SIENTO QUE CORRE UN RÍO Y OTROS POEMAS. Eduardo Escalante

1.  Siento que corre un río

 

En una silla del patio, inclinado hacia adelante

El ojo se eleva hacia el cielo para no dejar ir, Algoritmos innecesarios, todo estrellado como la capilla Sixtina,  recuerdan el dedo índice de Van Gogh

Incluso la luna se ha anaranjado,

) Espirales, estrellas y trampas golpean líneas

) a la serpiente se la traga una estrella en su blanco plomo.

Los pájaros escriben sus partituras en mi techo.

En mi mente, todavía llenando, el sueño – pájaros, cristales, prados, globos de rocío, una bicicleta.

Recordando y recordado.

Mi tacto bien abierto

Porque la felicidad es un recuerdo,

Existe porque al mismo tiempo

Lo contrario también es cierto.

 

 

 

2. Sobre la línea del árbol

 

Tanta cosa que proviene de un volumen cúbico de temps perdu,

Se ha hecho fértil con el dolor, o tal vez

Detonada por los miedos más allá de este tiempo.

Vive en los extremos de los infiernos.

El mundo se atormenta, y ve sólo aguas contaminadas.

) hacen difícil identificar, reparar o inventar  fragmento y patrones intrincados. Pesado como Cascotes insolubles.

Hay que levantarse desde Tierra del Fuego hasta

El océano Ártico para erosionar nuestra inseguridad aquí.  Inscribir en el muro con otra tinta. Dejar de vivir en merced lo que se ignora y de la fatalidad.  Un libro sagrado de espíritu libre

En el que la vida no esté negada,

Se desvistan las tinieblas, la opaca imagen del ojo, y el sabor

Áspero del desencanto. Es un libro sobre la felicidad.

Dedos huesudos trituran vidrio opaco.

 

 

 

3. Este día de actuación diferente

 

No necesito a Sócrates Kant Freud  para decir:

 

felicidad son al menos dos cosas: Pasar por alto las noches de imperfección de los demás.  Mirar por encima tus propias noches de imperfección,

fíjate, bien podrían estar sentadas

En tu almohada.

 

 

 

4. Migración del corazón

 

La felicidad necesita un escenario, contra el clima y el azar de las arpías – estado de ánimo, leyes de la biografía, oportunidades, física.

El alma intempestiva nos sostiene, ansiosa por una forma más allá del árbitro hereditario de las costumbres, desde las uñas hasta la piel.

Un perro persiguiendo la cola de una ola / rosario guardado en cajita con naftalina/

Una fruta del dragón saca sus caprichos/

Una tela suave de la India

 

Esto regula la serenata de mis ondulaciones y sueños tocando una guitarra azul.

 

 

 

5. Atracción después de mi cumpleaños

 

mi mente, hoy, frente al espejo    ver mi forma de pensar en los ojos alerta lo que está escrito por completo     no está completamente escrito

No completamente satisfecho de     lo descartado

 

La forma de hilvanar ondulaciones   atrae                  la fragancia del viento pinceladas sobre los campos de cereal   la plenitud previa a la siega en ciernes se asemeja a un último fulgor

 

Esa composición que pudo haber tenido grietas     tiene costuras contiene incluso pensamiento            que no se puede terminar

 

La boca silbó la línea de los árboles cambió     los pájaros al aire   sólo un instante

 

El sendero un infinito      ojos llenos de olas   cuánto retrato de una distancia  apenas discernida     o auto-retrato

 

El pensamiento frágil   en la duda   lee siluetas en el aire     más bien

un tren en el horizonte         mira hacia el lado pidiendo ayuda   necesita orden

 

Ante mi mirada cuatro claves caen   una a una     desde el acantilado    hacia el fondo del mar

 

 

 

6. Lamento de la prisa

 

Se avanza y no se sabe cuánto se retrocede, pellizcando nuestra piel, saludamos la inocencia.

 

Llevando una chaqueta y pantalones de

Invierno, un hechizo de la imaginación cincela el día.

 

Te detienes, tu velocidad desafía el tiempo consumido y el rompecabezas ahí, a la espera

 

Hemos aprendido que hay que escuchar los suspiros del  destino en las teclas que vibran en tu intuición

 

Ni el espacio ni el misterio, no hay suficiente avance

Pero renunció a mi destitución

 

Cada día avanzamos mareados por hebras digitales y en lo fundamental distraídos, cuánto hemos dejado atrás

 

Resultado: en alguna noche, la nostalgia  se filtra profundamente en nuestra prisa Nos damos cuenta que se necesita silencio

(ondulaciones susurrantes), el ojo atento escuchando

 

Sabremos si hay intuiciones confusas o alentadoras ¿un jardín para vivir? O ¿auto condena al infierno?

 

 

 

7. Registro en la noche

 

No ha sido un ataque al corazón, pero siento que cada décimo segundo, el tiempo es masivo/  como si una montaña se hubiera partido en dos, en el interior hay trayectoria errónea/ porque se elige el remolque incorrecto/ se enredan los deseos/ carácter sin artesanía /orgullo a la deriva sin amanecer.

Más y más con aquellos que dicen menos

Como un loro negro repitiendo/  Limitan el matorral en el que viven / generar pliegues

desconocidos de madrugada / Se cargan líneas que llevan el peso de su gravedad al hogar /

Siguen las cartas de algún del tirano/   Escribe palabras que miran hacia abajo   en un suelo arqueado.

La aldea baldía se convierte en una campana, sonidos no a todos convoca, tiene su colina torcida, una trama de caminos intransitables, sólo superada por una abeja que aún danza en su ocho.

 

 

© All rights reserved Eduardo Escalante

Eduardo Escalante, escritor e investigador, vive en Valparaíso, Chile; publica regularmente en Revistas de Poesía latinoamericana, europeas, y de Estados Unidos: Signum Nous, Ariadna, Nagari, Espacio Luke, Lakuma Pusaki, Spillwords, Slamchop y en Gramma Poetry.

 

Leave a Reply