RECORDANDO A RAÚL GUSTAVO AGUIRRE. LUIS BENITEZ

 

“En cada poema hay una poética, y en cada poética una concepción del mundo. Por supuesto, al leer un poema no analizamos, casi nunca, ni la poética que lo sustenta ni la visión de la vida que nos propone; como tampoco muy a menudo el poeta que lo escribió nos ha querido dar un ejemplo práctico de sus nociones sobre la estética, el ser o el obrar. Pero todo ello se halla implícito en el acto creador que da origen a un poema y lo vuelve a originar en la lectura”. (RGA)

Un talento polifacético al servicio de la poesía

En abril de 1979, el sello Ediciones Librerías Fausto, de Buenos Aires, publicó en tres tomos las 1.693 páginas de la mayor y mejor recopilación de la poesía local, titulada Antología de la Poesía Argentina (1). La introducción y selección fue realizada por uno de los más destacados poetas, traductores, conferencistas, estudiosos e investigadores del género en nuestro país, Raúl Gustavo Aguirre (1927-1983). Hasta la fecha, no existe una obra que pueda compararse con este trabajo de Aguirre, tanto por el enfoque como por la abarcadura inclusiva que contiene.

Aunque más de una vez se ha colocado en primer plano la actividad como ensayista y antólogo de Aguirre, ello no nos hace olvidar su genuina condición de poeta, evidenciada por los títulos que aportó a los lectores, desde Cuerpo del horizonte (1951, una de sus primeras obras, pero donde ya se advierten los ejes de la poética personalísima que desarrollará posteriormente) hasta Señales de vida (1962), uno de sus trabajos consagratorios, así como en los que siguieron a este título. La previsión —que en nuestro medio no abundaba hasta hace un par de décadas— en cuanto a documentar en audio y video el registro de nuestros poetas, nos permite hoy escuchar algunas de sus obras recitadas por él mismo, gracias a la grabación realizada por Aguirre en la década de los ´70 en Caracas, Venezuela, y que se conserva en la Library of Congress (2).

Nacido en la Provincia de Buenos Aires el 2 de enero de 1927, nuestro autor reveló desde muy temprano que seguiría el “oficio sombrío”, como alguna vez lo denominó un Dylan Thomas exacto: a los diecisiete años ganó el primer premio en un certamen organizado por la Comisión Nacional de Cultura y ello posibilitó que la entidad oficial publicase un año después, en 1945, su primer poemario, titulado El tiempo de la rosa. En la época campeaba por la poesía local una suerte de regreso a las formas más tradicionales y medidas, con el resurgimiento de un romanticismo que glorificaba la infancia y sus epifanías asociadas, así como la herencia española que el internacionalismo fomentado por la influyente revista Sur, desde 1931, venía diluyendo a fuerza de traducciones que eran novedad para esa Argentina poética todavía, en gran medida, insular y reticente a sumarse a las vanguardias mundiales. El Aguirre recién édito, si bien todavía no había sumado a sus versos la potencia y profundidad de esas posturas estéticas, resultó altamente receptivo a sus cosmovisiones en los años siguientes y, con el transcurso del tiempo, desarrolló una importante tarea de divulgación de los avances poéticos de la modernidad, que realizó en su faceta de conferencista, traductor, investigador y estudioso.

Los de la posguerra eran tiempos de cambio, tanto para el mundo como para la Argentina, y un grupo de jóvenes autores, que lideraría Aguirre, iba a dar la voz de alerta en poesía, dejando atrás los conservadores estilos, las estrictas métricas y la visión más tradicional tan característicos de la generación del ’40.

Un grupo de jóvenes —unos ya éditos y otros no— que se reunían muy seguidamente en el hoy desaparecido Palacio do Café, sito en la Av. Corrientes743, entre las calles Maipú y Esmeralda, anejo al edificio donde nuestro poeta vivía entonces con su madre: Corrientes 745. Entre ellos se encontraban, además de Aguirre: Edgar Bayley (1919-1990), Mario Trejo (1926-2012), Francisco Madariaga (1927-2000), Jorge Carrol (1933), Nicolás Espiro (1930-2016), Jorge Enrique Móbili (1927-1994), Wolf Roitman (1930-2010), con la incorporación posterior de un juvenil Rodolfo Alonso (1934). Y fue en la primavera de 1950 que el deseo de renovación estética de aquel grupo dio lugar a una de las publicaciones fundamentales de la hemeroteca argentina, dirigida desde su misma primera edición por nuestro autor. Las reuniones en el viejo café se hicieron más amplias todavía luego de la publicación de la revista y, a mediados de la década, una jovencísima poeta fue invitada por el mismo Raúl Gustavo Aguirre a participar de las tenidas del Palacio do Café. La muy joven poeta acababa de publicar su primer libro, La tierra más ajena (1955) y su nombre era Flora Alejandra Pizarnik (1936-1972).

