DORMÍA Y OTROS POEMAS. Sandra De la Torre Guarderas

Dormía

el pulso en ralentí bajo la piel antártica

las manos en cruz sobre el pecho

como el escarabajo bocarriba de Szymborska 

con esa sonrisa que ignora el devenir 

los pies juntos, libres del acoso de sus huellas

Dormían las ramas, las hiedras, las amapolas

a pierna suelta, con desenfado silvestre

cien años, cien bosques, siempre

dormía el castillo sin el chistar de las puertas

ni el rubor de la estufa o el tic de las horas

Dormían los pajes, los reyes, el centinela

dormía su ansia en el fondo del pozo

Pero ese endiablado galope tronó en la calma

destejiendo telarañas hasta la última alcoba

besó la Poesía los labios inmóviles

y nunca más nadie pudo dormir.

 

 

Cuerpo opaco

Riego la sombra que crece en mi jardín

sus hojas morenas provocan al viento  

besa su tallo el suelo humedecido.

No la sembré yo

acaso su semilla vino del sur

donde germinan más fértiles los espectros.

Qué feliz se ve bajo el alumbrado público

rendida su negrura a los dedos de la neblina

bailando un andarele con el agua del grifo. 

Mis ojos se mecen en sus hojas

se duerme mi noción de estar despierta

olvido la sed del jardín

bebo la sombra de esa sombra que baila al viento

me sacio de tiniebla

soy la tiniebla que florece con el toque del agua.

Pero qué triste me mira

triste y sediento me mira el bambú

que se interpone en el sagrado cauce de la luz.

 

 

Me calzo los crampones

me enguanto me encordo

abotono la gana de romper el viento

hundo mi pie en la pared resbaladiza

llora el enlucido lágrimas de yeso 

avanzo a la primera ventana

el cristal me retrata antes de retractarme

me aferro a la cuerda como péndulo de reloj

una queja se desmorona entre los escombros

que caen sobre los transeúntes

que alzan a ver mi contorsión ascendente

que alzo a ver en el cristal de la tercera ventana

repitiéndome en la retina del rascacielos

cierro los ojos para no repetirme en mi retina

resbalo medio metro no es nada

siento el vértigo aunque no el verdadero 

oigo caballos de fuerza en el pavimento

aspiro demasiado aire demasiado poluto

recupero altura pierdo sudor en el quinto piso

mi quinto reflejo dice que soy un guiñapo agazapado

sonrío y saludo por si alguien dispara

incrusto las uñas en las rendijas

soporto la gravedad de la ley

no muy lejos no tan fría ni tan blanca está la cima

acampo un rato en la cornisa

la alfombra de Aladino se sacude en el piso dieciséis

su porquería llueve sobre mí en avalancha

evado el polvo en un balanceo suicida

soy un péndulo desbocado marcando las doce

me estabilizo estiro el brazo toco el aire

no hay más pendiente

solo una cima plana hecha de puro concreto.

 

Selección del poemario “Andinismo en la Azotea” (inédito)

 

© All rights reserved Sandra De la Torre Guarderas 

Sandra De la Torre Guarderas Fotografía: Paula Tamayo
Sandra De la Torre Guarderas
Fotografía: Paula Tamayo

Sandra De la Torre Guarderas nació en Quito, en enero de 1971. Estudió comunicaciones en University of Nothwestern, de St. Paul, Minnesota. En 1998, Integró el Taller Literario de Poetas Jóvenes de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, dirigido por Edwin Madrid. Más tarde ejerció su oficio en los talleres literarios de FLACSO Ecuador y Palacio (I)caza de Palabras de la Universidad Andina Simón Bolívar. 

Es guionista y realizadora audiovisual. Enseña las asignaturas de Guión de ficción y Producción dramática, a nivel superior.  Su ópera prima en el género lírico, El hueco en el zapato, es Premio Paralelo Cero 2012. Es coautora del poemario infantil “Cuando cierro mis ojos”, 2013.

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