ME DEJO LLEVAR Y OTROS POEMAS. José Eduardo Degrazia

ME DEJO LLEVAR

 

 

Nada como encontrarte, Poesía,

cuando el lenguaje de los hombres parece opaco

y toda palabra me agrede.

Yo, que no conozco tus refugios y soy

de los poetas de la urbe el más humilde,

de pronto te encuentro en el autobús

o caminando solito entre la multitud,

y tú me refrigeras el alma con tu canto

al punto de creer que no te merezco.

Y siempre tienes para mí una palabra de afecto,

como si yo fuese tu niño.

Olvido toda agresión sufrida

y me dejo llevar por tus caminos,

igual que un ciego sigue a un perrito.

 

 

 

CADA DÍA

 

 

Vamos muriendo un poco cada día

aunque cada día vamos viviendo un poco más,

y nuestra sangre batiéndose en las venas

es un mar primordial que se derrama en la playa

alimentándonos con sus sonidos y sus sales.

 

Cuando ando por el camino o cuando amo,

siento que mi corazón golpea fuerte en el pecho,

como un pájaro en el nido o un río en el lecho,

convertido en un mar de leche o de vino.

 

No me importa morir de esa manera,

pensando que la vida siempre vale la pena,

viviendo en cada minuto la vida entera,

viviendo la vida entera en sólo un minuto.

 

Vivir la vida en un ritmo absoluto,

sabiendo que la vida es alegría y luto.

 

Vivir sabiendo que la vida se desvanece

hace de cada uno de nosotros un ser especial

y no importa si de noche un cuervo

en nuestra sala nos dice nunca más.

 

Vamos muriendo un poco cada día

aunque cada día vamos viviendo un poco más.

 

 

 

ADORMECIDA

 

 

Adormecida en mis brazos

la flor del sueño abierta en el rostro

estrellas cuentas despiertas en tu cuerpo

caballos galoparon la planicie del abandono

y atravesaron de escalofríos tu cansancio

y la belleza ardió lentamente

y los cabellos flotaron como nubes encima del bien y del mal

y tus manos cautivas y perdidas en otro mar

quedaron como aves nocturnas ignorando

que se escapaba la vida.

 

 

 

EL CAMINO INVIOLABLE

 

 

No todos somos malos.

Algunos tienen una cierta ternura.

Nosotros una forma especial de sonreír.

Nos saludamos corteses en la calle,

apretones de manos blandas, leve movimiento de lábios.

Y continuamos el camino inviolable.

 

 

 

MOTIVO DE FUERZA MAYOR

 

 

A veces me invade

una canción de origen oscuro,

una ventolera de la pampa,

una marina desnudez de caracoles,

un sueño de nube preñada de lluvia.

 

El habla de la mujer de senos morenos

en medio de la noche con escarabajos zumbando

color azul del cielo o verde césped,

bosque de campanas, campanillas sonoras

y gritos intensos de pasión en la noche del monte,

rituales amorosos de gatos sobre los tejados,

voces aterciopeladas de guitarristas en los bares de barrio,

gemido de niño enfermo tosiendo en la madrugada,

jugadores en el paño verde jugando sus vidas a las cartas,

borrachos improvisando cantos para la luna,

trabajador esperando el autobús al amanecer.

Y yo, atónito y despierto, escribo

por orden perentoria de las musas,

psicografío el mensaje nocturno

de una fuerza mayor que me incendia.

 

 

 

 

LA NITIDEZ DE LAS COSAS

 

 

En el silencio de la casa, cuando las maderas crujen,

espero el movimiento del engranaje del tiempo,

la manifestación evidente de la máquina del mundo,

las aspas del molino moliendo la harina de los dias,

los dientes mordiendo la piel de la feroz existencia,

el rodar de los minutos en el reloj náufrago de la mañana,

el zumbido de la mosca contra su imagen en el vidrio.

 

En el silencio de la casa, cuando vibran los móviles

y resuenan los electrodomésticos en los recipientes de cristal,

sonando en semejante canto llano entre las monedas

nítidas del sol y las monedas trituradoras de las emociones,

la polea que cruje la palabra contra la diferencia,

el destino de los platos y cubiertos apilados, lentamente

deshaciéndose en barro y mortal óxido.

 

Las cosas mueren sin temor mientras miramos

distraídos el viento que levanta las cortinas de la sala.

 

Sólo las cosas son nítidas y tiene alma, y creen

en la vida eterna.

 

 

LLUVIA ANTIGUA 2

 

 

Guardo el limite del sueño y del cansancio.

Los espejos interrogantes esperan

otras imágenes de rosas maceradas

en tu cuerpo adormecido.

Voces callan reticencias y reclamos.

Detras de la vidrieras es otra lluvia cayendo.

El navío negro sube el río que desagua

en mi pecho y su bocina apuñala

las acacias y los girasoles.

En reflexiones estéticas voy perdido

 

mientras tu cuerpo gira al sol

escondido detrás de las nubes y la lluvia

ensaya en el tejado su patética melodía.

 

 © All rights reserved José Eduardo Degrazia

© All rights reserved de las traducciones Alfredo Pérez Alencart

JOSÉ EDUARDO DEGRAZIAJosé Eduardo Degrazia (Porto Alegre, Brasil, 1951). Tiene publicados una veintena de libros de poesía, cuento y novela. Entre los poemarios están Lavra permanente (1975); Cidade submersa (1979); A urna guarani (2004); Corpo do Brasil (2011); A flor fugaz (2011) o Um animal Espera/Un animale aspetta (2011). Como traductor ha publicado catorce libros, entre ellos siete de Pablo Neruda. Ha obtenido premios y reconocimientos en Brasil y en otros países. Su obra aparece en unas 30 antologías nacionales y extranjeras y ha sido traducido al español, italiano, francés, inglés, rumano y esloveno.

 

5 responses to “ME DEJO LLEVAR Y OTROS POEMAS. José Eduardo Degrazia

  1. Felicitaciones, amigo Alfredo, por esta magnífica oportunidad de hacernos conocer a un notable poeta brasileño como lo es Degrazia. Tu labor traductora es impecable.

  2. Gracias por hacernos conocer a un destacado poeta como José Eduardo Degrazia. Versos de primera.

  3. Nivel 14 (el máximo), en poesía y traducción. Gratitudes dobles por tales joyas, inapreciables. El tejido de cultura e inspiración que subyace en los siete poemas nos remiten al clásico lugar de la poesía como dictado de las musas, a la poesía de Poe, a la fugacidad del tiempo, etc. Un auténtico mausoleo a todo lo que no es la vida. Muito obrigado.

  4. Un auténtico descubrimiento este poeta llegado de Brasil, pasando por Salamanca y tu versión, querido Alfredo.

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