OBRA PLÁSTICA DE KETTY VIOLO. Texto de Lidia Rebrij

Una antigua narración relacionada con la estética del Tao, relata que cierto mandarín llamó a concurso a los pintores del reino, para que representaran el aroma de las flores pisoteadas por el galopar de los caballos, y resultó ganador el cuadro en el que se retrataba  a una bandada de mariposas sobrevolando un sembradío.

Así es el trabajo de Ketty Violo, con ese mismo refinamiento, de una belleza desgarradora y deslumbrante. En sus obras utiliza diversas técnicas, collage, dibujo, diseño, óleo, offset, coloraciones y virajes de color, en materiales como papeles artesanales hechos por ella, cartulina industrial, transparencias, gasas, trozos de madera, cortezas de árbol, corcho, elementos combinados, todo lo que al final confluye en el develarse de un alma de una fuerza conmovedora, profundamente femenina, cautiva de la exploración de lo bello, verdaderos palimpsestos de lecturas diversas.

Algunos de sus collages alcanzan atributos de escultura, rozando la tercera dimensión,         “trabajo el collage porque no tiene un límite preciso, definido, sino que permite una total libertad”- expresa. En esas formas se revelan la luz y los colores que juegan con elementos, con texturas, contornos diversos, conjugados de tal manera, que se alzan al mismo tiempo para dejar su impronta en el espectador, y es allí el momento exacto en que se materializan, en sentido literal, el vigor del arte, la energía del arte, el bienestar que sólo el arte es capaz de dar. Este trabajo lírico, de lujoso lenguaje, suntuoso y a la vez de una prodigiosa economía de recursos, se trasmuta ante nuestros ojos en una gran riqueza de medios expresivos y logra en el espectador una complicidad intensa, que nace de la revelación,       la intuición inmediata de estar frente a un hecho casi único en la plástica nacional.

Ketty Violo habla alto en su trabajo, inventa formas abstractas y poéticas, seduce como artista, llama al asombro, a la maravilla. Tiene una comprensión exacta y completa de su oficio, al mismo tiempo que se desenvuelve en armonía perfecta con el arte, como en una esfera suspendida en el aire abierta y a la vez cerrada, que gira sobre sí misma y que va hacia adelante.

Su alma canta en cada trabajo y esto se palpa, se siente en cada mínimo y preciosista detalle, en este solazarse en la materia, en aquella fineza de recodo, en el trasfondo renacentista que suministra a los sentidos, en cualquier minucioso fragmento ante el cual nos demoremos.

Es por todo esto que después de visitar su taller y de tocar con mis pupilas cada uno de sus cuadros, tengo la profunda convicción que debemos agradecerle que se haya decidido a mostrar su hermosísima obra.

LIDIA REBRIJ

Ketty Violo. Nace en Venezuela en 1952, y desde muy temprana edad viaja a Italia, regresando nuevamente al país a principio de los 70. Al poco tiempo enfoca sus propósitos hacia el mundo de las Relaciones Humanas, empapándose de esta ciencia en diversas actividades tanto en el mundo empresarial como en Instituciones gubernamentales, y así, se encamina  hacia el Arte como meta definitiva.

Desde muy joven regula su vida bajo patrones espirituales muy firmes y es iniciada en diversas corrientes y filosofías. Desde escondidos Lamasterios en los Alpes Suizos hasta Scientology, filosofía fundada e impulsada por L. Ronald Hubbard.

Esta temprana visión espiritual junto con el sentido de aventura entre el Viejo y el Nuevo Mundo, el compartir la fuerza de la naturaleza latinoamericana y la tradición europea (Violo se formó entre el mundo mágico de Barlovento y la observación cotidiana de las obras del Giotto o alimentando los patos de jardín del observatorio de Galileo Galilei) despiertan en ella una relación con el Arte estrecha y profunda.

Desde 1990 se interesa en la fabricación del papel como recurso artístico, desarrollando      a partir de allí un lenguaje de abstracción que ha ido enriqueciéndose con el aporte de diversos elementos, tecnologías y constante investigación.

En 1998 le fue otorgado el reconocimiento AGPA (Artes Gráficas Panamericanas) auspiciado por  el TAGA (Taller de Artistas Gráficos Asociados / Luisa Palacios) y Smurfit de Venezuela.  En 2001 recibió Mención Honorífica en el marco del I Salón de Arte / Exxon Mobil de Venezuela, en el Museo Sacro de Caracas.

Sus obras se encuentran en Instituciones y colecciones privadas de America, Europa, Asia y Oceanía.

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