CUANDO HABLÓ LA SPHINGE (REMIX de la obra de Rodolfo Benavides, Cuando las piedras hablan los hombres tiemblan). Federico Rivero Scarani

Esto aconteció hace miles de años antes de las Sagradas Escrituras.

– ¡Oh, Anat! ¡Oh, Anshar!  ¡Salvadores y guardianes de mi vida pasada, presente y venidera! Así imploraba aquel peregrino del desierto con el rostro hacia el cielo para

luego bajarlo hasta colocar su frente contra la sedienta arena a la sombra de la descomunal cabeza de la Gran Esfinge.

– ¡Hermes, protégenos de todo mal! ¡Perdona nuestras ofensas!

Así clamaban antiguas voces similar a un coro de todas las eras, y que parecían salir de la ardiente arena.

-¡Excelso dios del Infinito, dador de la vida, gran dios del Desierto, del Valle del Nilo y de la Eternidad!

Mientras, los hombres, con las harapientas, raídas y gastadas ropas que alguna vez fueron blancas como sus ánimas, deambulan lentos por sus caminos al lado de sus camellos resignados y azotados duramente por los áridos vientos del desierto.

La Gran Esfinge, impávida, serena, los ve alejarse y, suspirando, confiesa bajo el ardiente sol:

-¡Yo, la reina de estas regiones, fui la primera en revelar a los hombres  el misterio de la vida escondido en el maíz, en el trigo, y en el fuego antes que el titán Prometo se lo cediera al hombre! Lo conocí cuando desafió a Zeus, y lamenté la eterna  condena a la que fue sentenciado. ¡Yo, que inspiré a la Vida, desde siempre, he visto desafiar a la Muerte con arrogancia e ignorancia!

Sí, he de confesar que vi, escuché y sentí el tacto de millares de gente sufriente. ¡Fueron (y son, y serán), tantos, desde la aurora de la Humanidad…! Así es, porque en mí están grabadas sobre mis piedras la Historia, las Religiones y la Poesía de hombres de supremo pensamiento, que, lamentable y paradójicamente, son hoy ánimas ignoradas. Sin embargo, quedó en mis vidas el recuerdo, y en mí renació las diversas culturas desaparecidas mucho antes de comenzar tu Sabiduría. ¡Oh tú, Siracides, el Sabio! ¡Tú, que me escuchas en estos tiempos oscuros que no acabarán! Mi vista se pierde en la distancia inmensa, hacia la Constelación de Taurus, entre el polvo de los siglos, de las edades, de los milenios, de los cataclismos y en el vibrar del sol candente sobre el gran desierto que fue oasis.

He visto a tantos hombres dolidos, hambrientos de comida y de saber pasar cabizbajos frente a mí, llevando su miseria, rogando plegarias a sus dioses protección y guía.

Y también he visto caminar a los profetas de largos cabellos, poetas de dulces palabras como la miel, hombres con pensamientos profundos igual al eterno Cielo, gente de verdades del Cielo y la Tierra. También he visto andar a millares de guerreros,

con estandartes de humo ensangrentado, criaturas arrogantes que jamás elevaron más que tormentas oscuras de polvo y sangre en las que escondieron su vergüenza, su vileza, su maldad…

 

Hombres, si así se les puede llamar, sin alma ni espíritu, con un corazón motivado por ilusoria grandeza; hombres cargados iguales a bestias famélicas de carne. Sí, frente a mí han pasado atlantes, sumerios, babilonios, hebreos, e intrépidos griegos y ya no sé ni cuántas eximias y avasallantes culturas, razas y héroes. Muchos reyes y vasallos buscando el camino que los condujo siempre hacia espejismos.

Atiéndeme, Siracides de Egipto, ya desde mucho antes de Troya se afirmaba que el hombre temía al Tiempo, pero es el Tiempo quien le teme a las pirámides y a la Esfinge. Y el Tiempo nos teme porque somos y seremos libros abiertos para aquellos elegidos que nos sepan leer e interpretar; en nuestras páginas de piedra de luz está lo que Este hizo de las  humanidades que desaparecieron junto con sus deidades, vanidades y quimeras.

