LOS ABOGADOS DE CERVANTES SE QUERELLAN CONTRA MARÍA KODAMA. Carlos Gámez Pérez

Es un hecho, el universal autor castellano no ha aguantado más y, tras leer por enésima vez «Pierre Menard, autor de El Quijote», ha decidido ponerse en contacto con sus abogados desde la ultratumba para denunciar a Jorge Luis Borges por plagio y preservar sus derechos de autor.

            La noticia ha cogido a María Kodama y a su agente el Chacal desprevenidos, justo en el momento en que estaban ideando presentar una querella contra todos los escritores de ficción del mundo por utilizar sin compensación económica esa palabra con la que se definen: “ficción”, que según Kodama es producto del ingenio narrativo de su difunto marido, quien en opinión de la viuda ya lo patentara cuando publicó el libro de relatos que le diera fama universal: Ficciones,

            En palabras de Kodama, todo autor que se define de ficción, está utilizando el concepto que ideara su marido al titular a su libro Ficciones. Es decir, ficción es la técnica que permite construir universos autónomos a partir de una realidad completamente ficticia, y esto parece subyacer en la base de la conocida colección de historias cortas borgiana. Esta era la razón principal para interponer una querella de largo alcance, que al parecer iba a afectar a la mayoría de asociaciones de escritores de ficción del mundo.

            No se sabe ahora, con la apelación desde la ultratumba de Cervantes, si la viuda del vate argentino seguirá adelante con sus planes. Lo que sí se sabe a través de sus representantes es que Cervantes está indignado por el tren de vida de la Kodama, en especial, si se compara con una existencia y una muerte de penurias como la suya. Lo cierto es que los abogados del maestro castellano, que se comunican con su cliente mediante una sofisticada estrategia esotérico-científica que les permite conocer de primera mano las opiniones cervantinas, afirman que van a llegar a las últimas consecuencias. Además, don Miguel está muy disconforme con el supuesto plagio y no ha querido atender a razones como la de que la intertextualidad es la base de la literatura, o el hecho de que todo está conectado y la creación literaria es un claro ejemplo de ello.

            En todo caso, llueve sobre mojado sobre el legado de Borges, aún tambaleante tras la querella presentada por Funes el Memorioso, también desde la ultratumba, por una supuesta utilización de su persona para una narración supuestamente ficticia desde la perspectiva de “ficción” desarrollada por Borges en Ficciones, tal como alega Kodama en su defensa. Precisamente Funes va a ser llamado a declarar en el caso de Cervantes, porque al parecer recuerda a la perfección el momento en que Borges decidió escribir exactamente la coma que diferenciaba el pasaje de Cervantes del que Borges acabaría atribuyendo a Menard. La imagen, que es una de las pruebas fundamentales de la defensa de Cervantes, forma parte del catálogo mental de todas las imágenes  de los recuerdos de Funes, que este decidió iniciar después de su muerte. Como Borges temía, cada una de sus palabras y de sus gestos perduró en la implacable memoria de Funes, incluido el Quijote de Menard, y eso puede acabar pasándole factura a Kodama.

© All rights reserved Carlos Gámez Pérez

Carlos GamezCarlos Gámez Pérez nació en 1969, en Barcelona, España. Estudió Ciencias Físicas, Historia de la Ciencia y Creación Literaria. Colabora con revistas como Sub-Urbano, La bolsa de pipas y Nagari. Es autor de un diario sobre sus vivencias en las cárceles de Nicaragua titulado Managua seis (2002). Ganó el IX Premio Cafè Món con la novela Artefactos (2012) y ha sido seleccionado para las antologías Emergencias. Doce cuentos iberoamericanos (2013) y Llegamos en avión (en prensa), así como para el primer número de la revista Presencia Humana (2013), dedicada a nueva literatura española extraña. En la actualidad trabaja en la University of Miami. En su bitácora personal, El blog de Carlos Gámez, estudia las relaciones entre ciencia y literatura.

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