NAGARI CONVERSA CON JORGE VOLPI ESCRITOR MEXICANO GANADOR DEL PREMIO ALFAGUARA 2018

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“El 8 de diciembre de 2005, al sur de Ciudad de México, la policía federal detiene a Israel Vallarta y a Florence Cassez y los acusa de secuestro e integración en banda criminal. Al día siguiente, a las 06:47 de la mañana, los canales de televisión Televisa y TV Azteca emiten en directo la entrada de los agentes federales en el rancho Las Chinitas, la liberación de tres rehenes y la detención de Israel y Florence. En los días siguientes, los detenidos sufrirán torturas, se les negarán sus derechos y la lista de acusaciones irá en aumento. Pero cuando los abogados defensores captan la inconsistencia entre los partes de detención, los vídeos de la emisión televisiva y la versión de sus defendidos, comienza una carrera contra el tiempo para sacar a la luz uno de los mayores montajes policiales de la historia de México, cuyo desarrollo hizo que se tambalearan los cimientos del gobierno de Felipe Calderón y culminó con un incidente diplomático entre México y Francia.”

Esta es la trama de Una novela criminal con la cual Jorge Volpi, escritor mexicano, intelectual destacado y notable representante de la llamada Generación del Crack, ganó el Premio Alfaguara de Novela 2018, obra basada en hechos reales y anclada en un impresionante trabajo de documentación, que desvela sin piedad los entresijos del poder y las raíces más hondas de la corrupción.  

Sobre Una novela criminal y su obra en general conversamos con Jorge Volpi.

 

Omar Villasana. Una novela criminal trata sobre el caso Florence Cassez ciudadana francesa quien fue acusada de secuestro junto con su entonces novio el mexicano Israel Vallarta ¿cómo es que te aproximas a este tema y decides abordarlo como no ficción siguiendo diría yo una tradición dentro del género como  la novela de In Cold Blood de Truman Capote?

Jorge Volpi. Se trata de un caso criminal muy conocido en México, un gran escándalo, tenía que ver con los medios, con el poder, siendo un caso donde la policía manipula las pruebas, crea testigos, es decir que ellos ponen la ficción, me parecía que contarla como una novela tradicional hubiese sido una mala idea pues hubiese parecido inverosímil de tan absurdas y extremas que son algunas situaciones. Me pareció que debía contarse como una novela sin ficción, en efecto en la tradición de A sangre fría de Truman Capote o de Operación masacre de Rodolfo Walsh, son los dos escritores que inventan el género en Estados Unidos y en Argentina, y que es un género que me parece ahora está teniendo una enorme vitalidad en español y en inglés lo ha tenido desde entonces.

 

OV. El proceso de investigación debió ser monumental, ¿cómo fue el mismo para poder darle coherencia a la novela?

JV. En efecto fue un trabajo muy minucioso de investigación periodística, revisar el expediente que me parece ya son cerca de veinte mil páginas, hacer entrevistas con muchos de los protagonistas, leer todo lo que se había publicado anteriormente sobre el caso, ver todos los videos, escuchar todos los audios, a partir de allí construir la historia, de la cual derivó un manuscrito de 800 páginas y luego me tocó reescribirlo para darle la forma novelística que tiene actualmente.

 

OV. La novela habla sobre la manipulación realizada por las fuerzas del orden público, encabezadas por Genaro García Luna a base de montajes, quien claramente es responsable, pero ¿qué hay de la responsabilidad de los políticos como los expresidentes Vicente Fox o Felipe Calderón quien lo nombra Secretario de Seguridad Pública? 

JV. Esa era la lógica de García Luna durante todo el tiempo que trabajó también con Calderón y durante la guerra contra el narcotráfico, la manipulación mediática, los montajes, tratar de hacer un espectáculo de cada captura de un capo del narco.

Pero en este caso, nadie ha pagado, desde la responsabilidad oficial, ni los políticos, ni los policías, ni los ministerios públicos que realizaron acciones claramente violatorias de la ley e incluso de derechos humanos, nadie de ellos ha pagado absolutamente nada.

 

OV. El caso de Florence Cassez en su calidad de extranjera le permitió tener una gran repercusión dentro y fuera de México, a diferencia de quien entonces era su pareja ¿era también tu intención darle voz al mexicano Israel Vallarta que sigue en la cárcel?

JV. Pues sí también, el caso se volvió tan espectacular debido a la nacionalidad de Florence, a la intervención del presidente Sarkozy, a la pelea con Calderón, entonces todo se centró de pronto sobre ella. México creo la convicción que Israel y su familia eran culpables y que no había nada que hacer al respecto. La investigación primero de Manuel Stiltz y la que yo realicé prueba otra cosa, independientemente de lo que uno pueda pensar sobre Israel, él y su familia son víctimas del Estado Mexicano, que los torturaron, que no les dieron un proceso justo, que manipularon las pruebas, los testigos, es decir que hicieron todo lo contrario de lo que debería de ser un sistema de justicia democrático.

