No se padecen las diferencias, se padece la incomprensión… “Millones de Segundos”… Una cuenta teatral regresiva de vida o de muerte. Jorge Herrera-Monroy. Fotos Diego Casado Rubio portafolio.

Ficha teatral: obra “Millones de segundos” / Escrita y dirigida por Diego Casado Rubio / Elenco: Raquel Ameri, Víctor Labra y Estela Garelli / Vestuario: Vessna Bebek / Iluminación: Verónica Alcoba / Asistencia de dirección y producción general: Juan Borraspardo / Producción ejecutiva: Felicitas Oliden / Teatro: MDCA’s On.Stage Black Box Theatre 2901 W. Flagler St. Miami, FL. / Funciones: Viernes y sábado, 26 y 27, a las 8:30PM y domingo 28 de julio, 5:00PM

 

La edición 34 del FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO HISPANO DE MIAMI concluyó su temporada 2019 con la séptima obra anunciada, “Millones de segundos”, de la compañía El Principito Producciones de Buenos Aires, Argentina.

 

A los espectadores de Miami, nos tocó un estreno bañado de lluvia intensa el viernes 26 de julio. Previo a la función, manejé de oeste a este de la ciudad, huyendo de los rayos y las centellas con el objetivo de llegar a tiempo al teatro. ¡La primera sorpresa! un vestíbulo lleno de espectadores que esperaba “cientos de segundos” para entrar al espectáculo. El titulo “Millones de segundos” me intrigaba. Millones de segundos ¿de qué?… y mi curiosidad teatral creció.

 

A lo largo de tres semanas, del mes de julio, había visto 6 obras dentro del festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, el cual ofreció buenas propuestas de España, Chile, Argentina y Estados Unidos. Pero algo me faltaba, ¿quizás un disparo teatral demoledor… qué detonara mis sentidos?. Adicto al teatro jugué mi última carta y entre a la sala del  MDCA’s On.Stage Black Box Theatre. Tomé asiento y desde la primera escena… ¡todo exploto!

 

Definitivamente “Millones de Segundos”, no sería una pieza teatral más, no… queridos lectores. Se respiraba en el ambiente un grado de expectativa poco habitual y susurros inquietantes del público que se eclipsaron ante un desnudo total femenino que dominaba la escena. Como una figura de cera, la actriz Raquel Ameri (Alan) permaneció inmóvil, de pie, estática, por varios minutos. Sutiles y mínimas respiraciones mostraban que estaba viva mientras la sala se llenaba al ritmo de una música ensordecedora.

 

En el piso de escenario, uno cuerpo masculino con el torso desnudo reposaba portando en las extremidades inferiores  unos “pants” negro.

Allí estaba Víctor Labra (Samson) echado en piso con las uñas de pies y manos pintadas de negro. En su costado una “tablet” encendida mostraba imágenes de video de una niña que corría, sonreía y jugaba con un perro en la playa.

 

La acción continuo con un movimiento en “cámara lenta” (slow motion) de la protagonista, efecto visual que permitió retrasar artificialmente la acción con el fin de aumentar el impacto visual y emocional de lo que seguía. Confesiones de miedo que “Alan” susurraba sin parar en las orejas de “Samson” que encadenan emociones contenidas que presagian un final no feliz, o quizás… ¿si? Pero que eso solo lo sabríamos al final.

Durante 70 minutos, 4 mil 200 segundos, que dura la obra la intensidad fue sin tregua entre diálogos crudos, poesía de los cuerpos, diseño espacial imaginario y escenográfico movible, con un “cubo de Rubik” a escala natural, que se desintegraba en módulos de colores evocando los diferentes estados emocionales que vivia el personaje central “Alan/Nela” apoyado por la música dando como resultado una puesta novedosa.

