UNA ESTAFA LITERARIA DE 1765. Luis Benítez

El mundillo del hampa literaria conoce diversas maneras de intentar engañar a editores, lectores, periodistas y aun a avezados escritores. Uno de los caminos posibles para perpetrar el delito es el de los concursos amañados, donde sus inescrupulosos organizadores planean desde el comienzo otorgarle el premio mayor a una obra determinada, burlando la confianza de los cientos de autores que, de buena fe, enviarán sus obras a un certamen donde, desde antes de la convocatoria, ya se ha establecido quién será el afortunado. Cada tanto, una de estas fechorías salta a la luz y el escándalo surge como un geiser que luego, por una razón o por otra, desaparece misteriosamente… También se dan los casos –no menos ruidosos, cuando se logra saber la verdad- de certámenes donde parte o la totalidad del jurado se pone de acuerdo para otorgar el premio mayor a tal o cual sujeto, quien a su vez, cuando integre la nómina de jueces de otro concurso, no tendrá mayores pruritos en cuanto a devolver la atención a alguno de sus anteriores benefactores: el clásico “hoy por ti, mañana por mí”.

Otro modo, más escondido y reservado a particulares, consiste en hacerse de una fama literaria que se basa en las repetidas “atenciones” dispensadas a tal y cual, con método y paciencia, de manera que los beneficiados devuelvan el manifestado cariño por sus obras facilitándole al perseverante alpinista literario el escalamiento de posiciones, hasta hacerse propietario de un reconocimiento que no se basa en los méritos de sus obras, sino en su habilidad para las relaciones públicas encubiertas.

Sin embargo, lo que aquí nos interesa es reseñar un camino diferente de engañar; uno que no posee menos sonados ejemplos que los anteriores en cuanto a la estafa perpetrada contra la credulidad de buena parte de los integrantes del universo de la letra. Aunque estos casos sean en su momento descubiertos, previamente les brindaron a los maleantes que los llevaron a cabo notoriedad y hasta grandes recompensas, tanto concretas como simbólicas.

El caso que nos ocupa tiene por protagonista a un frustrado estudiante escocés, poeta melancólico y supuesto traductor de una importante joya del pasado lírico de Irlanda.

 

James Macpherson: nacer en el siglo XVIII para escribir en el III

El escocés Jimmy Macpherson nació el 27 de octubre de 1736 y falleció el 17 de febrero de 1796. Educado en el Kings’s College de la Aberdeen University y posteriormente en la de Edimburgo, no llegó a obtener graduación alguna. Poeta prerromántico, fue sumado a la categoría conocida como “The Graveyard Poets” (los poetas del cementerio): aquellos que se caracterizaban por sus taciturnas meditaciones acerca de la consciencia de la mortalidad  humana, los féretros, las calaveras, las inscripciones mortuorias y el trabajo incesante de los gusanos. Tan fúnebre perspectiva no fue obstáculo para que Jimmy, muy animadamente y en 1760, se atribuyera él solito la traducción directa del gaélico de Fragments of Ancient Poetry collected in the Highlands of Scotland (Fragmentos de antigua poesía recolectada en las Tierras Altas de Escocia). Su entusiasmo no terminó allí: cuatro años después dio a prensas The Works of Ossian (Las obras de Ossian), que atribuyó a este célebre poeta y guerrero irlandés del siglo III. El aplastante éxito internacional de los trabajos completos de Ossian llevó a que algunos fervorosos proclamaran a la obra, supuestamente traducida por Macpherson, como el parangón celta de nada más ni nada menos que Homero. Inclusive llegó a tener una marcada influencia sobre movimientos literarios de la relevancia del Sturm und Drang, que integraron entre otros Friedrich Schiller (1759-1805), Jakob Michael Reinhold Lenz (1751-1792), Friedrich Maximilian Klinger (1752-1831), Gottfried August Bürger (1747-1794), Johann Georg Hamann (1730-1788), Johann Gottfried Herder (1744-1803) y el más célebre de todos: Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832). Sin embargo, las supuestas traducciones de Ossian perpetradas por Macpherson comenzaron pronto a ser cuestionadas por los suspicaces de siempre y aunque este insistió a capa y espada con que poseía los añejos originales escritos en gaélico irlandés, nunca se los mostró a nadie ni fueron encontrados luego de su fallecimiento.

Su coterráneo Walter Scott (1771-1832), el gran poeta inglés George Gordon Byron (1788-1824), y hasta el mismísimo Napoleón I Bonaparte (1769-1821), pese a las polémicas desatadas en torno a las supuestas obras de Ossian y su posterior descrédito en cuanto a ser originales del siglo III cuando se trataba de meras falsificaciones realizadas por Jimmy Macpherson para arribar al olimpo literario, siguieron defendiendo hasta el final la rendida admiración que sentían por aquello que, eso terminó por ser admitido, no era otra cosa que una adaptación de temas y estilo propios del siglo III a la sensibilidad del momento en que fue editado. Aunque para su laboriosa confección el impostor Macpherson adulteró las ideas y la expresión original de otras obras que sí había leído, sumándole versos de su propia cosecha, cuando se desea fervientemente creer en algo se cree en eso contra viento y marea.

Jimmy Macpherson bien lo sabía.

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Luis Benítez nació en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1956. Es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo de New York, (EE.UU.) con sede en la Columbia University, de la World Poetry Society (EE.UU.); de World Poets (Grecia) y del Advisory Board de Poetry Press (La India). Ha recibido numerosos reconocimientos tanto locales como internacionales, entre ellos, el Primer Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes (París, 1991); el Segundo Premio Bienal de la Poesía Argentina (Buenos Aires, 1992); Primer Premio Joven Literatura (Poesía) de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat (Buenos Aires, 1996); Primer Premio del Concurso Internacional de Ficción (Montevideo, 1996); Primo Premio Tuscolorum Di Poesia (Sicilia, Italia, 1996); Primer Premio de Novela Letras de Oro (Buenos Aires, 2003); Accesit 10éme. Concours International de Poésie (París, 2003) y el Premio Internacional para Obra Publicada “Macedonio Palomino” (México, 2008). Ha recibido el título de Compagnon de la Poèsie de la Association La Porte des Poètes, con sede en la Université de La Sorbonne, París, Francia. Miembro de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la República Argentina. Sus 36 libros de poesía, ensayo, narrativa y teatro fueron publicados en Argentina, Chile, España, EE.UU., Italia, México, Suecia, Venezuela y Uruguay

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