…los números, las estadísticas y el papel que ha jugado el cine mexicano en los últimos años en el ambiente internacional, hablan de un futuro muy optimista. Luis Carlos Fuentes

Entrevista con Luis Carlos Fuentes: guionista de Belzebuth

Por: Dainerys Machado

 

En 2010, los casos de personas poseídas aumentaron exponencialmente. Por eso el Papa en persona decidió excomulgar a varios sacerdotes que pudieran hacerse cargo de las investigaciones. Esos sacerdotes debían ser expertos en… demonología. El argumento —de terror, como es fácil suponer—, pertenece a la película mexicana Belzebuth, dirigida por el multipremiado Emilio Portes, y que cuenta con las actuaciones de estrellas como Tobin Bell, Joaquín Cosío, Giovana Zacarías y José Sefami.

Su estreno está previsto en México para mediados de 2017. De hecho, ha creado desde ya mucha expectativa entre el público consumidor de cine mexicano. Luis Carlos Fuentes es su guionista. Es también autor del libro de cuentos Mi corazón es la piedra donde afilas tu cuchillo (Era, 2014) y editor de la Editorial Tusquets. Hasta hace un año aproximadamente residía en el interior de México, en el estado de San Luis Potosí. Viviendo allí comenzó a grabarse su guion. Por ello su perspectiva sobre el cine mexicano trasciende centralización que caracteriza a la mayoría de los países de América Latina y ofrece una mirada sobre los obstáculos y las necesidades de aquellos que permanecen alejados de la Ciudad de México.

Al ser interrogado sobre los retos de haberse dedicado al séptimo arte viviendo durante años lejos de ese epicentro cultural de la Ciudad de México, él enumera las carencias más recurrentes: “La falta de escuelas especializadas fuera de la capital”; lo difícil que se vuelve “convivir con colegas”. La convivencia “siempre genera sinergias”, según entiende, un aprendizaje constante del que están privados a veces los artistas de “provincia”. También señala Luis Carlos “la falta de oferta, tanto de equipo en renta, como de técnicos especializados”, un elemento que eleva los costos de las producciones, porque para producirse es necesario entonces traer equipos de otras ciudades.

“La lejanía con la oferta cinematográfica”, era otra de sus preocupaciones cuando residía en San Luis Potosí. “La mayoría de las películas mexicanas, por ejemplo, se estrenan únicamente en el área metropolitana y quizás dos o tres grandes ciudades del país. No en todos lados hay muestras o festivales o cineclubs que valgan la pena”, aunque se muestra optimista de que “esto puede contrarrestarse con el internet y un buen equipo casero de home cinema”.

-¿Estudiaste cine en alguna institución?

-Sí, en la École Supérieure d’Études Cinématographiques (ESEC) de París. Eso fue por los años 2001-2003.

-¿Qué te motivó?

-Siempre he creído que para la práctica de todas las artes (y lo oficios relacionados con ellas, como los que abundan en el cine) es mejor tener estudios formales.

“Aprender sobre la marcha, a través de la práctica, es algo admirable, fundamental e imposible de dejar de lado en el ejercicio diario de la actividad en cuestión, pero me parece que el ser exclusivamente autodidacta vuelve más lento el proceso de profesionalización, especialmente cuando se trata de artes u oficios tan técnicos como puede llegar a serlo el cine.

“Así que tuve la oportunidad de estudiar cine en una escuela especializada en cine, y no lo pensé demasiado.”

-¿Cómo se produjo tu primer acercamiento a esta manifestación?

-No provengo de una “familia conocedora y amante del cine”. De hecho, durante mi infancia, habré asistido contadas veces al cine, y en casa veía en un proyector súper 8 películas “editadas” –cortadas- para ajustarse al tamaño de los carretes (alrededor de 15 minutos). Después llegaron la parabólica y los formatos Beta y VHS, y ahí empecé a ver las películas de terror clásicas de los ochenta. San Luis Potosí no se caracterizaba ni se caracteriza por brindar una gran oferta cinematográfica. Fue hasta que me mudé al DF a los 18 años (por primera vez, debió aclarar Luis Carlos), para estudiar en la SOGEM, que descubrí el “verdadero” cine, a través de mis nuevos amigos cinéfilos, que literalmente me contagiaron el gusto como un virus.

