EL ESTRANGULADOR DE LA PEQUEÑA HABANA. Hernán Vera Álvarez

Rory Enrique Conde (foto)

Hubo un tiempo en que el terror caminó por Calle 8. Los negocios comenzaron a cerrar  temprano, cuando el atardecer daba sus primeras luces nocturnas, y cada hombre solitario se convirtió en sospechoso.

Los vecinos más antiguos de la Pequeña Habana comentaban que el asesino continuaba en esa zona lo que había comenzado años atrás en otra ciudad.  Por lo despiadado de los crímenes – aquellas frágiles muchachas ahorcadas en hoteles baratos–, pero más, por el desafío que el asesino les había tirado a la policía como si fuera una bomba de tiempo, otros vecinos opinaban que el criminal había sido custodia de un viejo dictador del Caribe…

Para fines de noviembre de aquel 1994, la policía de Miami había recogido miles de pistas –llegarían a 5 mil–, gastado casi un millón de dólares, distribuido a cientos de agentes por la calles, y muy poco sabían del caso.

La primera víctima de Rory Enrique Conde había sido Lázaro Comesaña,  una cautivante travestí de 27 años que trabajaba en la zona.  El 8 de octubre, otra prostituta, Elisa “Daphne” Martínez, apareció ahorcada y con golpes en el cuerpo. Los forenses descubrieron que había sido violada. Para la tercera, Nava Caridad, el asesino fue por todo: escribió un mensaje en la espalda y en las nalgas de la prostituta: “TERCERA! Voy a llamar a Dwight Chan”. Esto último era una referencia al presentador de la WPLG, Dwight Lauderdale.

La señal, esa flecha que llegaba al centro del corazón de la seguridad de Miami, despertó desesperadamente a la policía. El ratón se burlaba del gato, le mojaba la oreja.

El asesino quería más sangre. Y así fue avanzando hasta dar con Wanda Crawford,  Nicole Scheneider y Rhonda Dunn, todas jóvenes prostitutas.

Había comenzado 1995 y las muertes seguían impunes. Sin embargo, algo iría a cambiar en el plan de Conde. La Calle 8 se había vaciado de prostitutas. Era mejor mudar el escenario de los crímenes. El nuevo lugar, finalmente, le traería mala suerte al asesino.  

Su condena se llamó Gloria Maestre, una muchacha que  trabajaba en la Biscayne Boulevard. Arreglaron el precio, y se marcharon a la casa de departamentos de Conde, en el 950 SW, 104 Court. Allí la envolvió con cinta adhesiva de la cabeza a los pies. La torturó, la violó y luego la estranguló.

Ese día Conde debía ir a la corte por un cargo de robo, así que dejó a Gloria en su casa. Creía que estaba muerta; y no era así. La mujer logró desatarse y activó la alarma de incendios: era su manera de pedir auxilio. En minutos llegó la policía.

Con el arresto de Conde se supo que había nacido en Barranquilla, Colombia, el 14 de junio de 1965. Su madre murió de tétanos cuando Rory sólo tenía seis meses de edad.  Primero se  crió con la abuela paterna hasta que su padre, que había emigrado años antes a los Estados Unidos, le pagó el pasaje y lo trajo a la ciudad de Miami. Tenía 12 años. Su padre, entonces, comenzó a abusarlo sexualmente.

El 5 de abril de 2001 Conde se declaró culpable del asesinato de cinco prostitutas en el marco de un acuerdo entre las partes. De esta manera, el juez Jerald Bagley lo condenó a cinco cadenas perpetuas consecutivas sin libertad condicional.

© All rights reserved Hernán Vera Alvarez

Vera (foto press 3)Hernán Vera Alvarez, a veces simplemente Vera, nació en Buenos Aires en 1977.  Es escritor y dibujante. Ha publicado el libro de cuentos Grand Nocturno, Una extraña felicidad (llamada América) y el de comics ¡La gente no puede vivir sin problemas!. Es editor de la antología Viaje One Way, narradores de Miami. Muchos de sus trabajos han aparecido en revistas y diarios de Estados Unidos y América Latina, entre ellos, El Nuevo Herald, Meansheets, Loft Magazine, El Sentinel, Nagari, Sea Latino, TintaFrescaUS,  La Nación y  Clarín. Ha entrevistado a Adolfo Bioy Casares, Carlos Santana, Ingrid Betancourt, María Antonieta Collins, Gyula Kosice, Sergio Ramirez, Maná, Gustavo Santaolalla, Gustavo Cerati, entre otros. Vivió ocho años como un ilegal en los Estados Unidos donde trabajó en un astillero, en la cocina de un cabaret, en algunas discotecas, en la construcción. Desde el 2012 también es ciudadano americano. A fin de año publicará su libro de ensayos Lit Argentina. Blog: www.Matematicasencopacabana.blogspot.com

Leave a Reply