NADIE ME VERÁ LLORAR. Cristina Rivera Garza. Editorial Tusquets

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Nadie me vera llorarPremio Nacional de Novela . Premio IMPAC-CONARTE-ITEMSM 2000. Premio Sor Juana Inés de la Cruz

 

Esta enferma observa buena conducta.  

Le gusta trabajar, es dedicada y tiene buen carácter. 

La enferma habla mucho; esta es su excitación

 

Estudio psicológico de la enferma Matilda Burgos del pabellón de tranquilas, primera sección,

Profesora Magdalena O. viuda de Álvarez, Departamento de sarapes y de rebozos, México, D.F., Manicomio General, 30 de junio de 1935
Cristina Rivera Garza nos presenta en la dedicatoria  a la protagonista principal de su obra: una  loca, internada en La Castañeda, un manicomio mexicano. Matilda Burgos es “una reconstrucción libre “de la historia de Modesta Burgos, una loca de carne hueso que la autora descubrió en los expedientes médicos  que se  conservan en  el  Archivo Histórico de la Secretaría de Salubridad y Asistencia en la ciudad de México.

 

Rivera Garza ha publicado una extensa y premiada colección de libros que abarca géneros distintos: ensayo,  poesía, cuento y  novela. Las biografías sobre ella destacan sus virtudes como historiadora, narradora y poeta y, en mi modesta opinión, considero que es una intelectual “renacentista”; una mujer que posee la capacidad de narrar la historia en clave poética y clásica.

 

Nadie me verá llorar, es una novela que te devora desde la primera página. El lector percibe la fuerza brutal de una historia que requiere ser leída con los cinco sentidos. Los personajes nos hablan, cuentan su vida a través de su relación con Matilda Burgos y cada uno de ellos compone el elenco de una radionovela impresa. Joaquín Buitrago, el fotógrafo de locos. Eduardo Oligochea es psiquiatra. Cástulo, el revolucionario. Diamantina Vicario, la mujer liberal.  Y  Paul Kamáck, el ingeniero. Todos tienen voz propia y un ritmo peculiar en la dicción de sus aventuras vitales.

 

Quizás piensen que he perdido el poco juicio que me queda, pero leí la novela como si se tratase de las radionovelas que escuchaba en mi infancia. Compartí Nadie me verá llorar, con el fantasma onírico de mi abuela en la vieja salita de costura sentadas las dos y atentas a los giros que daba la trama. Los locos y los muertos trascienden lo real y nos muestran el qué se oculta, tras la racionalidad oficial que adorna nuestra vida cotidiana. Mi abuela, y otros enajenados cercanos que conozco, me han enseñado que la VERDAD es el artificio normativo de los que se llaman cuerdos…y no es una frase hecha.

 

Nadie me verá llorar provocó un llanto interno en mí porque me identifiqué con el ansia de libertad extrema que tienen casi todos sus personajes. Cristina Rivera narra la lucidez y la locura como la cara y cruz de una misma moneda. La diferencia entre locos  y no, es una línea confusa que el lector percibe con inquietud. El personaje de Joaquín Buitrago, fotógrafo enamorado de Matilda Burgos es el  que mejor transmite el desasosiego que les comentaba. Un hombre enganchado a la morfina y a la pasión morbosa de fotografiar dementes y cadáveres. No quiero desvelar la trama de una novela que descubrí por casualidad y que me ha hecho descubrir la existencia de una escritora magnifica. Leeré lo que pueda de esta mujer. Me interesan especialmente  sus ensayos históricos por una cuestión de envidia profesional; imaginé que pasaría mis días entre papeles viejos en un archivo, y mi destino me condenó a traficar con documentos oficiales y administrativos.

 

Desearía finalizar esta reseña con un homenaje a una “loca exquisita”, Cristina Martín que publica poemas bajo el pseudónimo de La Princesa Inca. Una biografía oficial nos relata su historia.

 

“Princesa Inca (Cristina Martín) nació en Barcelona en 1979. Es jardinera y estudiante de Psicología en la Universidad de Barcelona, y ha participado en los colectivos poéticos MUPOCAT y Haloperidol Poesía. Durante más de seis años, colaboró semanalmente en el programa La ventana, de la Cadena Ser /España; ahora lo hace en Radio Contrabanda. Es miembro de la Asociación Sociocultural Radio Nikosia /España, que tiene como misión luchar contra la estigmatización de las enfermedades mentales en la sociedad. La mujer-precipicio, su debut, se mantuvo durante meses como uno de los libros de poesía más vendidos, y llegó a reeditarse en dos ocasiones. Crujido es su segundo poemario.”

 

Prefiero que ustedes la conozcan a través de un poema firmado por su imagen.

 

mis venas se ubicaron en el mundo,
las niñas de ojos de simiente se desnudaban
tus pechos los chupaba mi carnívora existencia

tengo que aprender a cortar las palabras y la vida
con un cuchillo realmente afilado

y saber callar
y saber volverme muda

para entender
donde se ocultan los sueños huérfanos
que cargaré en mi espalda de desaparecida.

 

Mi

y saber callar
y saber volverme muda

para entender

Ángels Martínez

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NADIE ME VERÁ LLORAR. Cristina Rivera Garza. Editorial Tusquets

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