-¿Cuáles fueron tus primeras incursiones como guionista? ¿Cuáles son los mejores o los peores recuerdos que tienes de esas experiencias?

Fuera de los guiones de cortometraje que escribí en la SOGEM y en la ESEC durante mis años como estudiante, mi primera incursión real fue con Belzebuth (2008). Ese año el guion recibió un apoyo a la escritura cinematográfica otorgado por IMCINE y de inmediato encontré al director y productor que terminarían filmándolo. El año siguiente ganó el 1er Taller de Largometraje de Terror, al siguiente recibió un apoyo en un taller regional en Zacatecas. Es decir, empezó con muy buena estrella, hasta que finalmente se filmó en 2015. Esperemos el estreno a finales de 2016.

“Como puedes ver, a pesar de ser un guion que desde el principio fue afortunado, pasaron 8 años desde su escritura hasta su estreno. En México son tan lentos los tiempos de búsqueda de financiamiento y espera para estreno, que aunque la pre, la producción y la post se hagan rápido, acaba siendo un proceso de años. El promedio de tiempo que transcurre entre película y película por director, en México, tengo entendido, es de 7 años.

“Mis mejores recuerdos de ese primer guion son todas las satisfacciones que me dio: un par de premios, un par de viajes, algo de dinero, y sobre todo la certeza de que es posible incursionar en el cine sin tener palancas, padrinos o mayores recursos que el talento, la educación, la dedicación y la habilidad para saber estar en el momento correcto, en el lugar correcto, con la persona correcta.”

-Ganaste el Taller de Guion Largometraje de Terror en 2009, pero ¿has incursionado en otros géneros?

En el Canal Once escribí muchas cosas para niños, tanto de ficción como educativas. También tengo otra historia (en proceso de adquisición por parte de un productor) que es una comedia-melodrama, y actualmente estoy adaptando una novela que podríamos definir como una tragedia moderna enmarcada en una historia de amor parafílico.

-¿Alguno te atrae en especial o quisieras trabajarlo en el futuro?

Me encantaría hacer cosas de ciencia ficción. Espero de verdad incursionar cuanto antes en ese género.

Belzebuth está por estrenarse. ¿Cuál fue tu experiencia al trabajar de cerca con Portes, el director, y con actores tan reconocidos como los que interpretan el filme?

-Siempre es enriquecedor ver la visión de alguien más sobre tu propia obra. A diferencia de la idea general de que el guionista odia que le muevan una coma a su obra, a mí me parece fascinante ver cómo otro creador, en este caso el director, interpreta lo que escribes y a partir de ahí genera cosas nuevas. Hay ideas que funcionan sobre el papel, pero no en pantalla, y viceversa. Yo le daba a Emilio (Portes) libertad para modificar lo que quisiera. A fin de cuentas alguien que le ha dedicado tanto tiempo y esfuerzo a levantar una película, no tiene la intención de hacer cosas que vayan en detrimento de la misma. Y él, por su parte, me consultaba mi opinión sobre todos esos cambios. En no pocas ocasiones el resultado final fue una mezcla de ambos pareceres. Creo que la relación ideal entre guionista y director debe ser una especie de simbiosis, de intercambio creador.

“Con los actores no me tocó trabajar. Únicamente conviví con ellos en las ocasiones en que fui a visitar el set de filmación.”

-¿Cuáles son tus expectativas con el filme?

-Espero, naturalmente, que tenga una muy buena acogida con el público y pueda estar varias semanas en cartelera…cosa difícil de lograr para las películas mexicanas debido a la saturación de películas norteamericanas en las salas del país. Si se vuelve un filme que sea apreciado y recomendado por el gran público, habremos cumplido con nuestro cometido.

-En el cine mexicano contemporáneo hay muchos directores reconocidos internacionalmente, ¿en qué lugar ha quedado el trabajo de los guionistas en esta maquinaria de producción cinematográfica?

En México la ‘industria’ cinematográfica está empezando, aún no puede permitirse tener gente viviendo exclusivamente de escribir guiones, lo cual evita que haya una profesionalización generalizada de alto nivel. Quizás esto empezará a cambiar próximamente, pero no gracias al cine, sino a la televisión, pues es en el formato de las series donde se está elevando la demanda de buenas historias bien escritas, y por lo tanto, de buenos guionistas.

