NAGARI CONVERSA CON LA ESCRITORA Y EDITORA ARGENTINA POLA OLOIXARAC.

Pola Oloixarac nació en Buenos Aires y es la autora de las novelas Las teorías salvajes y Las constelaciones oscuras, traducidas a nueve idiomas. En 2010 fue elegida entre los mejores narradores en español por la revista Granta y ha recibido recibido becas del International Writers Program en Iowa, Banff, Yaddo, Amsterdam Writer in Residence y Dora Maar, entre otras. Escribió el libreto de la ópera Hércules en el Mato Grosso, representada en el Centro de Experimentación del Teatro Colón en 2014 y en Nueva York en 2015. Colabora con artículos para The New York Times, entre otros, y edita la revista bilingüe digital Buenos Aires Review. Las teorías salvajes se publicó en inglés en 2017 y en 2018 sale Las constelaciones.

 

 

Durante la pasada Miami Book Fair que se llevó a cabo durante el mes de noviembre de 2017, tuvimos la oportunidad de conversar con Pola Oloixarac, escritora y editora argentina. El eje de la conversación giro en torno a esta labor y su más reciente libro Las constelaciones oscuras.

 

LA LABOR COMO EDITOR

 

Omar Villasana.  ¿Cómo llegas al Proyecto Buenos Aires Review?

 

Pola Oloixarac. Fundé Buenos Aires Review en 2013 en Buenos aires, junto a una novelista, Maxine Swann, y dos traductoras, Jennifer Croft y Heather Cleary. Nació como una revista bilingüe de literatura contemporánea, con ficción, poesía y algo de ensayo: queríamos hacer una revista que conectara los dos lenguajes principales de las Américas en un ida y vuelta: traducimos al inglés a los que escriben en español, y al español los de lengua inglesa. Luego empezamos a sumar más lenguajes, entonces empezaron a llegar los posts trilingües; hemos publicado textos originales en chino, francés, portugués, serbocroata, alemán, entre otros. Sumamos nuevos editores y ahora trabajamos también con Andrea Rosemberg, Martin Felipe Castagnet y Belén Sánchez.

 

OV. Cuando se publican las listas de los libros más leídos en español los primeros lugares los ocupan traducciones de libros originalmente escritos en inglés y en las listas de libros más leídos en inglés pocas veces vemos autores de habla hispana, ante este panorama ¿qué resultados ha conseguido Buenos Aires Review para ingresar a los lectores de habla inglesa? ¿Estos lectores pertenecen a la academia únicamente?

 

PO. Yo creo que cada vez hay más lectores de obras escritas en traducción en Estados Unidos. Bolaño entró como una flecha al corazón hipster americano, y luego vinieron Knausgaard, escribiendo en noruego, y Elena Ferrante, publicando en italiano. Cada vez hay más diversidad en lo que ofrecen las librerías en Estados Unidos, y cada vez más interés del público por visitar mundos lejanos. Eso es lo increíble de leer autores contemporáneos en traducción: los libros en lenguas extranjeras condensan mundos simultáneos al nuestro, es una experiencia de mucha vitalidad. En el caso de Buenos Aires Review, hemos publicado autores como Mario Bellatin o Edmundo paz Soldán que cada vez circulan más en Estados Unidos, y a otros los hemos publicado antes de que salgan traducidos en inglés, como Liliana Colanzi, Giovanna Rivero, Martin Gambarotta, Maria Gainza, Pablo Maurette, Iosi Havilio o Luna Miguel, por nombrar algunos. Yo creo que hay cada vez más interés en traducir autores, a las librerías les gusta y les dedican espacios de interés, te diría que leer autores en traducción está bastante de moda en San Francisco, los Angeles y Nueva York.

 

OV. ¿Cómo ha sido el cruce entre escritor-editor?, es decir, ¿De qué forma te ha nutrido la labor de editora en tu escritura y viceversa?

