UN MAR EN CALMA Y OTROS CUENTOS DE AMOR Y SEXO. Beatriz Mendoza Cortissoz. Ed. Icono Editorial SAS. 2020

Un mar en calma

y otros cuentos

de amor y sexo

Beatriz Mendoza Cortissoz

Ed. Icono Editorial SAS

 

El joven que depositó el paquete en mi mano tenía los ojos rasgados. Cerré la puerta imaginando unos labios carnosos tras la mascarilla. El sobre que me entregó contenía el libro de Beatriz Mendoza Cortissoz, Un mar en calma y otros cuentos de amor y sexo.

Mar, amor, sexo, calma, cuentos. Desordené el título. Un acto involuntario que sin querer  sería la clave para descifrar la escritura subliminal que subyace en cada uno de los relatos de una escritora que domina la perversión del lenguaje.

El libro es una recopilación de nueve cuentos que componen un mural naif por el que deambulan personajes que mantienen relaciones sexuales y amorosas diversas exentas de cualquier juicio moral.

Da la impresión de que la autora utiliza el sexo o el erotismo como una estrategia narrativa que le permite mostrar los sentimientos primarios e íntimos de mujeres, hombres y adolescentes de cualquier clase social y orientación sexual.

La lectura reposada de cada uno de los cuentos evidenció que la “naturalidad” o la liviandad de las tramas denotan un trabajo arduo de la autora para depurar al máximo la escritura. Intuyo un ejercicio de contención narrativa para conseguir que cada relato provoque en el lector un estado anímico concreto.

La autora  utiliza símiles y metáforas como  figuras retóricas en la descripción del acto sexual  para salvaguardar el “erotismo”  de los relatos y no caer en la pornografía.

Beatriz Mendoza nos deja sin habla en el primer cuento, Muñones y  a continuación nos seduce con dos relatos en los que narra el adulterio de una mujer Lost Boy y la relación sexual entre dos amigos, Mejores amigos.

Las mujeres en los tres relatos evocan sensualidad y seguridad en sí mismas; ejemplifican a mujeres que gozan del sexo y conocen su cuerpo. La narración del acto sexual es explícita con una clara intención de no ser “vulgar”.

Aleyda irrumpe en la página 33 con una fuerza narrativa descomunal. Sin duda el mejor relato del libro. Beatriz Mendoza consigue crear un personaje femenino de una verosimilitud increíble.

María Clara narrada en primera persona es la continuación perfecta de Aleyda porque nos muestra el deseo inocente de una mujer de iniciar una nueva vida.

Casi tú y Un mar en calma tratan la relación homosexual y el sexo entre mujeres desde una visión desenfadada y peculiar. La caracterización de los protagonistas  está milimetrada.

  Diario de una desilusión, el penúltimo relato es sin duda una crítica a la barbarie terrorista desde la visión  de una adolescente.

El cuento final, La Bolera, dedicado a los padres de la autora es un homenaje al amor en la etapa madura y también un testimonio optimista de la influencia positiva del amor en la regeneración emotiva de las personas.

Si se atreven a ser indisciplinados y  aceptan un consejo personal les sugiero que lean el libro empezando por un relato elegido al azar. Cuando concluyan continúen a su libre albedrio hasta acabarlo. La anarquía lectora de los cuentos  es en sí misma un ejercicio de libertad  que depara sorpresas inesperadas. Yo la puse  en práctica y el azar me condujo a Aleyda y Maria Clara y me enamoré de ellas.  Cada una de ellas es un filón literario que merece una novela.

La reseña de la obra de Beatriz Mendoza Cortissoz no habría sido posible sin la intervención de una artista y amiga, Gloria MiladelaRoca. Ella facilitó que la autora se pusiera en contacto conmigo y yo acepté hacer la reseña.

Beatriz Mendoza Cortissoz cultiva diversos géneros literarios y  hasta la fecha  ha publicado un libro de poesía, Esa parte que se esconde y sus poemas aparecen en dos antologías, Aquí[Ellas] en Miami, selección de poetas miamenses y en La Floresta interminable: Poetas de Miami.

Algunos cuentos suyos se han publicado en dos antologías,  Rompiendo el silencio, relatos de nuevas escritoras colombianas y 20 narradores colombianos en USA.

 Quizás la mejor crítica que pueda hacerle desde mi modesta condición de lectora sea la de exigirle que no renuncie a la maestría con la que retrata a las personas que viven en el filo de la navaja existencial y se atreva a escribir una novela.

Ángels Martínez

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