FLUORESCENT MOON. Autor y Director José Manuel Domínguez

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Autor y Dirección José Manuel Domínguez. Elenco Roberto Pérez, Danays Bautista, Emilio Bouza y Mateo Goicochea en el personaje de Yorick.  Entrenador de movimiento y asistencia de dirección  Lucia Arathana. Música. José Luís de la Paz Producción Jorge Otiniano y Alejandro Negrón.

Luna fluorescente es una luz teatral en sí misma. Una luz negra en su arranque  y llena de respuestas y porqués al final.

El escenario alberga tres taburetes. Al fondo, tres sombras se mueven en la oscuridad antes de convertirse en humanos. Son tres actores: Roberto Pérez, Danays Bautista, y Emilio Bouza. En sus respectivos espacios unos objetos posiblemente sacados de la caja de Pandora de su infancia. Cuatro elementos a modo de juguete que desde la simbología van a ser coprotagonistas junto a ellos: una concha marina, unos lápices de colores, una caja de música y un jarrito de vidrio suspendido en una cinta.

La voz en off de Mateo Goicochea da en inglés unas aclaraciones sobre los protagonistas. Desde el vestuario informal a elegir hasta las medidas de altura de cada uno. Finaliza el prólogo de su intervención y suenan las cuerdas de una guitarra en la atmósfera. Unas voces al unísono dan una lectura de equilibrio a una canción que desconozco a su autor.

La letra dice así…

La luz que en tus ojos arde/ si los abres amanece /cuando los cierras parece/ que va muriendo la tarde/ …cuando lo cierras parece que va muriendo la tarde.

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A partir de aquí bienaventuranzas, horrores y memorias de sus protagonistas a partir de su experiencia vital como individuos ciegos. En esta narrativa se mezcla el miedo “Cuando era pequeño le tenía pavor a todo…a los animales al mar” dice Emilio. “Yo le tenía miedo a los fantasmas que se esconden en lo oscuro” dice Danays. En cambio a Roberto le gustaba mojar sus pies en el mar, “pero me asustaba la arena y también los perros”. Salen los recuerdos de la Isla e incluso un diálogo objetual con cada uno de los protagonistas escogidos como parte de la escenografía que llevan al espectador a una especie de humor negro pero muy vital. Y como dije al principio, a cuestionarte como vidente cómo ve el mundo un sujeto que no lo ha visto nunca.

La puesta en escena es sencilla “Si te das cuenta he pretendido eliminar el color en el vestuario y la luz se mantiene casi fija en toda la obra” me dice el director José Manuel Domínguez. “La dirección coreográfica de Lucía está adaptada a la realidad de ellos y no a la de un actor que normalmente tu verías en escena. Las condiciones son distintas”.

Al final, otra obra en sí misma: la que protagonizan los espectadores con sus preguntas y alusión a detalles de lo contemplado. Desde la platea yo no me pude contener y les dije lo que percibí del espectáculo.

“A mi me vienen imágenes. He vivido la infancia ‘vista’ de ustedes tres que al fin y al cabo no es más que la infancia vivida. En el prospecto hay una cita a Peter Brook  que dice ‘El teatro sagrado es aquel que hace visible lo invisible’. Pues bien hoy se ha roto el mito entre ‘el mundo invisible de los ciegos’ y los ‘otros’”.

Curiosamente este doble final representativo estuvo en boca del equipo en la entrevista que sostuvimos en el club de los Kiwanis cuando nada más empezar la rueda de prensa el director dijo “Luna fluorescente nace de una conversación”. Pues bien, con esta misma parte de la retórica nos despedimos el día de su estreno nocturno en el MDC Live Arts Lab. El dialogo permitió la conexión…aunque la lluvia escondiera el cuarto creciente de la luna. ER

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