 

OV. ¿No crees que como sociedad mexicana haciendo una crítica introspectiva debemos revalorar lo que nosotros consideramos como un sistema de justicia? Porque precisamente los montajes realizados por García Luna revelan que no estamos preparados para que una persona que está siendo juzgada se le asuma inocente. Cuando alguien es acusado y detenido por un delito, somos proclives a considerarlos culpables inmediatamente.

JV. En efecto, me queda muy claro que el sistema de justicia en México no funciona en ningún sentido. Es uno de nuestros grandes déficits, que no tengamos esa construcción de estado de derecho y deja desprotegidos a los ciudadanos frente al Estado y frente a los criminales. Yo creo que uno de los mayores problemas del país y que la nueva administración debe de tener como prioridad.

 

OV. Dentro de tu obra (a mi juicio) tienes un interés particular sobre el poder, así como el acceso y abuso del mismo, ¿después de tantos años de abordar este tema, qué has aprendido acerca del poder?

JV. Creo que tienes razón, me parece que uno de los temas centrales de todo lo que he escrito y uno de los pocos que lo unifica es el poder en todos los sentidos, no solo el poder político, sino el que se encuentra en las relaciones personales, familiares, de pareja, la microfísica del poder, de la que hablaba Foucault, es sin duda una de mis obsesiones y se manifiesta de muchas maneras.

Creo que simplemente y aplicándolo a este caso particular de Florence Cassez, debemos de tener límites claros al respecto y lo que se revela una vez más es que en México no existen esos límites.

Los límites del poder son lo que definen una sociedad democrática, cuando políticos y policías pueden manipular por completo la justicia significa que los controles a ese poder, que es desnudo y enorme, no existen. Un poder que se manifiesta permanentemente en cómo se aplica la ley en México, solo los poderosos o los ricos tienen posibilidades de que se les haga justicia, mientras que quienes carecen de ambos están absolutamente sometidos al control policiaco o judicial que es completamente arbitrario.

 

OV. En la historia intelectual de México el poder ha estado presenta, tanto en el apoyo que algunos hayan dado al mismo ya sea por cooptación o convicción ¿cuál es el papel del intelectual en México ante el poder y sobre todo cuando el mismo está relacionado con instancias o función pública?

JV. Lo que pasa es que a partir del 2000 sobre todo, el papel de los intelectuales en México y en América Latina en general ha disminuido por completo. En los regímenes autoritarios, los intelectuales gozaban de un lugar privilegiado, de una capacidad de crítica privilegiada que tenía también sus límites, pero que el poder les permitía, a partir del año 2000, se dan dos casos, por un lado transitamos a la democracia y una de las pocas conquistas que sí tenemos, es la libertad de expresión que es infinitamente mayor, que provoca una explosión a la opinión, la cual ya no está reservada únicamente a los intelectuales, sino que ahora primero académicos de muchas disciplinas y luego todo el mundo, tiene esa capacidad de opinar. A lo que hay que añadir dos cosas: el ascenso de las redes sociales que permite que cualquiera opine sobre cualquier cosa y tenga una cierta resonancia o pueda tenerla y la enorme crisis de los medios tradicionales particularmente de los diarios, entonces el papel del intelectual no es demasiado relevante, es una voz más entre muchísimas, ahora la función que tenemos es mucho menor, es hacer un análisis informado, de contribuir a la opinión pública, pero ya no tiene le peso que tenía en otras épocas.

 

OV. A este respecto, ¿qué opinas sobre las redes sociales y cuál es tu papel en las mismas?

JV. Yo decidí no tener ninguna red social con excepción de twitter. Que es la que más se parece a estar opinando, más que mostrándote o mostrar tu propia vida, que es lo que hacen las otras redes sociales y que a mí no me interesa.

Twitter es paradójico porque parece un espacio público pero es en realidad un espacio privado.

Sí es un espacio donde ahora hay una parte importante de la opinión pública que se refleja allí, entonces es el único espacio donde yo contribuyo.

 

OV. Sin embargo ahora vemos un claro Retroceso en twitter en lo que respecta al libre intercambio de ideas, cuando sus usuarios lo usan para atacarse mutuamente.

JV. Al no haber reglas internas, es muy fácil precisamente que las polémicas se conviertan en una catarata de insultos, de linchamientos mediáticos que en twitter pasa uno tras otro constantemente por todo tipo de motivos, sí, tiene esos inconvenientes, por otro lado tiene eso, la ventaja de que cualquiera que tenga la capacidad de acceder a twitter puede opinar aunque esto siempre es relativo pues muchas veces esas opiniones no tienen ningún peso comparadas con los que mediáticamente son muy famosos y por lo tanto tienen muchos seguidores y por lo tanto su opinión pesa más, se empieza a establecer un valor de la opinión distinto pero siempre distorsionado por la fama o por el escándalo que surge en ciertos momentos de algo que se convierte en trending topic o de alguien que de pronto es suficientemente escandaloso para que muchos más lo sigan.

