TEATRO DE LOS SENTIDOS. BARCELONA. Eduard Reboll

 

Obra. La casa de la memoria

Dramaturgia Georges Perla,

Dirección de actores Valentina Vargas,

Diseño del recorrido Gabriel Hernández 

Fundador y Director Teatro de los Sentidos Enrique Vargas

 

Cerca de mi casa, en el barrio de Sants en Barcelona, se inicia una colina urbana hasta un castillo donde se divisa el Mediterráneo. Su nombre, Montjuïc (monte de los judíos). Ubicado en este pequeño parque natural se encuentra un edificio militar construido en 1773 por Felipe V para dominar la ciudad; su nombre: El Polvorín. Después de su degradación a lo largo de los años, en 2005, el colombiano Enrique Vargas “toma” – nunca mejor empleado este término de origen marcial- el lugar para invertir su función. A partir de aquí, el espacio se convertirá en un laberinto escénico-experimental dentro de una corriente lírica al mismo tiempo.

Foto. Sede del teatro en Montjuïc

 

“En el Teatro de los Sentidos intentamos un proceso de aprendizaje, investigación y creación sobre el juego, la memoria del cuerpo, los lenguajes sensoriales y la poética de la experiencia.

Esta investigación responde a la necesidad de recuperar el cuerpo como fuente de conocimiento, memoria y expresión y, al mismo tiempo, de encontrar nuevas formas para trabajar sobre aquello que no es dicho” Así reza la presentación de los cursos universitarios de la web del grupo hoy bajo la dirección y coordinación de Claudia Alemany y Grabriel E. Hernández.

Foto. De la Obra de los Oráculos.  Archivo. Teatro de los Sentidos

 

 

Entro por la estrechez de un pasillo abierto al cielo. Al fondo a la derecha hay una multitud de zapatos en el suelo. Un zueco se mueve a través de un cordón. Cada vez que intento cogerlo avanza como si fuera un ser que huye de mi mano. Lo persigo hasta que llego a una puerta. Entro en un cuarto. Una mujer sucia y mal oliente fija los ojos en mí. Vive entre la podredumbre y la sabiduría. Me obliga a quitarme los zapatos…”Que tengas buen viaje…” me dice. Voy.

 

A partir de aquí entro en una carretera negra llena de lugares inhóspitos y preguntas. Desde un diálogo de sordos con Quasimodo. Un encuentro con un hada asiática que deleita mi piel con las yemas de sus dedos a través de una tela blanca. Un obsesivo niño que juega con trenes y aviones … me invita a su juego. Una mujer que, mientras hace su equipaje, le espeto desde mi inconsciente: “¡Qué haces con la ropa de mi madre!”. Una doncella que coge mi cuerpo y lo hace danzar a golpes de tango y cortesía. Entro en el bar de un borracho o en la celda de un monje que frustra mis decisiones de huida hacia otro lugar. Una perfumada fémina me invita a encontrar la tortuga de su infancia …entro en una cárcel privada donde una mujer me instiga al beso de la muerte a través del tinte rojo de una fresa: “Muérdela …sentirás el vacío”. A la salida, una serie de esculturas relacionadas con el arte povera cierran un circuito. nunca mejor dicho relacionado con el estímulo de tus sentidos.

 

Si descontamos un cierto énfasis en la oscuridad durante las transiciones a través del negro de las telas cuando quieres trasladarte de un espacio a otro, quiero reconocer que la estructura en sí del espectáculo -…ha sido mi primera experiencia en este género- es brutalmente vivida en ambas direcciones del término: carnal y vivificante. Al punto que te duele cuando te obligan a marchar y te desplazan queriendo tú …estar más tiempo en aquel escenario privado. El corte necesario durante el goce del propio placer o dolor es, en sí, el fundamento de sus pequeñas tramas dependiendo de cada individuo. Quiero recordar que dentro del teatro de los sentidos, el público es recibido de un en uno. Tú mismo eres quien se adentra a través de estos miniteatros para el goce de tus emociones en solitario.

 

Si bien, ésta, fue una creación experimental bajo un programa universitario, quedan pendientes las que van a desarrollar en un futuro la propia compañía o las que ya lo han hecho. Si visitan Barcelona, no duden en acudir a la sede y escoger una obra para transformarla en tu propia piel, a través de la organolepsia: tus papilas gustativas, iris, oídos, olfato o simplemente asociar el conocimiento que llevas dentro de tu cerebro con lo que sucede allí mismo. De eso se trata. ER

 

 

Teatro de los Sentidos                      

Camí del Polvorí s/n.

08038 Barcelona

web: teatrodelossentidos.com

Mail: info@teatrodelossentidos.com

 

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