 

PO. Descubrí que me encanta editar, me encanta descubrir voces y autores, y compartir esos hallazgos es un placer y un motivo de orgullo. A veces nuestras traducciones marcan la primera vez que una autora o autor se ve volcado en otro idioma. Hay muchos autores americanos y franceses que sueñan con salir en español, porque tienen afinidad con la lengua o porque los fascina nuestras culturas. Creo que siempre vemos el salto desde el punto de vista del autor en español que sueña con el imperio, como si el imperio estuviera siempre en inglés, y yo creo que es al revés. No nos damos cuenta de la presencia enorme que tiene el mundo cultural en español. Me gustó darme cuenta de eso editando, que existe otra geopolítica del deseo editorial. A veces nuestras traducciones de BAR llegan a editores en otros idiomas y se convierten en libros en otros territorios, es una aventura. Me fascina la traducción como temática, por ejemplo, me ayudó a pensar la claridad de la expresión como forma material concreta, como si fuera un tipo de seda que se exporta.

 

 

LA LABOR COMO ESRCITOR Y SOBRE LAS CONSTELACIONES OSCURAS.

 

OV. En tus novelas, y estoy pensando en Las teorías salvajes o Las constelaciones oscuras existe una clara intención reflexiva que en ocasiones se me antoja que puede entrar en el género de ensayo ¿Has considerado publicar un libro en este género?

 

PO. Es cierto lo que dices, me atraen mucho los ensayos, soy muy lectora de ensayo. Estoy trabajando en uno hace tiempo pero, ¡nunca lo termino! Empecé a escribir un ensayo sobre Hercules Florence, un pionero de la fotografía en el Amazonas, y terminé escribiendo una ópera sobre él, y en el medio aprendiendo quechua para poder escribir partes de la ópera en quechua, porque tenía unas diosas de los ríos amazónicos que tenían que hablar quechua, y la ópera terminó siendo escrita en portugués, alemán y quechua. Ya ves por qué no termino los ensayos, es como el cuento de tortuga de la paradoja de Zenón, siempre puedo insertar una ópera en el medio. Pero de todos modos espero romper con Zenón y terminar el ensayo. Entre mis deseos navideños voy a incluir terminar ese libro, si lo logro te lo mando.

 

OV. ¿Qué sentido tiene el uso de las fotografías o dibujos en tus novelas?

 

PO. Las imágenes enrarecen el ambiente, le aportan un salto cognitivo al texto. Es como sumar una fragancia en un ambiente estéril, o una nueva magnitud a un espacio que parece bidimensional. Encontrarte con la imagen entre los párrafos produce una pausa especial en la lectura, es como una puesta en abismo de lo que pasa cuando leés, que formás las imágenes detrás de la retina. Pero al ponerlas delante de la retina, producen una sensación de placidez y de misterio. Porque una imagen parecería capaz de mostrar algo, y en rigor ocultan. Pensás que estás viendo algo concreto, pero en realidad estás viendo menos que antes.

Con Las Constelaciones oscuras quería llenar el libro de fotografías y dibujos, pero tuve muchos líos con editores por las ilustraciones de Las teorías salvajes, que eran en su mayoría cosas que había sacado de internet. Entonces preferí poner pocas pero que me importaran mucho. Dos artistas argentinos que me encantan me cedieron unas ilustraciones: un grabado de Diana Drake, y unos dibujos de Antonio Gagliano. Otras son fotos que tomé yo. Por su parte los editores alemanes del libro decidieron ir por la inspiración original y llenaron el libro de ilustraciones, quedó increíble. Me fascinan los libros ilustrados, me hacen sentir que estoy ante una joya especial.

 

OV.Me llamó la atención el manejo de ciertos anglicismos, si bien tipear puede ser de uso común en Sudamérica, randomizar, me tomó por sorpresa, ¿este recurso es parte de la construcción de los personajes? Pues en las áreas informáticas esto suele ser muy común o ¿es acaso un claudicar del lenguaje en español?