Aguirre y la revista Poesía Buenos Aires

En muy trabajadas ediciones de 500 ejemplares, Poesía Buenos Aires (3) sumó a la publicación de autores locales la de importantes firmas internacionales, con traducciones propias en el caso de los provenientes de otras lenguas que el castellano: Jean Nicolas Arthur Rimbaud (1854-1891), René Char (1907-1988), Wallace Stevens (1879-1955) Carlos Drummond de Andrade (1902-1987), Giuseppe Ungaretti (1888-1970), Antoine Marie Joseph Artaud (1896-1948), André Breton (1896-1966), Hans Arp (1887-1966), Pierre Reverdy (1889-1960), Eugenio Montale (1896-1981), Pablo Neruda (1904-1973), César Vallejo (1893-1938), Paul Eluard (1895-1952), Jacques Prévert (1900-1977), David Herbert Richards Lawrence (1885-1930), Pedro Salinas Serrano (1891-1951), Murilo Monteiro Mendes (1901-1975) , Tristan Tzara (1896-1963), Borís Leonídovich Pasternak (1890-1960), Fernando Pessoa (1888-1935), Francis-Marie Martínez Picabia (1879 -1953), Francis Jean Gaston Alfred Ponge (1899-1988), Maurice Blanchot (1907-2003), Emily Elizabeth Dickinson (1830-1886), Dylan Thomas (1914-1953), James Joyce (1882-1941), Stephen Spender (1909-1995), Henri Michaux (1899-1984), entre otros.

Es el Dr. Horacio González, director de la Biblioteca Nacional al momento de la edición facsímil, quizá quien mejor sintetiza el espíritu que animó, durante una década singular, a esta publicación. Y lo hace así, en la introducción que González tituló Palabras previas: La revista de la poetización del misterio del existir, que descubrió la austeridad junto al sufrimiento de las palabras, se escribe durante una década: del 50 al 60. Ignora a sus contemporáneas. La historia real es su propia historia poética. Si había que inventar algo en términos del logos poético, allí estaba el elevado programa de la poesía o la nada. En tres ocasiones se filtra en ella la otra historia, en sendas cáusticas notas. Acepta de buen grado la caída del gobierno en el año 1955; critica luego algunos aspectos antidemocráticos de este mismo gobierno, y pide incisivamente la libertad de uno de sus colaboradores ocasionales, entonces preso: el gran poeta entrerriano Juan Laurentino Ortiz. Poemas de Macedonio Fernández también militan en las páginas extraordinarias de Poesía Buenos Aires, que se inventó a sí misma y dejó ver de forma más original el mundo que ya había sido inventado antes de ella.

Para aquellos que celebrábamos en los comienzos de la década del ’80 la aparición trabajosa y esperanzada de nuestros primeros poemarios, la invitación a participar en la Biblioteca Saavedra, en el barrio porteño del mismo nombre, de la celebración del 30º aniversario de esa revista nacida en las mesas del antiguo Palacio do Café, fue un sorpresivo honor. Que Raúl Gustavo Aguirre, junto con Edgar Bayley, Rodolfo Alonso y Francisco Madariaga, se dirigieran a nosotros diciéndonos que nos correspondía continuar con aquello que ellos habían realizado en los ’50, desató diferentes reacciones, ya que éramos muchos los jóvenes poetas que estábamos allí, escuchándolos. Cada reacción, de acuerdo con el tipo de persona que ya éramos. Luego de aquella noche de aniversario, algunos continuamos frecuentando sus compañías, otros no. En mi caso, seguí visitando a Raúl Gustavo Aguirre en la Caja de Ahorro y Seguro, del barrio de Congreso, donde trabajaba desde hacía décadas en calidad de bibliotecario. Aquellas conversaciones, cuando cruzábamos a un bar que ya desapareció —como tantas otras cosas que dentro y fuera de la poesía argentina se han desvanecido— se unieron a la lectura atenta de los muchos títulos que, en su faceta de investigador, comentarista y estudioso del género local le debemos. Me transmitió más, mucho más que su extenso y franco conocimiento de la materia y nunca pude agradecérselo. Raúl Gustavo Aguirre, enfermo cardíaco desde los mismos tiempos en que dirigía Poesía Buenos Aires, falleció el 18 de enero de 1983, a los 56 años de edad.

