VIENTO Y LÁPIDAS DE ASFALTO. Dos poemas de Francisco Beltrán Sánchez

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Un alegato a vivir el momento a pesar de lo duro que es la imagen que nos muestra el espejo, a pesar de saber de las muertes que acontecen en los pasos cotidianos, a pesar de la falta de color en las retinas cansadas de los días, a pesar de todo ello, la esperanza no es nunca es desvarío cuando espera solo un paso en crepúsculos compartidos

(Sobre el poema Viento)

Viento

 

En calles y veredas.

Hoy

hay lenguas que doblan las esquinas, con furia

son vientos desatados en la hélice del tiempo.

Alfanjes

blandiendo palabras de calle y gente, herida

de penumbras en las alas cortadas, historia

sin guiones va y repite un poema, otros versos.

 

Palacios y heredades.

Baten

vientos en aleros rancios, borrascas

de ráfagas que subieran las bruñidas fachadas, álgidas

tapias en vertical  vértigo, barro y piedra

hasta pechos de paloma o picos de gorrión, voladizos

bajo ménsulas talladas en argucias, tirantes

maderas en riostras de aguilones y alfardas, bastidores

que se anclan por el tiempo, olvidados de la calle, en cumbreras.

Déspotas

cornisas de ese arcano que anda usando la falsaria como lengua.

 

Hogar y refugio.

Los postigos

de las casas de corriente, versos

sacudidos por las mangas de sirocos convenidos, párpados

asilados en los miembros de esa calle y sus farolas, en hilera

son esclavos que comparten con el frío las aceras, quimeras

en el ciclo de grilletes y carlanca que nacieron en los sueños.

Bostezos

que son vientos de rutinas que despiertan, asolados

tras ventanas, en el ras del sentimiento, los sentidos

abatanan la razón en pesares que anidan en el pecho.

En los ojos

entreabiertos, los brazos son refugio, la cabeza

se levanta a pesar de los débiles aleros, la calle

en sirocos o terrales se hace huella en peajes de calzada y aceras.

 

De repente, siempre los pasos

sin moverse del sitio recorren infinitos, orbes

rehechos en trocitos de trizadas fantasías, fornidas

manos del viento en párpados castigados.

Bajo pelambres

encrespadas en ovillos de sangre en negro y blanco, decencias

sin cabriolas ni alharacas en los fugaces turbiones.

 

De repente, nunca y siempre

son los goznes que chirrían en vaivenes, la quimera

donde el viento cierra de golpe la puerta, los sueños

sobre brumas en los vahos que resisten, azotes

en el tiempo irremisible de ovillos trasegados, desafíos

aun en vida o sin ella.

Es la muerte

ese espacio furioso que se curva delirante, olvido

en retuertos de la especie sin nostalgia de memorias, delirante

sufragio en el viento inconsciente que arrasa a su paso.

Un desvarío,

de repente,

nunca y siempre será pronto, también tarde,

nunca y siempre

para el hombre ante el espejo.

-Versión revisada de ‘Viento, y en él voces de los sueños’ del libro ‘los bordes del espejo’- escrito el 6 de junio de 2014-

©Nártleb, versión 11 de enero de 2017

 

Lápidas de asfalto

 

Rugen en la bruma mezquina

los humos negros,

desalmados rugidos mecánicos

rompen el agua, el aire y la tierra.

 

Lápidas de asfalto

vienen en nidos de fuego.

 

Eurídice de los limos,

en el remanso de las acequias,

dulce ninfa de los álamos y los frutos de la tierra,

Eurídice, los hombres del Genil

te llaman Vega.

 

Lápidas de asfalto,

negra simiente en la negra sierpe.

 

Lloran las ninfas de la Vega,

llora Orfeo

en la mordedura infecta de la serpiente negra.

 

Grito sordo en la dentellada

de la bruna sierpe, Orfeo calla

sus versos, y una lágrima incendia su rabia.

