SOBRE TAO LIN. María José Navia

De todas las cosas raras que suceden en el planeta de los libros, una que me gusta mucho es cuando todo parece llevarte a un determinado autor. De pronto, sin saber uno muy bien porqué, todo el mundo está hablando de alguien, tuitea pasajes que parecen haber sido escritos sólo para ti, sus libros comienzan a aparecer en primera plana en todas las librerías y son sus carátulas las únicas que te llaman la atención. Todos los libros tienen su momento y a veces pueden pasar meses antes de que hagas caso a las señales librescas. Hasta que ya el universo pierde la paciencia y algo te obliga a leer.

Eso me pasó con Tao Lin.

Llevaba meses anotando su nombre en libretas, en mis listas de lecturas pendientes, de recomendados, había hojeado cientos de veces su novela nueva, Taipei, cuya portada es bastante llamativa por lo demás y que parecía hacerme ojitos desde todos los estantes. Y, como segundo fenómeno del Planeta de los Libros, me dediqué a leerlo en modalidad compulsiva, un libro tras otro, hasta que me los terminé todos. Una sobredosis de ficción.

Tiene sus ventajas y desventajas, claro. Hay como una euforia particular en dejarte acompañar (virtualmente, claro) por un autor por días y días. Explorar su mundo, y sólo su mundo, con cuidado y a tu antojo. Sin interrupciones, sin desvíos. Pasar de los poemas a los cuentos, de ahí a alguna novela, para volver a más cuentos y a otras novelas. Tiene desventajas también, por cierto: si el autor gusta sólo un poco, el ejercicio acaba por cansar (hay autores que no sobreviven a una sobredosis como ésta, autores que deben ser administrados en bajas dosis) y ya no quieres volver a leer nada, pero nada, de ellos. O, un efecto secundario positivo/negativo: en muy poco tiempo acabas con toda la producción de tu escritor favorito, y te dan ganas de ir a ofrecerte de asistente, para ayudarlo a hacer trámites y lavar la ropa, con tal de que publique algo nuevo. Y pronto.

Tao Lin sobrevive a la sobredosis. Con éxito, con ganas de más. No porque su prosa sea impecable ni porque todo lo que ha publicado sea fantástico maravilloso, sino porque dan ganas de seguirlo leyendo siempre, porque leerlo siempre es una sorpresa, porque sus personajes, raros, frívolos, algo locos o una mezcla de todas las anteriores, van descubriéndose de a poquito, quitándose una capa tras otra hasta quedar en carne viva, en una honestidad que se subraya en las preguntas sin respuestas de tantos diálogos y en esa brutalidad con la que retrata las relaciones humanas.

Su lenguaje es simple y claro y su universo el de los rincones bizarros de la cotidianeidad. Un mundo donde Facebook subraya con estridencia el vacío de lo que no está ahí, donde nos enteramos de las muertes trágicas de sus personajes en las primeras líneas de un cuento que luego seguimos leyendo como en una extraña hipnosis eufórica. Desde sus poemas de You are a little bit happier than I am, pasando por sus cuentos (mis favoritos son los reunidos en Bed) y hasta llegar a Taipei su última novela – con escalas en Richard Yates y Eeeee Eeeee Eeeee –  leer y releer a Tao Lin es el mejor de los viajes.

©All rights reserved María José Navia 

María José NaviaMaría José Navia (Santiago, 1982) es una escritora chilena. Publicó su primera novela SANT (Incubarte Editores) el año 2010 y el libro de cuentos (formato E-book) Las Variaciones Dorothy (Sub-Urbano Ediciones) el 2013. Sus cuentos han aparecido en diversas antologías (Lenguas (JC Saez, 2005), Junta de Vecinas (Algaida, 2011). CL Fronteras de Chile (Universidad Alberto Hurtado, 2012). El año 2011 su relato “Online” resultó ganador del Premio del Público del Concurso Cosecha Eñe (España); el año 2012 su cuento #Mudanzas fue uno de los 10 finalistas del Concurso de Cuentos Revista Paula (Chile). Actualmente estudia un Doctorado en Literatura y Estudios Culturales en Georgetown University y termina su segunda novela.

Escribe regularmente en su blog de microrreseñas www.ticketdecambio.wordpress.com

twitter: @mjnavia

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