Principales obras de Raúl Gustavo Aguirre

El tiempo de la rosa (1945)

Cuerpo del horizonte (1951)

Antología de una poesía nueva (1952)

La danza nupcial (1954)

Cuaderno de notas (1957)

Redes y violencias (1958)

Alguna memoria (1960)

Señales de vida (1962)

La piedra movediza (1968)

El dadaísmo y los movimientos de vanguardia en el siglo XX (1968)

Problemas de la literatura contemporánea (1969)

El amor vencerá (1971)

Poesía Argentina Contemporánea (1973)

Los poetas en nuestro tiempo (1975)

Aventura en la noche (1978)

Antología (1978)

El Movimiento Poesía Buenos Aires (1979)

Antología de la Poesía Argentina (1979)

Las poéticas del siglo XX (1983)

La estrella fugaz (1984)

Asteroides -1952/1975- (1999)

Correspondance -1952-1983- (René Char/ Raúl Gustavo Aguirre/ Marie-Claude Char, Editions Gallimard, 2014)

NOTAS

(1) Tomo I: Poetas nacidos entre 1604-1918. Tomo II: Poetas nacidos entre 1919-1930. Tomo III: 1931 hasta 1979. Cartoné con solapas, 20 x14 cm, ISBN 9504580000. En paralelo, el mismo sello publicó una edición encuadernada en símil cuero, para coleccionistas.

(2) Grabación original realizada por el poeta en Caracas, Venezuela, el 2 de agosto de 1977, conservada en el Archive of Hispanic Literature on Tape, de la Libraryof Congress, Washington D.C,. EE.UU., bajo el título Argentine poet and critic Raúl Gustavo Aguirre reading from his work: https://www.loc.gov/item/93842403/

(3) La Biblioteca Nacional publicó una edición facsimilar, que reúne en dos volúmenes los 30 números de la revista, editados originalmente entre la primavera de 1950 y la de 1960 (Poesía Buenos Aires: edición facsimilar / Raúl Gustavo Aguirre; con prólogo de Rodolfo Alonso. – 1ª ed. – Buenos Aires: Biblioteca Nacional, 2014. v. 1, 556 p.; 35×26 cm. ISBN 978-987-1741-92-2, ver: https://www.bn.gov.ar/micrositios/admin_assets/issues/files/b4209ab22854a60118b62153fe2cad4d.pdf)

© All rights reserved Luis Benítez

Luis Benítez nació en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1956. Es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo de New York, (EE.UU.) con sede en la Columbia University, de la World Poetry Society (EE.UU.); de World Poets (Grecia) y del Advisory Board de Poetry Press (La India). Ha recibido numerosos reconocimientos tanto locales como internacionales, entre ellos, el Primer Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes (París, 1991); el Segundo Premio Bienal de la Poesía Argentina (Buenos Aires, 1992); Primer Premio Joven Literatura (Poesía) de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat (Buenos Aires, 1996); Primer Premio del Concurso Internacional de Ficción (Montevideo, 1996); Primo Premio Tuscolorum Di Poesia (Sicilia, Italia, 1996); Primer Premio de Novela Letras de Oro (Buenos Aires, 2003); Accesit 10éme. Concours International de Poésie (París, 2003) y el Premio Internacional para Obra Publicada “Macedonio Palomino” (México, 2008). Ha recibido el título de Compagnon de la Poèsie de la Association La Porte des Poètes, con sede en la Université de La Sorbonne, París, Francia. Miembro de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la República Argentina. Sus 36 libros de poesía, ensayo, narrativa y teatro fueron publicados en Argentina, Chile, España, EE.UU., Italia, México, Suecia, Venezuela y Uruguay

 

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