 

Inspirada en la vida de un transexual estadounidense de 21 años, “Millones de Segundos”,  es una obra original que aborda el tema de la discriminación desde tres aristas: el transexualismo, como enfermedad, la elección sexual de vida, después de una posible operación, y la disyuntiva posterior de interrelación física-sexual, hombre con mujer, o mujer con mujer a pesar de la reasignación o cambio de sexo.

 

¡Uff!…Vaya que el personaje de “Alan” estaba en problemas. Primero ser un adolescente de 16 años en el cuerpo de una mujer. Segundo, sufrir el Síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista, y tercero, que a los cinco de edad, el se imagino que era de otro planeta ya que no se reconocía en ningún otro ser humano.

A partir de allí, comenzó la cuenta regresiva de segundos que le quedaban a “Nela”, la niña adolescente, para dar paso “Alan”, el joven varón, que ya habitaba dentro su cuerpo, y el cual conserva la deseo de empezar su transformación masculina.

 

En definitiva, “Millones de Segundos”  es una obra profunda, que indagaba un tema incómodo, que existe, aunque muchos quisieran ignorarlo. Una temática vigente, que perturban a “una sociedad estructurada correctamente” que ante este tipo cuestionamiento prefiere evitar el tópico y barrerlo por debajo de la alfombra.

 

El texto de esta puesta en escena fue siempre agarrado, con “uñas y dientes”, de la fecunda creatividad de su autor, Diego Casado Rubio, un español, afincado en Argentina desde hace varios años, quien además es el director en escena.

 

Con una dirección implacable, Casado Rubio, permite a la audiencia “disfrutar”, valga el término, de diálogos crudos, descarnados y violentos en una puesta sensible e inteligente.

 

El punto clave de esta obra radica desde el “primer segundo” en la búsqueda de la identidad de “Alan” y su afán genuino de querer vivir y ser feliz, algo que parece tan simple y que para el/ella es tan difícil ante el bullying que padece en su entorno.

El mundo de “Millones de Segundos” es solo posible gracias a tres magníficas actuaciones. La de Raquel Ameri (Alan), una excepcional creación que impacta con su transformación física. La actriz central, no encarna un personaje, sino inventa a un “Alan” descomunal que busca una identidad de género. Una transformación conmovedora que muestra en carne viva el drama y el dolor del protagonista pero sin caer en melodramáticos chantajes.

 

“Alan” (Raquel Ameri) esta muy bien acompañado por “Samson” su perro rottweiler, su único aliado. El que lo protege, lo acompaña y lo entiende, interpretado por Víctor Labra. Un papel difícil, que el histrión argentino resuelve en gran manera, con una actuación apasionada y creíble.

 

La comunicación entre ambos personajes es tal que hay momentos que los pensamientos del perro se convierten en un alter ego cómplice con diálogos íntimos, compasivos, amorosos en un encuentro único… sublime…

El triángulo lo completa, Clarissa (Estela Garelli) interpretando una madre intolerante, descarnada y severa, que siente odio y desilusión por esa hija a la que no acepta con su dilema vivencial.

 

Un personaje incomodo creado en un mano a mano entre el director Diego Casado Rubio y la actriz Estela Garelli.

 

Al final de la obra, el público de esta función-estreno en Miami se puso de pie para premiar con un prolongado y cálido aplauso a los protagonistas y equipo de producción de “Millones de Segundos”.

 

Una obra que llegó al corazón de los espectadores que acudimos a su estreno en edición 34 del FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO HISPANO DE MIAMI, esos mismos que contamos los 4 mil doscientos segundos (70 minutos de su duración) y que dejó la pregunta final ¿qué grado de tolerancia tenemos con estos seres, calificados como “diferentes”, y que solo aspiran a vivir y ser felices como el común denominador de nosotros .


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Jorge Herrera-Monroy, periodista, crítico de teatro, blogger, productor, presentador y locutor de TV/Radio. Nacido en Mérida, Yucatán, México. Con más de 35 años de experiencia en medios de comunicación en México y Estados Unidos. Egresado de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Anáhuac Norte, la Ciudad de México. herreramonroy@hotmail.com

 

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