 

Hormigones en armaduras de acero

hincan sus picas en los campos

para quedarse eternos.

El fuego de un ocaso

incendia los campos

en una elegía que abre una guerra.

 

Lápidas de asfalto

que sangraron veneros y fuentes.

Tumba de la ninfa,

sepulcro del siempre en un nunca,

lápida de asfalto,

fría sepultura

en el corazón de la tierra.

 

Orfeo irá al mundo de los muertos.

 

Travesía delirante

en sepulcros de la siembra,

entre tumbas de los riegos y la escarda.

Mausoleos que se elevan en fachadas

de las calles silenciosas

que recuerdan en olvidos las cosechas.

Sudor frío

en el pudridero del tiempo,

donde solo quedan los huesos

del pan del día,

del trajín

de la azada, la hoz y las manos diligentes.

 

Lápidas de asfalto

donde ya nunca será siempre.

 

Mirada después del tiempo,

en el dolor de la ausencia de la ninfa,

en los dientes prietos

ante ‘Carontes’ infames

de infame precio.

 

Al final, siempre es un principio,

muerte de la ninfa ‘Vega’,

muerte de Orfeo.

Solo huesos de la tierra

bajo las lápidas de asfalto

en el panteón

que el espurio hombre

y sus máquinas rugientes

hicieron de la ninfa más bella.

 

Lápidas de asfalto

donde rugen metálicos brillos.

 

En el tiempo del futuro sin tiempo

harán cantares en el fondo de lágrimas secas,

coplas entonadas en gargantas de arena,

en el tarareo urbanita

de la inconsciencia sin brumas

de un mundo sin ‘ninfa’ y sin ‘orfeos’.

© Francisco Beltrán Sánchez -11 de enero de 2016

Francisco Beltrán Sánchez es Profesor de Enseñanzas Medias –Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada-, trabaja en el CDP Juan XXIII – Chana de Granada. Así mismo se esfuerza en ejercer de escritor y poeta en la compresión del tiempo y el espacio. En esa misma comprensión promueve eventos culturales como la “Velada poética, de canción de autor y flamenco ‘El Embrujo del agua’” en la Casa Museo Federico García Lorca de Valderrubio o “Tiempo de Encuentro” Tertulia-Velada cultural en la Casa Museo Federico García Lorca de Fuente Vaqueros.
Obra literaria/creativa: ‘Hilvanes del agua’–poemario- (Editorial Nazarí), ‘Sueños dispersos’ –narrativa/cuentos- (Editorial Nazarí), varias publicaciones de poemas en poemarios colectivos y en la revista la Cafetera de la UGR, publicación de artículos en revistas de corte social y sindical, Blog de poesía PoetaRotundo (http://poetarotundo.blogspot.com.es/ ), Blog de opinión Paco Beltrán Sánchez (https://pacobeltran.wordpress.com/ )

Comments

VIENTO Y LÁPIDAS DE ASFALTO. Dos poemas de Francisco Beltrán Sánchez

  1. Lápidas de asfalto es una añoranza de aquellos bellos lugares vividos, reservados al futuro y, desconsoloda a la vez, por el irrespetuoso e infame ataque dado por la avaricia y la codicia de la irreverente, insensata e insaciable humanidad que, armada de ancestrales creencias inservibles, invade el legado mas hermoso de la tierra, su propia naturaleza.
    Gracias Paco por tan hermosas palabras.

    1. Ramón las lápidas de asfalto que vamos construyendo son nuestras propias lápidas inscritas con ese epitafio que resonará en el silencio humano en ese universo al que, tan necios, despreciamos. Hemos de darnos las gracias por las palabras y hacer que su fuerza se vea torciendo la necedad… Hacemos camino… aún.

  2. Me gusta tu poesía, las imágenes que emplean me van mucho, lenguaje sencillo, pero profundo,la aparición de personajes mitológicos….Me encanta.

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