 

OV. Háblanos un poco sobre tu novela Memorial del engaño ¿Por qué bautizar al protagonista del libro con tu propio nombre? ¿Para adentrarte mejor en la piel de tu personaje?

JV. Pues sí, exactamente, ese era un poco el juego, y también la idea subyacente, que los estafadores financieros y los novelistas nos parecemos porque de lo que se trata es de mentir todo el tiempo y que las mentiras parezcan verosímiles.

 

OV. En tu libro Leer la mente, vemos que otra pasión tuya es la ciencia, ¿nos puedes hablar al respect?.

JV. Mi tesis central en Leer la mente es que la ficción es algo que nos ha hecho completamente humanos, que la ficción está vinculada a la manera como se desarrolló nuestro cerebro, que nuestro cerebro está todo el tiempo consumiendo y creando ficciones y que esas ficciones las vivimos como reales para tratar de aprender más de nosotros mismos y de los otros.

 

OV. ¿Qué opinas sobre la ficción y la literatura que se enseña a los jóvenes?

JV. Yo creo que en todas partes se enseña muy mal la literatura, en la escuela primaria y secundaria sobre todo, se les enseña a los estudiantes a odiar la literatura, en lugar de enseñarles la pasión por la misma.

Se les educa desde un punto de vista histórico, o estilístico, aprendiendo nombres, obligándolos a leer y creo que eso es lo que provoca que no haya una natural pasión por la lectura.

La literatura, sobre todo la novela o el cuento son variedades de la ficción tanto como desde antes el teatro, ahora, el cine, la televisión, los videojuegos, todas son formas de la ficción.

Me parecería mucho más inteligente y mucho más actual con lo que vivimos, enseñar en lugar de clases de literatura, clases de ficción, que pudieran vincular la ficción literaria con estas otras ficciones que están mucho más cerca de esos mismos jóvenes, para que se den cuenta de que en realidad hay vínculos permanentes, que no se trata de algo superior y por lo tanto obligatorio, que se pueda explorar una buena historia en todos estos distintos formatos.

 

OV. Tú has publicad con editoriales independientes como La Pereza, ¿cuál es tu opinión sobre las editoriales independientes?

JV. Ahora que hay una enorme concentración del mundo editorial en español en solo dos grandes grupos, las editoriales independientes son cada vez más importantes. Para tener una mayor capacidad de maniobra, para descubrir nuevos autores, para construir un catálogo de autores distinto al catálogo de las grandes compañías. Equilibran el mercado y al mismo tiempo a los lectores les ofrecen una variedad que es difícil encontrar en los grandes grupos.

 

OV. ¿Para finalizar qué opinión tienen acerca de la ciudad de Miami?

JV. Es una ciudad fascinante, que para un mexicano, es rarísima.

A fin de cuentas a mi me parece más exótico Miami que cualquier lugar de México con esta variedad efectivamente multicultural.

Uno llega a Miami y solo habla español, por lo menos en nuestro ámbito, es otra de esas cosas peculiares, esa combinación de culturas, además ahora Florida se ha convertido en estado crucial en cada elección presidencial, también por esa mezcla tan peculiar de la sociedad que la conforma.

 

 

Jorge Volpi. (Ciudad de México, México, 1968) Narrador y ensayista. Licenciado en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), tiene una maestría en Letras Mexicanas en el mismo centro universitario y un doctorado en Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca. Algunos de sus títulos son La paz de los sepulcros (1995), El temperamento melancólico (1996), El jardín devastado (2008), Oscuro bosque oscuro (2010) y Memorial del engaño (2010); así como de la Trilogía del siglo XX, formada por En busca de Klingsor (1999), Premio Biblioteca Breve y Deux-Océans-Grinzane Cavour; El fin de la locura (2003) y No será la Tierra, y de las novelas breves reunidas bajo el título de Días de ira (2011). También ha escrito los ensayos La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (1998), La guerra y las palabras. Una historia intelectual de 1994 (2004) y Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción (2011). Con Mentiras contagiosas obtuvo el Premio Mazatlán de Literatura 2008 al mejor libro del año. En 2009 le fueron concedidos el II Premio de Ensayo Debate-Casamérica por su libro El insomnio de Bolívar. Consideraciones intempestivas sobre América Latina a principios del siglo XXI y el Premio Iberoamericano José Donoso, de Chile, por el conjunto de su obra. En enero de 2018 fue galardonado con el XXI Premio Alfaguara de novela por Una novela criminal.

 

Omar Villasana. México (1972)

twitter @arboldetuolvido

Blog de Omar Villasana

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