LOU. Una vida vivida…desde la intensidad. Un film de Cordula Kablitz-Post

Título original Lou Andreas-Salomé Año 2016. País Alemania Dirección Cordula Kablitz-Post Guion Cordula Kablitz-Post, Susanne Hertel Música Judit Varga

Fotografía Matthias Schellenberg Reparto Nicole Heesters, Katharina Lorenz,  Liv Lisa Fries,  Helena Pieske,  Matthias Lier, Katharina Schüttler,  Julius Feldmeier,  Peter Simonischek

Productora Coproducción Alemania-Austria; Senator Film Produktion / Österreichischer Rundfunk (ORF) / NDR – Norddeutscher Rundfunk / KGP Kranzelbinder Gabriele Production

 

Una vida vivida…desde la intensidad

 

Una película, nunca mejor dicho revolucionaria para mí. Pero pongan atención a las razones…

 

Nada que ver con sus aspectos de guion, fotografía o dirección, por otra parte, clásicos de un biopic donde toda la trama va en un feedback constante para hablar de la protagonista desde su etapa final en plena Alemania nazi. Ni tampoco entendida desde una perspectiva formal, ya que su rodaje adquiere la normalidad de una filmación sin más novedades estéticas que – …quizás sí a destacar- sus escenas del siglo XIX rodadas bajo un fondo de postal antigua y lírica en sus efectos, donde los actores interceden en el paisaje impresionista y figurativo que se muestra.

 

Lou Andreas-Salome con Friedrich Nietzsche

 

Pues si es así …¿dónde está el cambio que implica el calificativo puesto en la primera línea?

 

Primero, lo revolucionario de esta película se encuentra en hablar de un personaje como Lou en el periodo histórico en que nació y vivió su existencia como mujer y como intelectual: revolucionaria su actitud y su defensa de valores. Su traslado desde Saint Petersburg al centro de Europa y las repercusiones familiares que tuvo que pagar como precio. Lo revolucionario es la mirada en el contenido que escoge Cordula Kablitz-Post, su directora, de la primera mujer psicoanalista de la historia. Cómo entendió la condición de género frente al hombre. La lucha feminista. Su manera de concebir la amistad, la pasión, el amor, la posición de madre adoptiva, el compromiso o la emancipación como mujer con sujetos tan efervescentes y lúcidos en aquel tiempo como Friedrich Nietzsche, el poeta Rilke o Sigmund Freud que la mantuvo en su círculo de amistades privilegiadas después de que experimentara su análisis con él.

 

En pocas palabras, dar voz a una mujer en un tiempo donde la boca aún estaba cerrada para ellas a menos que fueran para dar crianza o sentido de pureza y abnegación para el hombre. Recordemos que tuvo que desplazarse a Zurich porque, Suiza, era el único lugar de Europa donde una mujer podía estudiar una carrera universitaria en aquella época.

 

Y segundo, no olviden una parte de la oración citada: “revolucionaria para mí”. Este pronombre personal me permite ahora diseccionar aspectos que, como sujeto, hoy, me incumben en mi manera de entender los mismos conceptos que Lou se planteaba en el campo del deseo. Desde ver como la comunidad LGTBQ ha desarrollado sus distintas maneras de amar hasta los de la propia comunidad poliamorosa, de la cual me identifico y apoyo, que cuestiona, o mejor dicho, “abre”, la posibilidad a las relaciones no posesivas y plurales éticamente hablando a la hora de concebir una relación íntima con alguien. El trío más que amistoso que se intuye entre Nietzsche y Paul Ree, quedó reflejado en aquella famosa fotografía campestre donde ella está detrás en un carro con un látigo mientras ellos fungen como caballos de tiro.

 

En fin…aquello tan clásico de siempre, cuando sales del cine satisfecho, mientras vas deconstruyendo lo visto de las citas y los diálogos y no puedes evitar recomendar a tus amigos con un: “Vayan a verla”. Eduard Reboll

 

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