LITERATURA Y ENFERMEDAD: SER TESTIMONIO. Carlos Gámez Pérez

 

El dolor, la enfermedad, el sufrimiento, pueden ser narrados desde múltiples voces, a partir de diferentes perspectivas. La serie que comencé hace dos meses sobre literatura y enfermedad se inició con Ahora tocad música de baile, de Andrés Barba. En aquel texto, era el narrador quien llevaba la batuta. Otras veces el escrito se encauza con la voz del enfermo, que nos explica sus sufrimientos de primera mano. Sin embargo, tal vez la más difícil de las perspectivas es la del testigo, la persona que observa la degeneración física del ser amado o cercano. Pues esa es la mirada que decide tomar Annie Ernaux en No he salido de mi noche, el diario en el que narra los últimos días de vida de su madre, enferma de Alzheimer.

El título del libro alude a una frase que, en su descenso a los infiernos, la madre le dice a la hija. Ernaux la elije como el lema de todo lo que experimenta su progenitora. La narración es un reto, como se demuestra en el momento de narrar el duelo final: “Mañana podré echar una flor dentro de su ataúd, ponerle su rosario. Pero por nada del mundo, algo escrito. Horror de imaginar un libro sobre ella. La literatura no puede nada.” (p. 107)

Y es así. La historia del texto es muy peculiar. En el preámbulo del libro, la autora confiesa que llevaba un diario durante los últimos días de vida de su madre. Pero lo destruyó tras su muerte porque, como afirma en la cita, la literatura no capturaba el trance que había tenido que contemplar. El preámbulo está escrito en 1996. El diario se inicia en 1983. Estamos, por tanto, frente a un falso diario, reconstruido y salvaguardado a través de la memoria de Ernaux. Esta vez sí, una obra literaria.

El resultado es demoledor: la narración que queda en la memoria de la persona que va degenerando, que se aleja del recuerdo que guardabas de ella cuando estaba sana. El paso por casa de la madre. La imposibilidad de cuidarla. El ingreso en una residencia, y cómo allí se transforma en una niña, que cada vez requiere de más cuidado, que cada vez tiene menos juicio, mientras se rodea de compañeras de habitación si cabe en peor estado. Mientras tanto, los recuerdos de esa mujer cuando era fuerte trastocan la voz de la narradora, que se quiebra por momentos, incapaz de ejercer su testimonio. Así, hasta el momento dramático, que sucede de forma inesperada en el texto: “Se ha muerto. Siento una pena inmensa. Llevo llorando todo el día. No sé lo que está pasando. Esa es la clave. Se acabaron las cuentas, eso es. No puede preverse el dolor. El momento ha llegado sin haberlo imaginado, sin haberlo previsto. La prefería loca que muerta.” (p. 105)

La escritura es siempre una madre a la que vuelves. Y eso es lo que hace Ernaux en este libro. Volver sobre el dolor, la enfermedad y los últimos días de una madre a partir de la otra madre que es la escritura. Como afirma la autora: “Escribir sobre la propia madre plantea, a la fuerza, el problema de la escritura.” (p. 51) Así recupera lo que no se pudo explicar cuando los sentimientos estaban a flor de piel, cuando todo se vivía con una urgencia que impedía su narración. Así reconstruye el testimonio de la enfermedad de un ser querido. Doloroso. Brillante.

© All rights reserved Carlos Gámez Pérez

Carlos Gámez (Barcelona. 1969), es escritor y profesor. En 2012 ganó el premio Cafè Món por el libro de relatos Artefactos (Sloper, 2012). En 2002 publicó el relato de no ficción Managua seis: Diario de un recluso (Instituto de Estudios Modernistas). Sus relatos han sido seleccionados para las antologías: Emergencias. Doce cuentos iberoamericanos (Candaya, 2013); Presencia Humana, número 1 (Aristas Martínez, 2013); Viaje One Way: Antología de narradores de Miami (Suburbano, 2014); y para la revista de creación Specimens (Septiembre, 2014). Colabora con las revistas literarias Nagari, Suburbano y Quimera, además de colaboraciones puntuales con Rocinante y Agitadoras. Acaba de finalizar su tesis sobre ciencia y literatura española en la Universidad de Miami. Malas noticias desde la isla es su segundo libro de ficción.

twitter: @cgamezzz

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