CENTINELAS DE FE. Obra plástica de Julio Linares. Gloria MiládelaRoca

Entre Burka, mi gata y los objetos de la infancia, en casa de mi madre, encontré el hilo que me conduce hasta un artista y creador, llamado  Julio Linares.

 

Este creador, elabora imágenes felinas, como si fueran testigos o poseedores de ciertos objetos de decoración. Piezas que evocan el arte ornamental de los países asiáticos del siglo XVII o anteriores a él y que, además, fueron muy apreciadas cerca de la década de los 60, en varios países. Hoy, todavía advertimos en algunos hogares estos adornos, en su mayoría de porcelana azul y blanca, que nos transportan a otro tiempo.

En esta serie, donde la base de fondo casi siempre refleja tonalidades tan claras, como las de una pared, el artista intenta destacar el trazo y color, desde la suavidad. Podemos apreciar en cada pieza, cómo enfatiza la línea y la escala, para entregar una figura aplanada. Mientras, deja expuesta otra, que será el objeto de su testigo, como si de alguna manera celebrara algo de influencia omnipotente.

Podemos percatarnos, en gran parte, en la obra de Linares, la dedicación a ciertos sagrarios o altares. Entes enriquecidos con toda clase de objetos y técnicas, en cualquier espacio de convivencia cotidiana: sea o no consciente él mismo, de esta acción. También vemos collages, instalaciones o pinturas que rondan el abstraccionismo, siempre acompañado de sus gatos de mirada inquisidora protegiendo ánforas y sagrarios.

Vemos en estas representaciones, la cotidianidad que tanto apasiona al artista y, en los colores pastel que lo siguen, la forma en que representa su adhesión a la familia y a la naturaleza, según ciertas tendencias orientales. A la vez, también podemos confirmar su aproximación a objetos asiáticos. Estos adornos hogareños que definen su gusto por las escenas del diario vivir. Y tanto en la forma como en el contenido de estas piezas, distinguimos la huella de una biografía basada en la vida real aunque tengan imágenes propias de su imaginación.

Gatos negros o tricolor. Gatos sin linaje o condición. Todos intervienen y miran fijamente, en la escena. Seductores y acoplados a su propiedad. Atentos, perciben desde la amplitud de su espacio, el todo. Parecen estar allí con el propósito de ser admirados o ejercer cierta fuerza atractiva. Divinidades de un santuario erguido. No sabemos si al azar o designado para cierto fin. Estos felinos, de aparente indiferencia, reúnen al artista con el mundo espiritual que lo define. Y a su vez, lo conectan a la materia cotidiana de su entorno.

No podremos precisar qué contienen estos cántaros. No sabremos si es el artista quien protege todos esos gatos. Lo que sí podemos asegurar, es que en esta serie, tanto los felinos como las vasijas, son parte de una cotidianidad propia de la humanidad.

En cualquier época y adicional, siendo el hombre un ser afectivo, Julio Linares nos propone desde su obra, conmemorar nuestras querencias como individuos.

 

Contacto con el artista:

Julio Linares

juliocosa@hotmail.com

https://www.instagram.com/julio_linares_/

 

Gloria MiládelaRoca

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