 

Y llegando a nuevos tiempos (me resulta complejo a veces calcularlo…),  deambularon a tientas gematryas, astrónomos y hermeneutas, matemáticos y teólogos, y  otros hombres y mujeres sabios cuyas mentes se hicieron sombrías contra la roca porque desentendieron a sus propios espíritus y como consecuencias de la confusio linguarum de Babel.

– ¡Ay de ti, peregrino que pisas las arenas que fueron vergeles! He aquí parte de esta historia del Egipto, que nació muchísimo después de que antiguas, desconocidas manos me esculpieron en la viva roca pangeana de este sacro sitio, para servir, sacrificar y fortalecer (así lo vio Ezequiel en su epifanía), como referencia a las edades pasadas que retornarán, y como testigo para tu actualidad la cual está ya paulatinamente desapareciendo. ¡Ayer, una catástrofe caída del cielo…! Y Mañana…, ¿cómo llamar a ese fragmento del Tiempo? ¡Oh, tú, quien escribió el libro Eclesiástico, tú que me escuchas atento y callado!, ¡endereza ahora, ya, tus caminadas porque tu porvenir se cumplió!

– ¡Ay de ti, trashumante del hoy por el desierto, y mañana, quizás, por nuestro cielo! Tú, que me has solicitado fresca sombra y que me ruegas protección, debes saber que durante milenios he sentido el azote de los calientes vientos, los cuales refracté hacia el Mare Nostrum, invadiendo a fenicios y griegos, a cretenses y romanos, como mis adivinanzas…

 

© All rights reserved Federico Rivero Scarani

Federico Rivero Scarani, 1974, Montevideo-República Oriental del Uruguay.

Docente de Literatura egresado del Instituto de Profesores Artigas. Colaboró en diversos medios Uruguay como El Diario de la noche, Relaciones, Graffiti, y también en revistas internacionales como Archivos del Sur (Argentina) y Banda Hispânica.com (Brasil), Carruaje de Pájaros (México), InComunidade (Portugal), Resonancias (Francia), entre otras. Publicó un ensayo sobre el poeta uruguayo Julio Inverso (“El lado gótico de la poesía de Julio Inverso”)  editado por los Anales de la Literatura Hispanoamericana de la Universidad Complutense de Madrid, España. Participó en antologías de poetas uruguayos y colombianos (“El amplio jardín”, 2004) y Poetas uruguayos y cubanos (“El manto de mi virtud”, 2011). Mención Honorífica por el trabajo “Un estudio estilístico de Poeta en Nueva York de Federico García Lorca”, 2014, Organizado por el Instituto de Estudios Iberoamericano de Andalusíes y la Universidad de La Plata (Argentina). Accécit 18º Concurso José M. Valverde, 2014. Fue docente de la cátedra de “Lenguaje y Comunicación”, en el Instituto de Profesores “Artigas”.- Miembro de REMES (Red Mundial de Escritores en Español), y del sitio autores.uy. Promocionado por la “Biblioteca Nacional”, Ministerio de Cultura del Uruguay y “Biblioteca del Poder Legislativo”.

Colabora con artículos, ensayos, traducciones y poemas en diversas revistas internacionales de Latinoamérica y Europa.

Obras: “La Lira el Cobre y el Sur “(1993); “Ecos de la Estigia” (1998);”Atmósferas”, Vintén Editor (Mención Honorífica de la Intendencia Municipal de Montevideo, 1999); participó en el CD “Sala de experimentación y trabajos originales”, Maldonado 2002; “Noctambulario”, CD con poemas del autor y del poeta brasilero Rodrigo Petronio recitados por Federico Scarani, digitalizados por el poeta y perfórmer Juan Ángel Italiano, (2003); “Synteresis perdida”(2005); “Cuentos Completos” (2007); “El agua de las estrellas” (2013); “Desde el Ocaso”, (2014) editado en las páginas digitales EspacioLatino.com /Camaléo.com; “Reflejos de la Oscuridad”, (2018), autores.uy. “Amor, Barniz Gris”, Edit. JustFiction, Letonia, (2019), Editorial Rosae, Montevideo – Uruguay.

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