ROMA UN FILM DE ALFONSO CUARÓN.

Por aquí pasa la vida…la vida real (Àngels Martínez)

 

A Omar Villasana y familia

 

Título original Roma Año 2018 Duración 135 min. País México. Dirección Alfonso Cuarón Guion Alfonso Cuarón Fotografía Alfonso Cuarón, Galo Olivares (B&W) Reparto Yalitza Aparicio,  Marina de Tavira,  Marco Graf,  Diego Cortina Autrey,  Carlos Peralta, Daniela Demesa,  Nancy García García,  Verónica García, Enoc Leaño, Clementina Guadarrama,  Andy Cortés,  Fernando Grediaga,  Jorge Antonio Guerrero Coproducción México-Estados Unidos. Distribuida por Netflix

 

Sinopsis

Cleo es la joven sirvienta de una familia que vive en la colonia Roma, barrio de clase media-alta del antiguoa México DF. El relato de su vida -una parte concreta de su estancia en esta casa durante su embarazo- nos la contará el director recordando la biografía ocurrida en su infancia.

Alfonso Cuarón y Cleo (Yalitza Aparicio)  la protagonista

 

Crónica previa

 

Sábado 15 de diciembre: voy al cine Verdi de Barcelona. La sala repleta. Devuelvo la entrada, ¿razón?, tenía que ver la película desde la segunda fila. Me niego. Martes 18, me registro en Netflix. Roma aparece desde hace tres días justos en este canal. Vemos esta obra mi compañera y yo. Después de 45 minutos de estar sentados, nos miramos uno frente al otro y cerramos la TV. “Es muy bonita la imagen…sí. ¿Pero a dónde va esta película?” dice Àngels. El que escribe le contesta: “Esto no puede ser. Aquí sucede algo. Cuarón no ha hecho esto sin haberlo meditado. Seguro que hay un porqué… déjame pensar”.

 

Mantengo una promesa conmigo mismo: No voy a leer ninguna crítica cinematográfica en ningún periódico o revista especializada. Tres días más tarde, me siento a verla solo. Me acompaña un café nespresso, un chupito de tequila reposado El Cuervo, y un sofá negro donde acomodo mi esqueleto. En mi mano derecha: el mando de mi LG para interrumpir las imágenes cuando convenga y analizarlas. Gracias a este artefacto, puedo detenerme a oír de nuevo aquel diálogo preciso que se pierde en ocasiones entre los personajes por su deliberado y bajo volumen. O replantearme cómo transicionan las escenas y la razón formal, o narrativa, que las une entre sí.

 

Next…

 

Pido disculpas, Alfonso Cuarón, por el abandono en mi primer intento. Valió la pena la renuncia y hacerme yo mismo preguntas para llegar a esta conclusión después de mi segundo visionado:

 

Roma es una obra maestra. Y a continuación, voy a explicar mis porqués.

 

Crítica

 

La película arranca desde el suelo. Fregando una sirvienta unas baldosas en un patio. Nada más significativo como metáfora que el jabón y la espuma que sirve para limpiar la mierda del perro en una casa. En sí, el sujeto de esta obra no es solo la historia de Cleo (Yalitza Aparicio), su protagonista, sino las pinceladas adyacentes que se encadenan mostradas desde una imagen casi taciturna con sus personajes y extremadamente nítida en sus detalles visuales.

 

Por ejemplo… el tono ambiental de aves y pájaros enjaulados; su volumen alrededor siempre presente en cualquier diálogo. El goce del desorden infantil y la pelea verbal en el hogar entre los niños y Sofía (Marina de Tavira), la mamá, a la hora de desayunar. La voz preocupada y aparentemente imperceptible de la abuela, patrona de la casa e icono discreto ante todo lo que ocurre.

La función de la televisión y el cine como personajes secundarios en sí mismos. Cuarón consigue, incluso, que miremos el televisor y una película de Louis de Funes (La gran juerga . Gérard Oury 1962) que sucede dentro de una espectacular sala como un miembro más del público. La aparición de los oficios y maneras de buscarse la vida de la época: el vendedor de pelotas, globos, caramelos, tortillas, el encantador de marionetas, el afilador, el basurero con la campana advirtiendo su paso y recogida, el dependiente de un bar sirviendo Coca-Cola, el vendedor de miel…Todo, como si fuera un pesebre navideño donde acogerse la desdichada Cleo que está embarazada. Incluso, en momentos en que el sufrimiento acude, una tormenta de granizo sirve tanto para matizar la pena como para divertir a los hijos de la casa con el repique del hielo en el suelo.

 

Roma, es también, una tesis involuntaria sobre la antropología cultural de sus ciudadanos durante la década de los setenta. Una fiesta navideña, sin ir más lejos, nos sirve para entender la influencia americana que se cierne desde el Norte mientras se divierten disparando balas con revólveres Colt a una diana. O mostrar una manera distinta de vivir los que tienen dinero de los que carecen de él. Un fuego en el bosque durante esta celebración, queda lejos de la llamada a emergencias por teléfono a los bomberos. Y más cerca del cubo de agua, mano a mano, de todos los invitados que asiste al evento. El deleite de los ricos con las copas de champán en la mano mirando lujuriosamente como lo hiciera Nerón al mismo tiempo que los chavales se divierten apagando pequeños rescoldos, no tiene desperdicio. Ni tampoco ver colgadas distintas cabezas de can en una pared de los perros muertos en la finca mientras las criadas hablan en el sótano o escuchan boleros de amor con sus novios.

