PIEZAS. Carlos Gámez Pérez

Este excelente título anticipa lo que vamos a encontrar en la última entrega del escritor estadounidense de origen peruano Salvador Luis (Lima, 1978). Se trata de siete piezas breves, más que siete relatos, que conforman un puzle inacabado de la soledad humana, la preocupación estética y el mundo contemporáneo, y que no tienen mucho que ver con el carácter divino de ese número de piezas, el siete, porque los textos están dedicados a lo contrario, a la imperfección de nuestras vidas. Eso es Piezas (Elektrik Generation, 2018)

A juicio de este lector, el libro va de menos a más, aunque siempre con un estilo envidiable. De muestra un botón: “otra señal de la miseria occidental última que enreda todo a causa de la falta de conocimiento y de la carencia de fondos públicos para los maestros de humanidades y bellas artes” (p. 21).

Salvador Luis es un provocador que juega con elementos estéticos que calan en la sociedad e ironiza sobre ellos, como hace con la muñeca deshumanizada que percibió Hans Bellmer (p. 24), y con la condición metaliteraria de un relato: “Solo somos una pieza literaria llamada Sobre algunas cosas que Hans Bellmer nunca hizo” (p. 25). Juega con las distintas corrientes estéticas que han navegado los submundos de la narrativa contemporánea reciente: la ciencia ficción de Subterra en “Intervención voluntaria”, la docuficción en la mencionada “Sobre algunas cosas que Hans Bellmer nunca hizo” y en “Una pequeña epopeya”, el aforismo y el microcuento en “Cinco puntos hacia una teoría”, o el relato de terror y las expresiones de la cultura pop en “Roderick en la niebla”.

Trabaja en los márgenes, que es el único espacio creativo en el que se puede construir un universo literario verdaderamente original. Pero tiene muy claras sus referencias, como la mención a Videodrome al final de “Cinco puntos hacia una teoría” (p. 57), o el diálogo con las artes y la cultura pop en “Roderick en la niebla”, incluida una mención a Yo, robot de Isaac Asimov y otra recurrente a la obra que en la adaptación cinematográfica de David Lynch se convertiría en precursora del steampunk: Dune.

Pero me gustaría cerrar esta reseña focalizándome en la última de esas siete piezas: “Ars amatoria electronica [sic.]”. Hay un salto de calidad en ese texto por lo que respecta a la obra de Salvador Luis, y lo afirma un ferviente lector de sus libros. La pieza narra, en dos movimientos, el descenso a los infiernos amatorios de internet por parte del narrador en un argumento que recuerda a J. G. Ballard pero desde un tono que no se parece para nada a Ballard. La historia se concentra en la relación mediada que existe en el mundo contemporáneo entre sexo, dinero y tecnología. No hay visos de que el relato se desarrolle en un hipotético futuro, por cuanto tiene mucho de deshumanización tecnológica y de ese futuro inmediato que tanto practicaba Ballard. Sin embargo, si algo caracterizaba a las narraciones del ya fallecido autor británico, era la falta de empatía que la persona lectora sentía para con sus personajes. Esto no sucede en la pieza de Salvador Luis. En todo momento el narrador pretende la conmiseración de quien lee su historia: a partir de su divorcio, de su soledad, de sus relaciones cibernéticas con mujeres que cobran por hacer el amor virtualmente, en especial, con la argentina Su. Todos los detalles mueven a la compasión y ocultan la mejor estrategia del relato. Se trata de un narrador no fiable. No es cierto todo lo cuenta. Cuando menos resulta subjetivo. Esos juicios comprensivos acerca de sus relaciones cordiales acerca de esas mujeres esconden un abismo innombrable que Salvador Luis resuelve de nuevo de una forma estética en la segunda parte del cuento, aunque sería mejor decir “la pieza”.

 

 

© All rights reserved Carlos Gámez Pérez

Carlos Gámez (Barcelona. 1969), es escritor y profesor. En 2012 ganó el premio Cafè Món por el libro de relatos Artefactos (Sloper, 2012). En 2002 publicó el relato de no ficción Managua seis: Diario de un recluso (Instituto de Estudios Modernistas). Sus relatos han sido seleccionados para las antologías: Emergencias. Doce cuentos iberoamericanos (Candaya, 2013); Presencia Humana, número 1 (Aristas Martínez, 2013); Viaje One Way: Antología de narradores de Miami (Suburbano, 2014); y para la revista de creación Specimens (Septiembre, 2014). Colabora con las revistas literarias Nagari, Suburbano y Quimera, además de colaboraciones puntuales con Rocinante y Agitadoras. Acaba de finalizar su tesis sobre ciencia y literatura española en la Universidad de Miami. Malas noticias desde la isla es su segundo libro de ficción.

Leave a Reply