulsaba a cambiar. Y su monocorde aullar significaba solo ¡sangre, sangre!, ¡sangre! ¡Guerra!¡Guerra!¡Guerra!

Así la jauría siempre fue sorda al canto del ruiseñor, se mantuvieron en su cultura primitiva  de la dentellada y la discordia. A aquella miseria de vida la llamaron “el llamado de la selva”, y sin embargo….

Después de comerse todos los ruiseñores de los alrededores en competencias de dentelladas, la jauría ladró más fuerte que nunca ¡Guerra!¡Guerra!¡Guerra!  y las batallas  proliferaron durante siglos por aquellos bosques huérfanos de bondad, como si la boca de la madriguera hubiera sido un enorme lanzallamas que incineró todo en derredor con su aliento misérrimo y fétido. Y la guerra se hizo cotidianidad, y silenció todo otro llamado. La selva estaba habitada por la maldad.

Cierta vez la jauría salió en tropel de la madriguera, dándole dentelladas a todo lo que oliera a vivo, a carne, a música, a canto de ruiseñor, a emergencia desde la carne. Gritaban enjaulados en su mentira:

Así nació nuestra raza, nuestros colmillos fueron hechos para morder carne y moler espíritus, ese es el llamado de lo devónico y de lo reptiliano, ¡lo que nos obliga a ser lo que somos! ¡Esa es nuestra historia y ese será nuestro destino! ¡En la vida, hay que pensar mal para triunfar!   

Muchas generaciones de ruiseñores dejaron sus plumas volando por los alrededores de la boca de aquella madriguera, pretendiendo el aullido ser el llamado de la selva. Y así pasaron varios milenios.

II

Mas una vez llegó a la boca de la  emboscada hambre la canción más bella que jamás había escuchado oído alguno, cantada por una princesa de una estirpe de princesas que nunca nunca había odiado. Aquella voz fue tan dulce que algún lobezno no pudo dejar de dudar de la genética fatalidad de sus colmillos y hasta quiso arrancárselos. La jauría se detuvo un instante, algunos callaron su aullar lleno de rencor y ladraron casi en llanto, diciendo algo como si fueran a emitir música, a emitir risa, a llorar felicidad. Sus bocas antes llenas de sed de sangre, devinieron en labios sonrientes. Su ferocidad se arrodilló ante la bondad de la voz, ante   aquella canción que manaba desde mucho más arriba de lo devónico, desde la garganta de aquella doncella aspersando bondad en la selva y hasta en las raíces del cosmos.

Pero el arrepentimiento en la jauría no fue tan general como para opacar completamente y para siempre al aullar geológico e histórico de sus hambres lobunas, rumiadas en lo más oscuro de la madriguera. Los viejos lobos del odio y de la guerra saltaron, patearon y mordieron a los lobeznos que dudaban, que querían la utopía del canto. Entonces la voz de la doncella cantarina fue opacada por el aullar ancestral, la miseria allí establecida. Entonces los viejos guardianes del odio, los sacerdotes de los ritos reptilianos, volvieron a girar alrededor del tótem, su danza de guerra y gritaron:

¡Los lobos, lobos hemos sido y seremos! !Ese es el llamado de la selva y lo cumpliremos!

Y los demás asintieron.

¡A morder! esa es nuestra historia y nuestro destino!

 

Y así continuaron viviendo, a dentelladas muriendo. Por los siglos de los siglos, ….¡Auuuuhhh!

© All rights reserved Andrés R. Rodríguez Rodríguez

Andrés R. Rodríguez Rodríguez. Nacido en Santa Clara, Cuba, en 1952. Graduado en 1976 como Licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en Biología Marina, en la Universidad de la Habana, con diversos cursos de Postgrado y cursos intensivos de  Inglés y Francés. Como investigador  en Cuba recibió 4 premios nacionales “Forjadores del Futuro”, 2 Premios nacionales de Divulgacion Cientifica. Ha laborado como investigador, profesor, consultor, periodista, escritor o asesor en distintas instancias en Cuba, México, Venezuela, Puerto Rico,  Estados Unidos y viajado por casi todos los países del Caribe. Ha participado presentando ponencias en numerosos eventos científicos. Ha impartido docencia, charlas, conferencias, cursos de grado y postgrado en Biología, Ictiología, Técnicas Pesqueras, Biología Pesquera, Ecología, Ecología Marina, Educación Ambiental, Acondicionamiento Ambiental, Turismo Cultural y Ecoturismo, trabajando para Instituciones de Investigacion, ONG Internacionales y Universidades, entre estas Escuela de Cuadros MIP, Escuela de Capacitación Técnica “Alecrín”, Universidad de Oriente (Margarita, Vzla), Fundación La Salle de Ciencias Naturales (Margarita, Vzla), Universidad Simón Bolívar (Caracas, Vzla). Ha publicado alrededor de 50 trabajos en revistas especializadas y mas de 100 con carácter divulgativo, especialmente en Mar y Pesca, Mar y Pesca Internacional, Bohemia y Universo Marino. Ha sido Guía y Touroperador de Ecoturismo. En Ciencias, es autor de los libros: “Manual de Campo del Atlántico Noroccidental”, (1979, Centro de Investigaciones Pesqueras, Habana, 207 pp.);  “Lista de Nombres comunes y científicos de peces marinos cubanos (Nomenclator)” (1984, Centro de Investigaciones Pesqueras, Habana, 82 pp); , “Breve Diccionario Pesquero”, (1987-88, Mar y Pesca,  Habana). “Peces marinos importantes de Cuba”(1987, Editorial Científico-Técnica, 236 pp, Habana), “Ecología Actual, Conceptos Fundamentales” (2000, Universidad de Oriente, Porlamar, 134 pp.), “Maritime Dictionary-Diccionario Marítimo (Eng-Spa)” (2009 Editorial Myths and Books, Coral Gables, 400 pp). “Maritime Dictionary VISUAL -Diccionario Marítimo VISUAL  (Eng-Spa)” (2009, Editorial Myths and Books, Coral Gables (40 pp).   Colonial Havana Trinidad  (Eng-Spa) (2017) Editorial Alexandria (150 pp).  Tiene en preparación: “Visión ecológica del Océano”,  “Ecología Holística”,  “Diccionario Multilingüe de Ecoturismo”, “La verdad es llama”, “Destellos al alba”,  “Guía para la Pesca Deportiva en Cuba”, “Ecoturism Dictionary-Diccionario para Ecoturismo (Eng-Spa)”. En Humanidades ha  sido finalista en los concursos y  publicado en “Historias sobre la Historia” “La Herencia Napoleónica”.. Silva Editorial  (2006, Barcelona.) y “Tacto”, Premio Orola, (2009, España) y ¨Fábulas vivas¨ (Alexandria, 2015). Actualmente es consultor para varios proyectos de pesca, turismo y medioambiente, periodista para TVradiomiami en Miami.

Email maritimedictionary@gmail.com

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