LAS RUINAS QUE RECORRÍAMOS Y OTROS POEMAS. Paura Rodríguez Leytón.

Las ruinas que recorríamos

 

Ahora,

las ruinas que recorríamos

son leves fantasmas amorosos.

(Fragancia de otros días).

 

Hay sal,

mucha sal.

Te queda el sabor extraño,

te camina la locura bajo los pies,

como gusano incesante te cosquillea el simétrico reloj.

 

Transitaste disperso,

como hoja al viento te pintaste de blanco,

papel,

arrugado papel que huelo sin disimulo

para recordar las fórmulas de nadar y rezar.

Hay un fragmento de realidad

aguardando en el último peldaño,

haciendo señas con los ojos,

saboreando el hielo,

sin agonizar

ni recalar en la arena de este sueño confuso.

 

Para tu fémur olvidado

 

Cómplice es mi boca

que cierra la ventana con su silencio

y enmudece la luz

de las flores amarillas que tanto quiero.

 

Pestañeo intermitentemente

sin llegar al tren de la tarde,

sin siquiera saber de los vagones oxidados.

 

Cómplice del olvido es esta boca hermética

que no sabe del patio sembrado de losetas y grama.

Allí crecía pasto en la piedra y en el zinc.

(Casa de fantasmas deshabitada).

Letra a letra

copiaré tu rostro,

desdibujaré los guiños.

Nunca atardece

del mismo modo

en que avanzan tus dedos hacia el interruptor.

Un poema podría ser el mejor refugio para tus huesos,

para tu fémur olvidado.

 

  

Como un reflejo deslumbrante

 

Todo es como un reflejo deslumbrante,

colmillo hiriente que arranca un gemido a la piedra.

Reproducir el fuego:

la tarea más válida para mirarte al espejo.

Espejo roto que desmenuza tu sombra.

 

La tarde ausente de mí,

latiendo,

queriendo borrar los fulgores,

el fragor de tu memoria.

 

Se repite

invariablemente

el éxodo de tus sentidos.

El silencio te quiebra.

 

Te punza la ilusión de arrancarle horas a este pedazo de materia.

La sustancia de los días,

tan densa,

a veces.

 

(Poemas de Como monedas viejas sobre la tierra)

© All rights reserved Paura Rodríguez Leytón.

 

Paura Rodríguez LeytónPaura Rodríguez Leytón (1973), poeta y periodista boliviana. Ha publicado Del Árbol y la arcilla azul azul (Argentina, 1989); Ritos de viaje (La Paz, 2004; Caracas, 2007, ed. digital); Pez de Piedra (La Paz, 2007); y Como monedas viejas sobre la tierra  (Santa Cruz, 2012). Con Ritos de viaje obtuvo el Premio Nacional de Poesía convocado por el Gobierno Municipal de Sucre (1999).  Su poema Te atribuyo el torrente de mi sangre mereció el segundo Premio Internacional “César Vallejo” de la Casa del Poeta Peruano en Londres (2006). Unidad Variable, antología de poesía argentino-boliviana (Santa Cruz, 2011), incluye sus poemas. El poemario Como monedas viejas sobre la tierra, fue elegido entre las mejores doce publicaciones literarias de Bolivia en 2012, por el suplemento Fondo Negro del diario La Prensa. En 2013, la Unión Boliviana de Clubes del Libro premió su aporte literario con una Medalla al Mérito.  

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