MICROTEATRO. Se acabaron las Happy Holidays

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Se cierra un ciclo más en Microteatro y pronto se va abrir otro en 2015. El domingo pasado vi obras donde el esfuerzo y la concepción por representar la vida cotidiana, es decir la realidad y la parodia de la misma, luchan por resolver conflictos en dos géneros básicamente: el drama y la comedia sin olvidar la farsa como en…

El Colmo de un Gigoló de Hector (El oso) Márquez y Kevin Cass en la dirección adjunta, donde una ama de casa intenta cumplir sus pequeños deseos prohibidos antes de morir en un burdel servido por gigolós. Al escoger a su partner se encuentra ante una sorpresa inesperada. A partir de aquí, la magia y compenetración del dúo formado por la actriz Lis Coleandro “ Ay Dios mío que desgracia…me voy a perder el revolcón” y Francisco Medina como rufián “no te preocupes, no te pensaba cobrar… mamá” hacen lo suyo hasta el final. Bien escrita y adaptada al marco donde hace gala.

Estaba en Barcelona y recibí un wasup de Adriana Bermúdez “Ven a vernos… acabamos el viernes… estamos presentando Seamos Realistas. Un obra donde el espectador tiene que decidir entre lo “peor” y lo “horrible” de las situaciones que plantea el discurso de sus autores, Corpas y Espinazo, bajo la dirección de Otto Rodriguez ¿Cuál es el tema?: el camino que tiene que tomar una joven (Adriana Bermúdez) que está sumida en las drogas en busca de su utopía.

Ubicada posiblemente a finales de los años 60, donde Marley, El “Che” o Marilyn Monroe eran mitos entre los adolescentes, el diálogo venenoso que se crea con su alter ego -una especie de carcelera disfrazada de empleada de banco (Flor Elena González)- le ofrece una realidad que la joven rechaza de su parte: “tengo una plaza de funcionaria y un matrimonio con un hombre rico para ti… si firmas este contrato” y ella, entre otras muchas cosas, le contesta “me brindas un tobogán de seda”.

Pues bien, seamos realistas y críticos: un buen drama con una aguda escenografía de un dormitorio ubicado al final de la pared del escenario y, como dicen los franceses, con un exquisito y contrastado tete a tete en escena interpretado por ambas actrices que van as/descendiendo sostenidamente, a medida que el final avanza.

El Oso se aburre es un texto de Salva Ferriol. Esta obra tiene el encanto de ser muy diáfana –aunque parezca lo contrario en los diálogos- sobre la indefinición y queja que conlleva la supuesta felicidad en sí misma “Todo es un fingimiento” de una pareja que inicia su propia crisis a partir de no saber como satisfacer al otro. El “brío” de la mujer (Noris Joffre) es sorprendente por la falta de “agua clara” que hay en ella en sus pretensiones y la desesperación que a su amado le produce “Me aburro como un oso! (José Brocco) este vaivén del “sí… pero no”. Una pareja de profesionales en la escena de Miami que repiten trío con su directora favorita, Anna Silvetti, tal como lo hicieron en el I Festival de la Escena Gay de Miami en el magnífico e inolvidable drama Sin daños a terceros.

Y al final, resaltar en otra obra, Ese Dedo, bien dirigida por Pedro Pablo Porras a un humorista fuera de lugar como actor, el colombiano Jota Pineda, que con una cantidad de registros inimaginables y una desvergüenza fresca y directa -si bien tuvo que luchar, a mi entender, con un libreto lleno de clichés sobre la condición homosexual masculina en la oficina de un médico- esto le sirvió para utilizar su imaginación y permitir al espectador disfrutar de sus virtudes en escena como actor.

“Micro” sigue aportando cada temporada más esta mezcla entre nacionalidades hispanas de Latinoamérica a la hora de abordar sus piezas en escena y un equilibrio cada vez más cercano sobre drama y comedia…esperemos que sea así por el bien del teatro. La próxima temporada se abre este miércoles 7 de enero. Vayan y disfruten. ER

 

 

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