SE PONE MÁS NOCHE LA NOCHE Y OTROS POEMAS. Marcos Silber

Se pone más noche la noche cuando ella no,
 
el frío se alza y crece cuando ella nada;
 
y temblores de miedo sacuden la tierra de los cielos
 
cuando no responde ella cuando falta o se niega;
 
y una oscuridad de hielos anega cada espacio
 
cuando ella definitivamente lejos o extraña.
 
Todo se detiene se derrumba se quiebra
 
cuando sus ojos dimiten o claudican sus piernas
 
o se desmemoria el nombre o abandona su sombra.
 
Todo se descompone y extingue y agota
 
cuando de todos modos ella no o nada;
 
cuando la muy enemiga
 
me da de morir en la boca.
 
de “Testigos de Tormenta”, 1997

 

EL VISITANTE DE LA NOCHE

 

Murciélago de amor yo descendí sobre ella
 
a quien sólo pedí que se dejara amar
 
y silencio, absolutamente nada más
 
que su silencio y el tumultuoso secreto
 
de los jardines que quedaban detrás de su boca.
 
Pero ella se colmó,
 
quizás porque la amé más de lo debido se colmó,
 
se desbordó y cuando estábamos a dos pasos del cielo,
 
la muy tonta se puso a gritar,
 
de gozo, de felicidad, según dijo, y por supuesto
 
lo echó todo a perder.
 
de “Ella”, 1968

 

Ella se demoró
 
por la maldad de las llaves extraviadas.
 
Él se equivocó de esquina
 
porque la pasada fue noche de tala
 
y se llevaron el árbol del encuentro.
 
El sol cayó en una emboscada
 
y quedó detenido en el día anterior;
 
y la luna, la luna se distrajo
 
en el patio de juego de una nebulosa.
 
Camino hacia los dos,
 
ambos se cruzaron sin advertirse,
 
velados como iban
 
adentro de un alborozado viento de ensueños.
 
Esto ocurrió
 
entre otras calamidades de un día enemigo,
 
que uno y otro quisieron olvidar.
 
de “Suma Poética”, 1999
 

© All rights reserved Marcos Silber

 

marcos silber.jpgMarcos  Silber: Llegué para nacer en Bs as en el invierno de 1934.

Desde chico mamá me nutrió con las más altas calorías del alimento literario. Y la musicalidad de las palabras me ganó definitivamente.

De allí, tal vez la feliz necesidad de ponerle letra.

Llevo publicados veintidós títulos personales y otros tantos colectivos. Me considero un albañil de la construcción poética. Vivo dentro del oxigeno creativo de modo tenaz, compulsivo, ineludible.

Recibí algunos premios y reconocimientos diversos.

Entre otros: Faja de Honor de SADE; Casa de la amistad Argentino -Cubana, Editorial La luna Que, Certamen Nacional de la APDH (Asamblea Permanente de Derechos Humanos), Primer Premio Municipal 1998/1999 de la Ciudad de Buenos Aires y otros en Cuba, España, Venezuela.

En teatro: adaptaciones representadas y editadas.

Renuevo cada día el entusiasta compromiso de continuar lidiando con la palabra (mi amante inmortal) Y no dejo de escribir para no dejar de vivir.

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