CATHEDRAL. Raymond Carver. Vintage Contemporaries Edition. USA.1989

CathedralA José Armando García

Al cerrar su reflexión sobre la amistad Cicerón daba gracias por la fortuna de haber contado con la amistad de Escipión ya que:

“En ella encontraba una perfecta conformidad con los dictámenes en los negocios de la República, el consejo en los privados y un descanso lleno de placer. […] ¿Pues qué diré de la afición de saber y aprender siempre alguna cosa, en lo que abstraídos de la vista del pueblo gastábamos todo nuestro tiempo?”

Pues bien el pasado mes de enero y con motivo de mi cumpleaños me fue obsequiado CATHEDRAL de Raymond Carver por un gran amigo con quien siempre aprendo algo, máxime que nuestro pensamiento no siempre coincide y he ahí la riqueza de una verdadera amistad, el respeto por la opinión del otro, siempre abierta al diálogo sin sentirse depositario de la verdad absoluta.

“No a todo mundo le termina gustando el estilo de Raymond Carver” me advirtió y efectivamente tenía razón. Compartí con mi esposa el relato The Compartment. “Escribe como si fuese un muchacho de secundaria” me dijo al terminar mi lectura del mismo (de pronto en ese momento no fue la elección más afortunada) Yo recién había comenzado la lectura del libro. Efectivamente el estilo de Carver, es escueto, con frases cortas que van directo al grano sin grandes rodeos. Yo acababa de leer Feathers un retrato de la ilusión de la felicidad familiar cuando la vemos en el espejo del prójimo. Parte del encanto de Carver es ese, su sencillez, hace parecer que el ejercicio de la escritura está hecho para cualquiera. Con pinceladas precisas retrata la psicología de sus personajes y crea ambientes de tensión que resultan fascinantes. Raymond Carver nació en Clatskaine Oregon en 1939 y muere en Washington el 2 de abril de 1988 cuando contaba con escasos cuarenta y nueve años. Si bien su escritura es catalogada como realismo sucio no se encontrará en este volumen la sordidez de Bukowski pero en cambio la soledad y la tristeza de la convivencia común.

Conforme avanzaba mi lectura me topé con el relato que es mi favorito: A small Good thing. En éste Carver nos relata la pérdida de un hijo de tan sólo ocho años justo el día de su cumpleaños. La madre había encargado para la fiesta del pequeño un pastel que nunca gozará el festejado. En un accidente pierde la vida el pequeño. La angustia de los padres ante el rápido deterioro de salud de su hijo y su muerte repentina son descritos con todos los detalles que ofrece la cotidianidad: el cansancio, las falsas esperanzas de la recuperación se encuentran ahí y quienes hemos tenido un hijo convaleciente las palpamos como reales. En medio del sufrimiento los padres reciben llamadas insistentes del panadero que había confeccionado el pastel. Algunos malentendidos dan lugar a situaciones donde el dolor se ve acrecentado por el panadero que desconoce la situación de la familia y no busca otro propósito que ser redituado por el trabajo con el que había sido encomendado. El niño finalmente muere, la madre recibe la llamada del panadero una vez más y decide ir junto con su esposo para descargar toda la amargura y frustración que llevan a cuestas. Con enojo encaran al panadero, a quemarropa le dejan saber que ya no hay necesidad de pastel de cumpleaños pues su hijo ha muerto. En ese momento odian al panadero, a su indiferencia originada por la ignorancia (desean incluso su muerte) y al hacer esta confesión “el enojo se desvanece, da lugar a otra cosa, un mareo en forma de náusea”. Es en este momento cuando Carver da un giro en el relato, el panadero se despoja de su mandil, se desnuda de su oficio y muestra quien es realmente. Para él la vida tampoco ha sido justa. Día y noche se la pasa horneando comida que otros celebrarán, no lo define otra cosa más que su oficio de panadero. Es de madrugada y decide obsequiarles café, así como un poco del pan recién horneado. “Nada mejor en situaciones como ésta” les dice. En este simple acto donde se comparten el pan y las penas,  se establecen lazos por el dolor, la fragilidad de la existencia, las dudas que vienen con el pasar de los años. Y es entonces que me veo contando este relato a mi esposa, yo sumamente conmovido por la historia, ella por mi reacción ante el mismo, descubriendo en ese momento que la amistad es la comunión de todo aquello que nos toca como seres humanos.

Foto bio Omar VillasanaOmar Villasana. México (1972)

twitter @arboldetuolvido

Blog de Omar Villasana

 

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