Libro de cuentos “Las Ciudades de la Furia”del argentino Luis Benítez. Gonzalo Martínez

las-ciudades-de-la-furiaSe trata de un volumen que reúne 15 relatos de Luis Benítez, escritor nacido en Buenos Aires en 1956. Hasta ahora eran conocidas sus facetas como novelista, poeta y ensayista literario y nos sorprende con este nuevo aporte, esta vez en el género corto.

Con este lanzamiento de los cuentos de Luis Benítez la dinámica colección Ojo Lector, dirigida por la Viviana Rosenzwit para el sello Moglia Ediciones, de Corrientes, Argentina, suma su quinto título. Son los anteriores lanzamientos de la colección las novelas “La polaca entre Darwin y Sarmiento”, de Jorge Pinedo y “Trabajo de Viejo”, de Osvaldo Benetti, más “Gracias por el Sueño”, de Patricia Nora Rossi y el libro de cuentos titulado “Trece historias desparejas y un desenlace…”, de Aníbal Leserre.

“Las Ciudades de la Furia” se puede conseguir desde cualquier remitente dirigiéndose a vivilibros.com, escribiendo al mail: info@vivilibros.com

El coste del ejemplar en Argentina es de $ 180.- (aproximadamente 12 dólares estadounidenses).

Luis Benítez ha recibido numerosos reconocimientos literarios en Argentina, Uruguay, México, Francia e Italia, entre ellos el prestigioso galardón que premia la obra publicada, el Premio “Macedonio Palomino”, otorgado en México al autor (2007).  Sus 36 libros de poesía, ensayo, narrativa y teatro fueron editados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay.

Respecto de “Las Ciudades de la Furia”, señala la contracubierta del volumen: “ Hoy por hoy las ciudades se multiplican, crecen las metrópolis… pero la furia sigue siendo la misma. Ciudades convertidas en módicos parajes habitados por fieras desatadas por el efecto del tedio cotidiano. Luis Benítez nos sorprende con su libro Las ciudades de la furia, donde reúne una serie de quince relatos urbanos. Un escritor de larga data, pero sobre todo un gran provocador que siempre nos convoca a través de su pluma a cuestionarnos como seres humanos. ¿Hasta dónde nos puede llevar la rutina de la vida diaria? Como dice la señora Ibañez, protagonista de uno de sus cuentos, otorgando la clave de la atmósfera que atraviesa el conjunto de su escritura: ‘Cuando no siento nada, mi vida es como un campo vacío, sin tierra ni arena siquiera. Puedo pasarme años así pero me voy debilitando y si algún día me paso del límite, hasta el campo vacío va a desaparecer y estaré muerta. Quiero vivir.’ La historia, todas las historias de los hombres, son sólo la cáscara de motivos secretos. El autor arma historias que no por verosímiles dejan de desplegarse en forma desopilante, a menudo cruel, cada tanto trágica al sostener la mascarada del relato y garabatear una plausible novela del destino para lograr que esos personajes sigan siendo tan sólo personajes. Pues aquí y allá se plantea la sospecha de que esas vicisitudes pueden latir secretamente, prestas a la inminente ebullición, dentro del cuerpo de cualquiera por la única condición de seguir siendo humanos.

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