Huesos de pájaro De Medeci Gallery 285 Gallery 26 Street  Wynwood. Phone 786 351 2736

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A Eduardo Román lo conocí por primera vez en Art Spoken. Hace ahora casi tres años, aproximadamente, cuando escribió una pieza corpórea y ambigua positivamente hablando con una trama que me cautivó, Cuando Duerme Conmigo. Una historia oculta de tres personajes que se aman sin conocer la relación que los une. En 2016 me volví a impresionar con un brutal y trágico drama en el teatro Koubek sobre el tema del abuso y el amor incestual, El beso del jabalí. La primera producción de ArtTESS  con gran éxito de crítica y público gracias al esmero y cuidado de su artífice, Tess Roman.

Hoy, en un pequeño espacio dedicado al arte en Wynwood, la galería De’ Medeci, lo vuelve a hacer en la intimidad con lo mejor que sabe construir como escritor teatral: el drama interiorizado para los que, el deseo, simboliza el Todo. En este caso; el de una poeta nacida en su lugar de origen, Buenos Aires. Una poeta “maldita” tal como lo fueron Baudelaire, Paul Verlaine, Arthur Rimbaud, John Keats, Charles Bukowski o el propio Jim Morrison: Alejandra Pizarnik. Voz y eco de unos versos sin límites; entre una existencia sin límites y una obra sin límites.

Simplemente no soy de este mundo… Yo habito con frenesí la luna. No tengo miedo de morir; tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva… No puedo pensar en cosas concretas; no me interesan. Yo no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie… ¿Qué haré cuando me sumerja en mis fantásticos sueños y no pueda ascender? Porque alguna vez va a tener que suceder. Me iré y no sabré volver. Es más, no sabré siquiera que hay un “saber volver”. No lo querré acaso.

En extrañas cosas moro. Alejandra Pizarnik…carta a Silvina Ocampo

Una máquina de escribir resuena en el eco de la sala; teclea versos heridos proyectados en la pared de la galería. En el escenario…una bañera, un sillón de piel blanco, una maleta con varios libros y documentos literarios en su haber. Un teléfono en el suelo. Y un maniquí con una corona de espinas; posados en sus púas, unos pajaritos blancos emulan la “alegría” y el sufrimiento de una mujer que se debate entre el deseo de afirmarse a sí misma y la respuesta que recibe de sus contiguos. Entre estos “ellos y ellas”: una madre autoritaria que inclina su amor hacia su primogénita, Myriam. La hermana que adora y a la vez envidia por su belleza intrínseca. A lo largo de su periplo aparecen personajes literarios importantes en su época parisina que conoció y se relacionó, como Cortázar. Citando expresamente la figura principal de Rayuela “Yo seré tu Maga… Julio”. O incluso a Silvina Ocampo o su propio corrector y a la vez pequeño patriarca suyo: el profesor Juan Jacobo Bajarlía “ Oh Juan…te quiero”. El 25 de septiembre de 1972 dejaba estos últimos versos para su antología, antes de suicidarse con barbitúricos a la edad de 36 años

no quiero ir

nada más

que hasta el fondo

 

A partir de aquí, de estas palabras finales, el que escribe se ve en la obligación de hacer lo mismo con su intérprete. A Noris Joffre la vemos emerger del fondo de la bañera con su camisón negro. Llena de gozo al principio y bajo una contenida desesperación haciendo volar mil pastillas en su boca, antes de irse de este mundo. Agarrar el teléfono para aplacar su angustia mientras se dirige al otro. Mostrar su piel para ofrecerle al público que el deseo erótico de quien escoge la poeta está en su dermis. O simplemente arrastrar su sufrimiento por lo imposible. Y desde el ímpetu, succionar los pezones o la vulva en rojo de un maniquí, para emular a cualquier amante que tenga en su cerebro.

Noris es única investida de Alejandra Pizarnik. Y solo hay dos maneras en retórica literaria para hablar de cómo se evoca este personaje. Una es el símil y el otro la metáfora. Pues bien, no sirve para nada decir que Noris “actúa excelentemente como Alejandra Pizarnik” desde la comparación. Noris… es su propia metáfora. Es decir, funge bajo el verbo “ser”.

Ella es… Alejandra Pizarnik. Period. ER

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