UNBELIEVABLE. Dainerys Machado Vento

Traducida al español como Inconcebible, la miniserie estadounidense Unbelievable se estrenó en la plataforma Netflix en septiembre de 2019. Cuenta la historia de dos detectives mujeres que investigan varios casos de violaciones sexuales, hasta llegar a la conclusión de que, en realidad, persiguen a un violador serial, quien, al cruzar diferentes jurisdicciones, de Washington a Colorado, evita que sus casos sean conectados por las policías locales.

La condición de mujeres de las protagonistas las sensibiliza frente a la tragedia de las víctimas, con quienes se solidarizan sin juzgarlas, a quienes acompañan durante sus duelos sin cuestionamientos innecesarios. Las coprotagonistas de esta historia son, entonces, algunas de las mujeres violentadas y los diferentes dramas que ellas atraviesan.

Unbelievable muestra así en primer plano las historias de mujeres de diferentes edades y procedencias sociales, unidas por una misma tragedia. Mientras su atacante es dibujado como una especie de presencia malévola, un fantasma a quien se pone nombre y rostro solo al final de la historia. Este tratamiento es fundamental para reafirmar el interés de los creadores por abordar los daños físicos y espirituales de las víctimas, sus lentos procesos de recuperación y recaídas, así como los cuestionamientos que las revictimizan. La serie no deja espacio alguno para que la imaginación de sus espectadores haga del violentador un personaje “atractivo” a lo Ted Bundy. Y lo logra poniendo el foco de interés narrativo siempre sobre las víctimas.

Como producción audiovisual, Unbelievable prueba además que es posible hablar de violencia sin incluir escenas explícitas. Aunque se desnuda en su primer capítulo la insensibilidad y falta de preparación de los cuerpos de policía y jueces para abordar estos hechos. Se hace con una desgarradora narrativa que critica no solo el acto de violación sino la forma en que las fuerzas de orden público revictimizan a las mujeres después de ser maltratadas: En los primeros minutos de la producción, dos hombres detectives investigan la violación de una joven de 18 años llamada Marie Adler (Kaitlyn Dever). La hacen sucumbir una y otra vez a su pesadilla, cuando la obligan a contar, en repetidas ocasiones, los más pequeños detalles de la violación que sufrió la noche anterior. Lo hacen sin mostrar empatía hacia una joven con evidente daño psicológico. La violencia del sistema hacia Adler alcanza niveles insospechados cuando la policía indaga en su vida privada y las madres adoptivas de la muchacha la describen como una adolescente conflictiva, que solo quiere llamar la atención.

Años después de la violación de Adler, distantes geográficamente, son las dos detectives protagonistas quienes terminan reivindicando su caso, al ubicar a la joven como una de las primeras víctimas del violador serial que ellas han atrapado. El arco temporal que se traza con este descubrimiento transparenta los efectos de la sororidad, estrategia que el feminismo ha aclamado como una de las más efectivas en contra de la discriminación.

El título es casi una ironía sobre la empatía en tiempos de violencia: ¿Es increíble (Unbelievable) que un violador serial se salga con la suya ante la desidia de detectives capaces de no creer las historias de sus víctimas? ¿Es increíble que una víctima de violación sexual sea reiteradamente revictimizada y, a veces, incluso culpada por la violencia que otro sujeto impuso sobre su cuerpo? En tiempos del #MeToo, ya se sabe que lo inconcebible es parte del día a día de las mujeres; peor mientras más abajo estén en la escala social, como la joven Adler.

La actriz Toni Collette hace de la detective Grace Rasmussen un personaje encantador en medio del drama. Rebelde desde su vestimenta, capaz de romper las reglas con tal de encontrar la verdad sobre las violaciones que investiga, es una mujer a quien le interesa mantener su poder para convertirlo en solidaridad. La detective es convocada a investigar los casos de violaciones por otra mujer, detective Karen Duvall, interpretada por una muy convincente Merritt Wever. Contrario a Rasmussen, el personaje de Wever habla en voz baja, asiste semanalmente a la iglesia y tiene dos hijos pequeños. Su feminidad más tradicional no le impide defender a otras. La importancia de las figuras femeninas en la vida de sus pares transversaliza también las subtramas de la serie. Wever declara que se hizo policía por la admiración que sentía por Rasmussen. Mientras Rasmussen se confiesa asombrada de la juventud con que Wever fue nombrada detective. Una se vuelve modelo de comportamiento para la otra, todo en medio de un duelo de actuaciones muy bien equilibrado.

Las creadoras Susannah Grant y Ayelet Waldman, junto a Michael Chabon logran con todos estos elementos una miniserie potente, llena de crítica social, pero también que dialoga sobre empatía y bondad. La serie está basada en “An Unbelievable Story of Rape”, reportaje periodístico escrito por Ken Armstrong y T. Christian Miller en 2015, y ganador de un Premio Pulitzer en 2016. Por desgracia, este antecedente prueba que la realidad en torno a la violencia de género termina siempre probándose más increíble que cualquier ficción.

 

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Dainerys Machado Vento es escritora, periodista e investigadora literaria. Estudia su doctorado en Lenguas y Literatura en la Universidad de Miami y es editora del volumen Viajo siempre con la isla en peso. Entrevistas al director teatral cubano Alberto Sarraín (CTDA/Alarcos, 2019). @dainerys_mv

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