NAGARI ENTREVISTA AL ESCRITOR Y DIBUJANTE ARGENTINO VERA

LA EXTRAÑA FELICIDAD DE VIVIR EN AMERICA

Vera (foto press)Nacido en Buenos Aires, Vera –Hernán Vera Alvarez– (Buenos Aires, 1977) es escritor y dibujante. Ha publicado el libro de comics “¡La gente no puede vivir sin problemas!” y colaborado en revistas y diarios de Estados Unidos y América Latina. El pasado mes de agosto edita por Sub-Urbano Ediciones su primer libro de ficción, “Una extraña felicidad” (llamada América). 

Emigrantes, cantantes de tango, escritores, taxiboys, profesionales de la mediana edad, canallas, los personajes de este libro no viven el sueño ni la pesadilla de los Estados Unidos: están en un limbo donde la ansiedad los carcome por dentro. Son criaturas marginales que viven un mundo autónomo al American way of life. En New York o Miami, Los Ángeles o el borde, las historias de Vera  a veces son brutales, irónicas y otras de una belleza iluminadora. Ellas hacen eco en las conocidas palabras de Leonardo Sciascia:  “Quien ha cometido el error de irse no puede cometer el error de volver.”

El mismo autor vivió ocho años como un ilegal en los Estados Unidos donde trabajó en un astillero, en la cocina de un cabaret, en algunas discotecas, en la construcción.

Una extraña felicidad (llamada América) cover bookNagari. ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser escritor?

Vera. Siempre. Desde chico. Recuerdo que le decía a mi madre que quería ser escritor, pero mi problema, que a veces aún lo tengo, es que tenía faltas de ortografía. Veía eso como el único impedimento. Mi madre, con sabiduría, me decía que había correctores. ¡Entonces ese problema de inmediato desaparecía! En mi casa había muchos libros en inglés y francés, pero eran de ciencia. Mi padre es médico y mi madre bioquímica. Por suerte, mi abuelo tenía un kiosco de diarios y revistas. Por él tenía acceso a todas las colecciones de libros que venían mensualmente como “Los cuentos del Chiribitil”, la “Biblioteca Jorge Luis Borges”, “Mis Libros”, las revistas de historietas como “Mad”, “Fierro”, “Anteojito”, “Cimoc”, “Zona 84”, y revistas amarillistas como “Esto”, “Libre”, “Casos Policiales”. Con todo eso, era rico gratis.

Nagari.¿Y qué autores te han marcado?

Vera. Como buen argentino, la literatura fantástica del Río de la Plata ha sido fundamental: Borges,  Juan Rodolfo Wilcok, Silvina Ocampo, Bioy Casares, José Bianco, Cortázar, Mujica Lainez, Felisberto Hérnandez. Como también Roberto Arlt, Manuel Puig, Tomás Eloy Martínez, Juan José Hernández,  Osvaldo Lamborghini. Del resto de América Latina Virgilio Piñera, Lezama Lima, Severo Sarduy, Vargas Llosa, César Vallejo, Rulfo, Juan José Arreola, Rubén Darío. Luego en otros idiomas Isak Dinesen, Cocteau,  Gombrowicz, Saki, Capote, Carver, Scott Fitzgerald, Marcel Schwob, Stevenson, Machen, Chesterton, Conrad, Dino Buzzati. Y por supuesto, las historietas de Viuti, Tabaré, Condorito, Solano López, Trillo, Altuna, Hugo Pratt, Sempé, Saul Steinberg, Charles M. Schulz. Mis influencias son más bien clásicas.

Nagari. ¿Y Roberto Bolaño?

Vera. Llegué relativamente tarde. Es decir, no ha sido parte de mi educación como escritor en la adolescencia y primera juventud. Lo empecé a leer un poco antes de su muerte.  Pero sí, Bolaño  está orbitando siempre. Además de ser un gran autor,  casi todos los escritores que han sido una gran influencia para él, también lo han sido para mí.  De todas sus novelas, “Estrella Distante”  y “La Pista de Hielo”, de la que no se habla mucho a la hora de recordar su obra, tal vez porque para algunos estúpidamente es una “novela menor”, son mis preferidas.

Nagari. ¿De la literatura actual qué recomendaría?

Vera. No entiendo a esos autores que dicen que sólo “leen escritores muertos”.  Recomiendo a Cormac McCarthy,  V.S. Naipaul, Junot Díaz, Javier Marías, Enrique Vila-Matas, Juan Gabriel Vásquez, Pedro Juan Gutierrez, Jorge Eduardo Benavides. Por suerte hay mucho.

Nagari.¿Cómo definiría “Una extraña felicidad” (llamada América)?

Vera. Un libro de cuentos.

Nagari. Al libro lo forman cinco cuentos.  Como un aspecto común entre ellos es que son historias protagonizadas por inmigrantes, pero tienen diferencias de estilo y utiliza varios recursos literarios.

Vera. Esa era la idea. En algunos hay una primera persona que narra los hechos, pero esa primera persona cambia de tono, de color si se quiere, de uno a otro relato. Hay diferentes climas. Para el cuento “Las estrellas celosas” leí algunas biografías, ya que el disparador fue un incidente real: cuando Perón se exilió brevemente en Panamá.  Otro cuento fue inspirado por una noticia  que vi en televisión sobre la muerte de una chica a puñaladas por parte su novio. El tipo descubrió que su novia en verdad  había sido un hombre. Otros surgieron a partir de una idea, una imagen, algo que viví. Borges decía que uno escribe lo que recuerda que ha leído. Agregaría lo que uno ha vivido, escuchado, imaginado.

Nagari. En algunos de los cuentos los extranjeros no quedan muy bien parados.

Vera. En los Estados Unidos hay una literatura de ficción que trata el tema de los emigrados. Hay muchos autores y novelas, y en varios idiomas. Lo que veía en bastantes obras de autores de origen hispano, ya sea los que escriben en español o inglés, es que se mostraba a los inmigrantes sin muchos grises. Eran muy buenos, o todo lo contrario. Los humanos somos más complejos.

Nagari. ¿Por qué salió de Argentina?

Vera. Estaba cansado de muchas cosas del país, pero sobre todo de mí mismo. Me fui pensando que serían unos meses, en verdad. Pero luego vino la crisis del 2001 en que todo parecía explotar, mis amigos se fueron del país, mi hermana se fue a México, había tantas llamadas de catástrofe, que así, con ese panorama, me fui quedando. Nunca pensé que viviría por 13 años en Estados Unidos.  En casa, a diferencia de otros hogares de América Latina, no se veía con malos ojos a este país, pero tampoco se lo admiraba. Más bien había una mirada de indiferencia. Como buenos hijos de los 60, mis padres creían que de haber un lugar fuera de la Argentina, ese lugar era Europa. Por cuestiones profesionales ellos tenían ofertas en España y Francia. De hecho, cuando mi padre se separó de mi madre, lo primero que hizo fue irse a Francia. Quería tener su “experiencia” parisina.

Nagari. ¿Qué viene después de “Una extraña felicidad”?

Vera. Publicar mi segundo libro de comics, “La cultura es una estafa”, y una novela, “Los Hermosos”.

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