EL LOBO DE WALL STREET. Un film de Martin Scorsese

The Wolf of Wall StreetDi Caprio hace de Barrabás y Scorsese de Pilatos

Jesús no está .

Título original: The Wolf of Wall Street. Año 2013.

Duración: 179 min. País: Estados Unidos.

Director: Martin ScorseseGuión: Terence Winter (Libro: Jordan Belfort).

Música Howard Shore. Fotografía Rodrigo Prieto.

Reparto Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Matthew McConaughey, Jean Dujardin, Kyle Chandler, Rob Reiner, Jon Bernthal, Jon Favreau, Ethan Suplee, Margot Robbie, Cristin Milioti, Katarina Cas, Joanna Lumley, Spike Jonze, (film Affinity)

Sinopsis 

El lobo de Wall Street se basa en las memorias del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort. Fundador de una agencia bursátil con apenas 20 años, su éxito y fortuna, le valió el mote que da título a la película www.universalpictures.es

Al arrancar el film… después de unos planos rápidos y determinantes de este triunfador en la cima (ferrari blanco, putas, mansiones, mujer rubia-sexy-madre-de-dos-hijos-maravillosos, limousine, Zanax, cocaína, … y billetes de $100 para inhalarla) el personaje Jordan Belfort se presenta a sí mismo frente al espectador en un feedback. A continuación, regresamos a su juventud en Wall Street donde se localizan sus comienzos. Su aprendizaje con su “espejo” humano del momento, Mr. Hanna, jefe de una compañía de inversiones y durante un almuerzo de mantel de hilo, propiciará a punto de la borrachera de martinis la pregunta clásica a su jefe: “¿Cómo se gana dinero en la Bolsa?” Toda la película gira en los resultados que da esta pregunta en la vida del protagonista. Después de contestarle con una diatriba, él le escucha atentamente. Mr. Hanna, le da a entender que nadie sabe el por qué de este juego. Ni ellos mismos. Y lo importante es que los inversores, sigan poniendo el dinero para que “nosotros –los brokers- ganemos nuestra comisión”. En un momento del diálogo hay un plano desde el restaurante, ubicado en un rascacielos,  donde se ve el horizonte de Nueva York como metáfora del poder. Ya con una copa de más, Mr. Hanna le contesta “Todo es fugazzi amigo…¿tu sabes lo que quiere decir fugazzi?… fugazzi quiere decir para aquí, para allá, arriba, abajo, nada… que todo es polvo de hadas, sin  importancia, nada es real en la Bolsa…fucking  nothing”.

Pues bien, lo siento por Scorsese, esto es lo que significa para mí este film… fugazzi.

Un polvo de estrellas repetitivas sobre lo vulgar y lo nimio, incluso en lo formal cinematográficamente hablando. Un dejà vu de escenas sobre el polvo blanco y la estupidez de la vida fácil y multimillonaria de un vividor en Manhattan. Y en vez de tomar un posición pública a partir de Lehman Brothers en Wall Street en el 2007 –curiosamente Woody Allen toma partido en Blue Jasmine respecto a Maddoff- el otro día le oigo decir en unas declaraciones a la TV lo siguiente “ Esto es lo que ocurrió de verdad con este personaje… juzguen ustedes mismos el film”. Scorsese toma la posición de Pilatos, pero yo ya he tomado la decisión.

Y que conste que si la película fuera de un novato y aprendíz que acaba de entrar en la dirección en Holywood y hace su opera prima en el cine, lo consideraría aceptable e inteligente y le diría: ”Muy bien chaval imitas a la perfercción al Casino y a Goodfellas de Scorsesse, tienes futuro”.

Pero de “el maestro”, siempre en busca de nuevos retos, siempre atento a un relato comprometido y variado, hacedor de piezas antológicas y de riesgo como Taxi Driver, sensibles como New York New York, thrillers maravilloso como Infiltrados, con buenas biografías como The aviator…, le diría que ha caído en la trampa y se ha dejado manipular por uno de sus alumnos -aún por ver que hará un día en la posición de director- Leonardo Di Caprio.

El protagonista del Titanic ha sacado beneficio de este hundimiento provisional – a mi entender- del director con esta obra. Y que conste que no quiero decir que la película esté mal hecha, sino que simplemente no está a la altura de quien la dirige. Por otra parte, Leonardo di Caprio se muestra impecable, variado en registros, patético en un sentido positivo -se lo pide el personaje- burlesco, depravado, infantil, paternal, en fin de óscar. Y por supuesto de un globo de oro que ya ha conseguido. (Lo siento, una buena dirección de actores no le salva, en este caso, de la valoración final del film, ni incluso que el guión sea del tan aplaudido Terence Winter el que hizo los Sopranos ).

Conclusión: Este tándem no está equilibrado en mi sentir. Por lo tanto muera uno y viva el otro. A Martín… lo ha devorado Leonardo. ER

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