LOS AUSENTES Y OTROS POEMAS. Natalia Lara

Los ausentes

I

Asomándome a las voces de los ausentes
mundo de aparente quietud
yerbas en la distancia
vida extendida bajo el lecho
eterno de lluvias gotea.

II

Bendita tregua la que taladra.
Un río habla del mar
fecundo e hinchado
y allí las formas
de luna sembradas
desnudez de cobre.

III

Contigo salí
en contraste con la noche vencida
beatus ille
el dibujo sencillo y lejano.
Cuestionamientos
y respuestas mínimas
como farol consciente
embriaguez sin finitud.

IV

Torpes en la niebla
reservamos nuestras manos
y la despedida no llegó con su mármol
descenso torvo.

V

Te alcancé
al otro lado de la mesa
con fina y rugosa mano
que recién recogía
el olor extenso de las estepas
y pronuncio tu nombre
como lectura poblada
intentando entender
que no has muerto.

El viejo
sobre mi pecho
más ancho que el río.

Poema XXII

“Sin memoria, no somos”.
Luis Rojas-Marcos

La tiesura de los pasos de piedra,
el río de muertes atizadas

En el verdor de unos huesos
Golpeados…….irrescatables
indefensos ante el musgo
la lluvia rompe la aridez
quiebra el calor del mediodía
se hace ronca la tarde.
Un hombre limitado
sonríe con tristeza
traga el ramalazo del sacrificio
asume la afrenta por un corto momento
misterioso……….abandonado
raído.
Huye de la imagen babélica y
……………………………….[empurpurada
como si existiese un cuajo de luz;
Para subsistir,
viaja laberíntico e insoluble
apenas la espuma olfateada
—entallada estación.
¿Acaso la blandura del párpado
lentamente vencido?
¿La línea acorazada y desnuda
en el silbo del tiempo senil y roto?
¡El reflejo empobrecido de alborozos,
la abundante esperanza afligida!
¡Mayo revelador
de amarilleada sombra!
No hay ventura que refleje la nueva vida.
¿Quién domina en la distancia?
¿Voraces tentáculos atabacados?
El ritmo impreciso desprende la saña
una nota borrosa
m a s t i c a d a
donde los rastros se diseminan.

Hubiese querido abrir la boca de los caños,
destilar mar bajo tu lámpara
ser la orilla que alcanzabas
con pisadas seguras en la tierra
y no soy más que el espigado temblor
que pule neblinas sobre tu frente.
Lejos de la columna vencida que te sostiene,
del desolado invierno y desmemoria,
tus hombros con acacias extendidas
que escuchan el silencio de tu carne.
¡Ya tus várices salpicadas de hogueras!
Desde el vigoroso estanque de la noche
la voz que no resuena entre los ciervos
el grito dormido del relámpago
rojo el umbral del olvido.
Iris que te arroja a la eternidad
tibio metal el del navío
próximo a tus cabellos oceánicos.
Recuerda………………….recuerda
recuerda
Hay una plenitud de cielo hacia el fin
una blancura densa y remota
que sostiene campanas y corales
para tender la edad del inicio
y derramar nueva savia en la sencilla hora,
[padre.

 

Tránsitos

Un arremolinar de mariposas amasadas por su aliento
relámpago arrugado en los cristales
espíritu quebrado en el surco cenizo
agolpado en los maizales de fuego.

Siembra de amarguras resbalando las botas
dolor humoso en los ojos de polvo
clandestino avanza la tierra amarillenta,
disuelve la elipsis sus pasos en sitios excluidos.

Él no pregunta adónde lo llevan.
Se derrite el sueño en aguas quemadas
tal vez por vetustas mieles escurridas
—tiempos inmemoriales de luces mansas—

r…e….m….e….m….b….r…..a….n…..z…..a

Inequívoco sol cegando hoy la roca.

El pobre hombre traslación
y el sabor agrio del humus en sus manos
osando revivir el aroma perdido.
En una vía desfallecida la ausencia a cuestas
su nombre dormido en el pico del albatros.
Una espuma de mar agónica devorará su pecho.

 

© All rights reserved Natalia Lara

Natalia Lara Escritora venezolana (1978). Reside en Puerto Ordaz, Bolívar. Formó parte del grupo literario El Círculo Impreciso (2011). Cursó talleres auspiciados por la Sala de Arte Sidor, a cargo del poeta guayanés Francisco Arévalo. Ha publicado sus escritos en diarios de circulación regional del estado Bolívar y en otros, tales como El Venezolano y El Periodiquito (Maracay, Aragua). Ha participado en diversas lecturas poéticas. Gracias a Néstor Rojas y Francisco Arévalo, al apoyo de Fundaletra y la Sala de Arte Sidor, realizó el Diplomado de Poesía Venezolana Siglo XX (2017). Forma parte de los autores del libro Exilios y otros desarraigos (2018).

 

 

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