 

PO ¡Jajaja, no claudico el español en absoluto! Uso esas palabras porque forman parte de mi mundo. Trabajo en tecnología, hago comunicación para algunas compañías de tecnología, y vivo en el corazón de Silicon Valley, en San Francisco. Para tener un español como el de Octavio Paz debería andar por la calle Mission con un traje de amianto. Hablas como vives, y escribes como hablas (a veces), pero claudicar el español por el inglés, jamais. Por el contrario, cada vez me atrae más un revival estético del Imperio de Castilla y León. Es verdad que en lugar de decir randomizar podría decir volver aleatorio, pero también creo que las novelas funcionan como monstruos omnívoros, y cuando lees te acercas a un gran animal con una piel transparente donde el lenguaje vive una vida propia sacudida por procesos químicos que lo deforman y lo hacen entrar en ebullición.

 

OV. ¿Cómo comienza tu interés por la ciencia ficción?

 

PO. Había leído a Philip K Dick con fascinación, pero creo que empecé a mirar el género de otro modo a partir de una fiesta. Era una fiesta en la casa de Peter Thiel, un gran barón de Silicon Valley, llena de freaks, champagne, billonarios y un cyborgque vive en MIT (en ese momento estaba streameando su vida en vivo, en 2010). Una de las atracciones centrales de la fiesta era la biblioteca, donde todos, sin excepción, eran libros de ciencia ficción. Estaban rajados, leídos y magullados, no eran de adorno. Me dio intriga, y luego empecé a notar un patrón: la lingua francade la gente en Silicon Valley son los clásicos de ciencia ficción. Los chicos detrás de la transformación (técnica, es decir emocional) de nuestras vidas leen primero Gibson y luego a Borges; Borges se lee como extensión de Gibson, se entiende a partir de Gibson. Yo entré en la literatura de una manera más clásica, soñando con Stendhal y Nabokov, pero pensar esta otra manera de entrar me hizo descubrir una relación nueva con la literatura. Leemos ciencia ficción para entender what’s next, porque entender what’s next es entender el presente. Esa cosa urgente de la ciencia ficción es única, es lo que me inspiró a experimentar el género.

 

OV. Tu perfil es en filosofía ¿qué tipo de investigación hiciste para adentrarte al mundo hacker?

 

PO. Es un mundo que conozco bastante porque tengo muchos amigos hackers y como te decía escribo sobre tecnología, es decir que vengo infiltrándome en ese mundillo desde hace tiempo. Estudio el universo emocional de los hackers y vivo rodeada de ellos, era muy natural que escribiera sobre ellos. Las constelaciones oscurasme dio la oportunidad de contar una biografía de internet a través de Cassio, mi protagonista que hace virus informáticos: primero, en los chats de BBS, las rudimentarias redes sociales de los años 90, luego trabajando en una compañía 2.0, y luego sumándose a una compañía que mapea el ADN de Latinoamérica con intenciones misteriosas.  Me gustaba también hacer ciencia ficción bien anclada en América Latina, con su propia historia de las ciencias que participa de cada capítulo mundial, desde la explosión tecnológica que supuso la diáspora de científicos alemanes con la segunda guerra mundial a las oportunidades únicas que brindan lugares como Argentina, que son laboratorios del futuro porque todo es posible, la regulación es escasa y el talento técnico es exorbitante.

 

OV. Para finalizar dos preguntas obligadas: ¿Es la primera vez que visitas Miami? ¿Qué opinión tienes de la ciudad en general y en el plano cultural/literario?

 

PO. Me encanta Miami. Me copan las iguanas, la cultura, Art Basel, la Miami Book Fair, su transformación de balneario en hubdel arte contemporáneo. Vengo seguido porque tenemos buenos amigos en Miami y, viviendo en San Francisco, es una escala obligada para ir a Buenos Aires o a Europa. No sé mucho lo que pasa en el mundo literario aquí, pero que haya una revista literaria tan bonita como Nagari habla muy bien de la ciudad. Me encantaría encontrar más librerías, lugares que mezclen gastronomía con libros, o arte con libros.

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