“Lo que sí es verdad es que el cine recurre cada vez más al trabajo de los guionistas profesionales. Hubo una época en que en casi todos los casos era el director quien escribía el guion, en parte por lo difícil que era levantar una película, los pocos apoyos que existían –y por lo mismo era preferible ahorrarse lo que cobraría un guionista-, y por la influencia francesa de la nouvelle vague del ‘realizador’ o ‘cine de autor’, donde el director tiene que ser también autor del texto base.

“Instituciones como IMCINE, finalmente, trabajan muy activamente para formar a los nuevos guionistas y darles los apoyos económicos y los contactos necesarios para empezar una carrera productiva.”

-Durante los últimos años viviste en San Luis Potosí, en contacto con el mundo del arte del estado. Desde esa experiencia ¿crees que existen movimientos cinematográficos regionales o todo está concentrado en la capital?

-No creo que en México haya movimientos cine regionales. Hay directores y productores de Guadalajara, de Monterrey, de San Luis Potosí, de Durango, de muchos otros estados del país, pero no hay tal cosa como un cine local en ninguna parte de México, en cuanto a estética o medios de producción se refiere.

“Ahora bien, aunque la producción está concentrada en la capital porque ahí hay escuelas de cine, estudios acondicionados para filmar, cualquier equipo en renta, actores, técnicos, etcétera, el apoyo económico que dan Fidecine, Eficine o Foprocine no es exclusivo para gente de la capital, ni obliga a producir o rodar en la Ciudad de México.

“Estados Unidos tiene únicamente dos polos mayores de filmación, por poner como ejemplo a la potencia cinematográfica más cercana a nosotros. No es raro que en México el grueso de la industria se concentre en la capital.”

-Durante tu primera entrevista como guionista de Belzebuth comentabas que todos los géneros cinematográficos poseen fórmulas imposibles de eludir, pero posibles de hacer atractivas si se trabajan con originalidad. México tiene una gran tradición en el uso de esquemas cinematográficos que va desde el cine de oro hasta el de ficheras. ¿Crees que en la actualidad el cine mexicano se construye sobre estereotipos o posee una variedad en el tratamiento de sus tramas y en la presentación en general de sus producciones?

-Coincido con Víctor Ugalde cuando dice que estamos viviendo el mejor momento del cine mexicano, mejor aún que en la época de oro. Se hacen más de 100 películas al año; se recibe gran cantidad de premios internacionales; la asistencia a las salas aumenta año con año, a pesar de la piratería; hay películas de gran calidad.

“Sin duda hay muchos problemas; el principal de ellos, la distribución y el tiempo de exhibición. Otro de ellos es que en cierta medida el cine mexicano no siempre logra conectar con el público mexicano, en parte por el problema ya mencionado de la distribución, en parte por la idea prejuiciosa de que ‘el cine mexicano es malo’.

“A pesar de todo eso, los números, las estadísticas y el papel que ha jugado el cine mexicano en los últimos años en el ambiente internacional, hablan de un futuro muy optimista.”

© All rights reserved Dainerys Machado Vento

Dainerys Machado Vento (La Habana, Cuba, 1986). Es licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana. Máster en Literatura Hispanoamericana por el Colegio de San Luis, San Luis Potosí, México y actualmente cursa su Doctorado en Lengua Moderna y Literatura en la Universidad de Miami, Estados Unidos. Es una de las compiladoras y prologuistas de la edición anotada Las palabras de El Escriba. Artículos publicados en Revolución y Lunes de Revolución (1959-1961), del escritor cubano Virgilio Piñera (Unión, La Habana, 2014). Recibió el Premio Estatal de Periodismo San Luis Potosí 2016, en México. Se ha desempeñado como editora en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y en la Casa Editorial Tablas-Alarcos. Es graduada del Diplomado de Crítica Teatral del Instituto Superior de Arte (ISA) y artículos suyos han sido publicado en revistas como Cuadernos Americanos, de México; La Gaceta de Cuba, entre otras.

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