TIMBUKTÚ. Un film de Abderrahmane Sissako. Un homenaje trágico a la cultura Tuareg

TimbuktuTimbuktú

Un homenaje trágico a la cultura Tuareg

Título original. Le chagrin des oiseaux (Timbuktu) Año 2014. País. Mauritania. Director Abderrahmane Sissako. Guión. Abderrahmane Sissako, Kessen Tall. Música.Amin Bouhafa.Fotografía. Sofian El Fani. Reparto

Abel Jafri, Hichem Yacoubi, Kettly Noël, Pino Desperado, Toulou Kiki, Ibrahim Ahmed, Layla Walet Mohamed, Mehdi A.G. Mohamed, Fatoumata Diawara, Adel Mahmoud Cherif, Salem Dendou, Mamby Kamissoko, Yoro Diakité,

Sinopsis

Kidane vive armoniosamente en las dunas con su esposa Satima, su hija Toya e Issam, un niño pastor de 12 años. Pero en la ciudad los habitantes padecen el régimen de terror impuesto por los yihadistas: prohibido escuchar música, reír, fumar e incluso jugar al fútbol. Las mujeres se han convertido en sombras que intentan resistir con dignidad. Cada día, unos tribunales islamistas improvisados lanzan sentencias tan absurdas como trágicas. El caos que reina en Timbuktú no parece afectar a Kidane hasta el día en que accidentalmente mata a Amadou, un pescador que ha acabado con la vida de su vaca favorita. Ahora debe enfrentarse a las leyes impuestas por los ocupantes extranjeros. (FILMAFFINITY).

En Timbuktú, hay personajes y escenas que universalizan la obra. Por ejemplo, la “loca” del pueblo es la única que puede no usar shador, ni cubrirse la cabeza. La única que tiene permiso de despertar en la comunidad lo satánico, lo prohibido o lo sensible.

La noche, también es protagonista, tanto para el amor y la intimidad de sus habitantes, como para mostrar al ejército del Estado Islámico que se distribuyen en terrazas y tejados para controlar a la población bajo el fusil. La secuencia del viento levantando la arena, lo mismo se utiliza para describir el paisaje, como para cubrir los rostros de los “lapidados” que han sufrido la vejación y la repulsa bajo la ley de la sharia.

Timbuktú es una suma de imágenes nítidas. Llenas de alegorías sobre las leyes de la naturaleza en el desierto. El aparente oasis que muestra este tranquilo paraíso antes de ser ocupado, es un marco perfecto para hablar de un infierno, en esta caso,  sin estridencias, ni rojos, ni fuego. El infierno tiene la pátina de una orden verbal y pública, a través de los saqueadores de vidas que la proclaman. Si imaginarse como es la ocupación de un país produce conmoción, verlo en una pequeña aldea con casas de adobe y bajo el reino del terror en medio del Sahara, es un mezcla de incredulidad y tragedia bajo el silencio.

Quizás este último vocablo sea Timbuktú: un silencio cruel filmado con pulcritud; la descripción de una cadencia en el día a día de un pueblo, contrastada con la tragedia que le sucede a Kidane por matar sin intención a un pastor. O posiblemente, el significado que ello representa como leit motiv para narrar esta historia, se encuentre la clave de esta película rodada íntegramente por un oriundo del lugar, Abderrahmane Sissako. Nagari

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