RECUERDOS DE TULIPA. Guión Manuel Reguero Saumell. Dirección y adaptación Belkis Proenza

RECUERDOS DE TULIPA

Recuerdos de Tulipa
Autor. Manuel Reguero Saumell. Adaptación y Dirección. Belkis Proenza
Lugar: La casa del TÉatro 752 SW 10th Ave. Miami, Florida.
Una historia con dos circos.

Sinopsis.
Los integrantes de un circo de mala muerte recorren la Isla de Cuba en la época de los 40’. Tulipa exótica de más de 50 años ya no despierta la libido entre su espectadores masculinos, por lo que los dueños del circo deciden sustituirle por una joven rumbera inexperta con la ilusión de un futuro mejor. Tulipa debe enseñarle el oficio a su sucesora o aferrarse a un acto que valora como arte verdadero. Belkis Proenza.
Un mimo( Steven Salgado) Pierrot (Imaray Ulloa) el bailarín de tap (Jaime Morán) ¨Nina la Serpentina¨ (Any Rose) y una bailarina de ballet (Lisbeth González) me reciben con satisfacción y una dulce tristeza nostálgica antes de empezar la función. Me abren la puerta al café TÉatro. Circulan en medio del público para presentarse a sí mismo y se van.
Fuera de la sala, en la calle, una tormenta sigue su camino. Quizás un preámbulo de la que nos espera al público y a mí durante una hora y media. El circo va a empezar en todos los sentidos: el que corresponde propiamente a los artistas y el que inicia Tulipa con sus personajes más próximos:se abre el telón.
Una joven soñadora y hermosa, Beba,(Yani Martín Baez) se columpia ante el público y canta una canción “Sola y sin que nadie me quiera…todos quieren abusar”. Este comienzo parece que anuncia una buena entrada en la obra. Tulipa (Belkis Proenza) una desnudista –desconocía este término circense- cuenta su vida a quién va ser su sucesora: “Te llamarás Titina”.
Pero el malandrín Cheo ( Ernesto Amores), el sobrino del propietario, el viejito Ruperto ( Roberto Bello), merodea “la casa” de Tula, su otro nombre. Cheo quiere utilizar a Beba como amante para aumentar sus arcas en su negocio mientras se exhibe sin ropa para el público. “Es igual que sea un viejito verde o un niño…lo importante es que tenga la plata en la mano Titina”. Pero ella se niega mientras queda prendida de los consejos de su mentora. Más adelante entrará la maravillosa Tomasa (Noris Joffre), la mujer barbuda, a apaciguar el fuego –nunca mejor dicho- del despido de Tula. Con su incondicional amistad y buen hacer interpretativo, la consolará en su pesar. “Entre sueños y cenizas sigo adelante con mi vida” cantarán a dúo para finalizar la escena. La entrada de Tomasa dará un brío de atención a mitad de la obra.
Recuerdos de Tulipa sigue avanzando entre cambio y cambio de escena donde “los secundarios” ( …es un decir, ya que los vi tan -o a veces más- principales que los propios protagonistas en el género musical) interpretan su singularida. El número de la Serpentina es elegante y con glamour con su aro. El del Mimo y Pierrot nos dejan boquiabiertos con su limpieza gestual en su historia. El bailarín del Tap transporta elegancia y ritmo en sus pasos, y el de la bailarina Lisbeth y el trompetista Tatico (Randol Díaz Martínez) cautivan con su impecable poética. Por lo tanto aquí podemos hablar de una buena dirección (Belkis Proenza) donde luces y sonido (Paul William) lo consigue, quizás con un poco más de dificultad cuando los números musicales los hacen los actores principales.
Pero ¿quién dirigió a Tulipa?. Todo y el esfuerzo interpretativo ¿Por qué esta supuestamente pícara abuela no “peca” un poco más como desnudista ante el gritón y magnífico truhán llamado Cheo para acelerar mejor el ritmo?. ¿Y quién dirige tan estupendamente a Beba dejando fluir con organicidad su ilusión y sus anhelos? ¿y al increíble Ruperto que haciendo de viejito, llego yo primero a temerlo y a enternecerme después, cuando a pocos minutos del final, me dice: “ Yo solo espero la muerte Tula”.
En mi interior leo la intención de implementar el género musical en Recuerdos de Tulipa pero también observo que donde realmente se consigue sin fisuras es con los llamados “secundarios”; el esplendor y magia del circo está en sus números. Un hermosa escenografía y ambientación del infatigable y aplicado Alejandro Galindo y su amigo Miguel Pascual, dan un sentido de verdad como si estuviéramos en un camerino de los años 40. Alguien a la salida me dijo en un tono de morriña “Yo vi a las desnudistas en el teatro Shangai de la Habana”.
Y llegamos a la resolución del supuesto “conflicto” de la obra de Manuel Reguero Saumell que como digo más que buscar tensión dramática, nos entretiene –en el buen sentido de la palabra- siguiendo las directrices del teatro costumbrista, provocando las risas del público con los giros y ocurrencias verbales de este género . Al final se monta tremendo revolú que dicen ustedes los cubanos. Todos a escena y con una magnífica adaptación con baile (Jaime Morán) y coro cantando El cuarto de Tula. La tormenta había cumplido su propósito de apaciguar el fuego allí montado.
En todo este montaje veo un pequeño homenaje a Federico Fellini en Luci del varietà (1950). De obligación verla todo el equipo de este glamoroso lugar llamado La casa del TÉatro: se van a ver reflejados todo el elenco…sin duda. Vayan a Netflix y no pierdan tiempo.
Por cierto ¿qué hiciste con las mesas y tu té Belkis?. Me hubiera gustado tomarlo caliente con los mismos potes de hierro colado que servía Tula a Beba para emborracharla…otra vez será. ER

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