 

Se diría que el director quiere mostrar aquella competencia de la época entre un Ford, un Volkswagen o un Renault entre sus compradores. Poner énfasis en el mundo del automóvil en el film. Una estrecha entrada en el párquing de la vivienda, nos sirve para comprender la dificultad de lo que ocurre. Lo ceñida que se encuentra la salida de sus protagonistas.

 

O simplemente estimar la importancia de la calle: el tránsito, las tiendas, los periplos o las correrías del transeúnte, los semáforos detenidos, un pequeño desfile militar de jóvenes…o entrar en una tienda de muebles para comprar la abuela (Verónica García) una cuna y de repente ver a través del cristal de una ventana: la destrucción o la muerte bajo una espectacular cacería entre estudiantes y la policía. No. No es la protesta de Tlatelolco en el 68…pero sí son sus consecuencias años más tarde.

 

Antes de un acontecimiento significativo, a veces, nos deleita con imágenes hermosas de una feria callejera en un barrio pobre; es un privilegio volver a ver al hombre-cañón. O desde el guiño cinematográfico, hacer circular un mocito vestido de astronauta en más de una ocasión durante la película. Un homenaje a sus deseos de pequeño plasmados en “Gravity” o incluso desde lo necrófilo, hacer referencia a las cruces en la carretera cuando la muerte aparece. Tal como lo hizo en “Y tu mamá también”.

 

Hay una referencia explícita a los servicios públicos en tiempos de Luís Echevarría Álvarez, presidente de México, cuando sucede el relato. Una, la imagen de un hospital prácticamente colapsado que permite acrecentar el padecimiento de la protagonista cuando da luz a su hijo y en contraposición la desidia y represión de las fuerzas policiales en un significativo travelling hacia la derecha.

 

Pero sobre todo Roma es un film sobre la mujer. La realidad pura y dura de la mujer-objeto utilizada e inerme hacia el otro ser, su novio. El director construye un anti-homenaje a un hombre revestido como un soldado ninja en sus fantasías, Fermín (Jorge Antonio Guerrero). Un pretendiente de cualidades recias y castrenses. Impagable la escena de Fermín desnudo en la habitación de un pequeño hotel mientras exhibe sus artes marciales frente a Cleo. La mujer desde la perspectiva opuesta. Sofía una madre de clase media alta donde el marido la abandona “amistosamente” mientras se lo cuenta a sus hijos como si nada. La soledad de la mujer mayor, siendo abuela Doña Teresa. O lo que implica ser, o no ser, madre: “Estamos solas…No importa lo que te digan: estamos solas”. Le dice Sofía desde la ebriedad a Cleo cuando le comunica que la han abandonado como a ella. Un magnífico ejemplo de su implicación feminista como autor.

El viaje hacia el fin está bajo la influencia del mar y los suyos. La playa. El miedo a morir entre lágrimas y sal junto a la arena, es muy lírico. Todo puede ocurrir. De regreso a casa, una frase significativa a su compañera mientras sube la ropa hacia la terraza: “Tengo mucho que contarte…”

 

No hay spoilers en este artículo. El film no guarda secretos en su trama. Roma es una magnífica tela costumbrista abierta, poética y excelentemente construida. Soy consciente que más de uno la va a denostar refiriéndose a ella como un capítulo de telenovela que “…continuará”. No soy historiador o académico cinematográfico, sin embargo, juraría que es la primera vez que se hace. Pues bien, para mí éste sería el mérito: la transposición de géneros bajo una cuidada ambientación con sus efectos especiales desde la sutileza, un casting subliminalmente escogido y una interpretación de Yalitza Aparicio de primera página de Vogue.

 

“Se ha olvidado de la fotografía” … alguien pudiese decir. Roma, bien podría ser un retrato de Manuel Álvarez Bravo en movimiento sobre una época que ya no existe. Una metrópoli que hace pocos años abandonó el acrónimo DF y cambió su nombre por el de Ciudad de México.

A partir de su estreno ya podemos decir que hay dos Romas gloriosas en la historia del cine bajo el mismo título: La Roma italiana de Fellini y la del barrio mexicano donde nació Cuarón. ER.

4 responses to “ROMA UN FILM DE ALFONSO CUARÓN.

  1. Indeed
    Son casi las 2am y así que me levanto en 4 horas, pero diría lo mismo en otras circunstancias

  2. Bravo ER! eres genial cuando lo intentas. Tremenda crítica arrancada desde lo más profundo de tu ser. No necesitas ser mexicano, no necesitas haber vivido en México en los 70’s para entener el lenguaje univwersal de esta pelicula. Cuanta conrtreoversia en torno a ella, pero ROMA sigue cosechando elogios y ganado premios. Es un barco en alta mar rumbo a los Oscars 2019.

    1. Bueno… no lo hice porque sea un mejicano de pura cepa como tú ….sino porque la sentí así. La viví así. Me enamoré de ella una vez “entendí” su doble intención desde el género cinematográfico. Su pretensión de mostrar la obra desde una tela en un museo global llamado: planeta Tierra. Roma está dirigida a todas y todos.

  3. Eduard, hermano, tu crítica desborda inteligencia, sensibilidad y honestidad. La interpretación que haces de cada uno de los elementos simbólicos que componen la película es acertada y en tus palabras hay tanta poesía como en las imágenes que les dieron lugar. Excelente crítica aun cuando tengo opiniones muy diferentes, pero que en nada contradicen tus criterios.

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