UN DÍA MÁS. Roger Silverio

Después de todo un día luchando con el insufrible tránsito de Miami, casi obscureciendo, finalmente llegué a casa. Todavía lloviznaba y al atravesar la distancia hasta la puerta no pude evitar mojarme. Hoy había olvidado la sombrilla. La luz automática del portal  alumbraba la entrada. Sentí un extraño presagio y al girar el pomo, pude comprobar que sí, la había dejado sin llave. Por aquello de que hay que precaver abrí la puerta lentamente y dejé los zapatos en la entrada. Muy sigilosamente avancé hasta el comedor, y ahí, precisamente ahí, lo vi. Su mirada era penetrante y la penumbra le daba un aspecto tétrico. Nos quedamos mirándonos sin hacer gesto alguno. Esos segundos se hicieron eternos, hasta que finalmente extendí el brazo para encender la luz. Noté que él también trataba de alcanzar algo. Con la luz ya encendida pude percatarme de más detalles. Era de complexión ligeramente fuerte, cejas negras, pelo escaso y canoso. Me miraba desconcertado. Al parecer llevaba algún tiempo en mi casa pues llevaba puesta una de mis camisas, precisamente la que más me gusta. No cruzamos palabras, pero sentí una gran compasión al ver su deteriorado rostro ahora que había secado las gotas que la lluvia había dejado en mis espejuelos. Avancé hasta el refrigerador y tomé una cerveza. Mirando hacia el espejo lo invité a beber y empiné mi vaso mientras pensaba:  ¡qué hijos de puta son los años!. Mejor me voy a ver el juego que ya está casi por terminar.

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Roger SilverioRoger Silverio.  Nació en Las Villas, Cuba. Estudió los primeros años de economía en ULH,y tiene un Asociado en Arte y Periodismo en MDC. Siempre ha disfrutado escribir poesía y cuentos. Reside en Miami desde el año 1980. Actualmente forma parte del equipo editorial de la revista Nagari.

 

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